El próximo 3 y 4 de mayo se cumple 4 años de la brutal represión contra la lucha que se dio en San salvador Atenco, Estado de México, donde miles de personas sufrieron brutales agresiones físicas. En el caso de las mujeres participantes en dicho movimiento, la represión también se manifestó por agresiones y abuso sexuales, pero ¿cuáles han sido las medidas que se han tomado antes este caso?

El inicio de la lucha

El proyecto aeroportuario en Texcoco representó el objetivo de desarrollo de infraestructura más ambicioso del sexenio foxista (2000-2006), pactado con el entonces gobernador del Estado de México, Arturo Montiel, y con los grandes inversionistas extranjeros sin consultar la opinión pública. 

Fue el 22 de Octubre del 2001 cuando se lanza la noticia oficial entre los medios masivos de comunicación (radio, prensa, televisión) donde además de hablar de la construcción del nuevo aeropuerto alterno a la ciudad de México, la inconformidad social reinante entre los ejidatarios se convierte en noticia prioritaria pues dicho proyecto significaba al mismo tiempo la expropiación a precios de risa de miles de hectáreas dedicadas al trabajo agrícola.

Fueron alrededor de 13 pueblos pertenecientes a los municipios de Texcoco, Atenco y Chimalhuacán, siendo los ejidos de San Salvador Atenco los más afectados en porcentaje de terreno expropiado, ante lo cual decidieron conformar el “Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra” (FPDT) para organizarse y dar una lucha frontal contra este nuevo ataque. Los campesinos comprendieron que el progreso y la modernización de la que hablaba Fox justificando la construcción del nuevo aeropuerto no era más que el disfraz del capital y la ambición de unos cuantos a costa de despojar a miles de familias. En esta lucha la mujer no queda atrás, amas de casa, hermanas e hijas participaban en marchas y protestas. La demanda fue clara y decisiva ¡No queremos aeropuerto! Entonces miles de voces se unieron a la lucha y el apoyo de incontables organizaciones campesinas, sindicales y estudiantiles no se hicieron esperar en el país.

La firme reacción de los habitantes de Atenco al lado del diversas acciones de apoyo de muchas otras organizaciones de lucha, se tradujeron en nueves mes de movilizaciones y fuertes confrontaciones con el Estado, arrojando como resultado que en julio del 2002 Fox diera macha atrás en su intento por despojar de sus tierras a los campesinos.

La brutal represión en Atenco.

Ante esta situación el gobierno foxista no se quedó con los brazos cruzados, y como respuesta,  el 3 y 4 de mayo del 2006 montó un gigantesco operativo policíaco en el que participaron más de 3.000 elementos de la Policía Federal Preventiva, la Policía Estatal y  Policía Municipal. Las fuerzas represivas cerraron una pinza desde las cinco y media de la mañana, y avanzaron poco a poco por las calles del poblado disparando continuamente latas de gas lacrimógeno. Después de someter a los ejidatarios que resistían, se inició una serie de redadas y cateos al estilo más puro de un estado policíaco, saqueando casas y comercios, arrastrando y golpeando salvajemente a la gente en algunos casos hasta el borde de la muerte.

A pesar de la calculada exhibición de brutalidad en los arrestos, estos apenas marcaron el inicio de las represiones. En el traslado de los presos a diversas cárceles en el Estado de México, muchas de las mujeres y hombres detenidos fueron víctimas de brutales golpizas durante horas. En el caso de las mujeres las golpizas derivaron en agresiones sexuales e incluso violaciones.

El maltrato físico y sexual a la mujer.

Como se menciona arriba en este brutal ataque, una cierta cantidad de  mujeres fueron acosadas física y sexualmente.: Las mujeres mexicanas no andan de revoltosas; deberían estar en su casa haciendo tortillas, esto fue lo que un policía le gritó a una joven cuando intentó violarla.

Esta mujer, estudiante universitaria, fue detenida junto con ocho personas la mañana del 4 de mayo de 2006 en una casa en San Salvador Atenco. En es entonces ella tenía 22 años.

Los acusaban de participar en los hechos violentos del 3 de mayo luego de que se disolvió una manifestación de floristas que apoyaban al Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. El saldo, más de 270 detenidos, entre ellos 47 mujeres, de las cuales 26 sufrieron agresiones sexuales.

La joven narra que fue obligada a subirse a un camión a puñetazos  y cubrirse la cara con su propia blusa. Cuando sus pechos quedaron al descubierto, un policía la manoseó.

Oía los gritos de otras mujeres que pedían que ya no les hicieran daño. Hombres y mujeres fueron apilados, uno sobre otro, para poder controlarlos. A ella le tocó estar encima de esa pila humana. Veía brazos, manos y ropa llena de sangre.

Después de seis horas, los detenidos fueron trasladados al penal de Santiaguito. Ahí continuaron las vejaciones. Los pusieron en fila contra la pared. Vio cómo un policía violó a una joven que estaba a su lado.

Pasó casi 25 días detenida, acusada de obstruir las vías de comunicación, y no  conformes con ello le hicieron pagar una fianza de 14 mil pesos.

En el “Limbo” jurídico.

Desde julio de 2009 cuando la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) “tomó” la investigación por violación sexual contra mujeres durante los operativos del 3 y 4 de mayo de 2006, en  Atenco,  no se han iniciado averiguaciones ni nombrado a los agentes del Ministerio Público encargados de las mismas.

Esto a pesar de que las agraviadas comparecieron por escrito hacia finales de octubre del año pasado, y de la solicitud que hizo el Centro de Derechos Humanos  a la PGJEM para que comparecieran algunos de los policías señalados como presuntos culpables.

Señaló que la investigación permanece en “un limbo jurídico”, luego de que sin ningún acuerdo formal y después de mantener el caso por tres años “estancado”, el 13 julio de 2009, la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y trata de personas al mando de Guadalupe Morfín Otero, quien asumió el cargo en enero de 2008, tras la renuncia de Alicia Elena Pérez Duarte, cerró el caso y declinó su competencia a favor de la PGJEM.

En este contexto y en busca de justicia, el 29 de abril de 2008, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional en representación de las mujeres violadas en los operativos de Atenco, presentaron una petición de admisibilidad ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En la denuncia incluyeron los testimonios de las 11 mujeres y los peritajes realizados por el Colectivo contra la Tortura y la Impunidad (CCTI), de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y PGR.

 Como nos podemos dar cuentan hasta el momento las autoridades no han hecho absolutamente nada, para castigar a los agresores, y  estos han quedado impunes, a pesar de las demandas y de las declaraciones que las mujeres afectadas han dado. No podemos permitir que este acontecimiento pase al baúl del olvido, y que una vez mas actos como estos queden impunes.

Por eso es necesario que tanto mujeres, campesinos, obreros y estudiantes, luchemos por un programa socialista. Las luchas no pueden quedarse en el plano meramente defensivo ni de la resistencia, sino que tendrán que desatar su enorme fuerza contra la brutal embestida patronal y, en esta medida, pasar a la contraofensiva. La necesidad de barrer de tajo con todas sus falsas direcciones y construir una autentica dirección revolucionaria, es herramienta indispensable para dar este paso.

¡Ante la represión la organización!

¡Presos políticos libertad!

¡Obreros, campesinos mujeres  y estudiantes, unidos por el socialismo!

 


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