¡Por una política revolucionaria dirigida hacia Morena, los sindicatos y el Movimiento #YoSoy132!

Tras el fraude electoral del 1 de julio importantes sectores de la izquierda se han mantenido movilizados. El componente juvenil ha sido el mayoritario en estas manifestaciones, y es que la actitud evasiva  de los dirigentes de Morena y los sindicatos para convocar las protestas ha determinado que sea la juventud la encargada de expresar en las calles lo que subyace entre las masas del proletariado: el deseo de luchar contra la imposición de Peña Nieto.

Así, al margen de una convocatoria por parte de las organizaciones de masas de la clase trabajadora: Morena, el PRD y los sindicatos, un día después de las elecciones se realizó la primera manifestación contra el fraude, la cual fue convocada por el Movimiento #YoSoy132. A pesar de la mezcla de confusión, zigzagueos y posiciones abiertamente conservadoras que han marcado la tónica de la dirección de éste movimiento, convocaron; la manifestación tuvo una asistencia aproximada de 30 mil personas,  mayoritariamente jóvenes estudiantes. 

El sábado 7 de julio se realizó la segunda manifestación contra el fraude, ésta vez, incluso la dirección del Movimiento #YoSoy132 se desdijo de la convocatoria, alegando cuestiones inverosímiles como que la convocaban priistas, para el caso del Distrito Federal.  Descabezada, desorganizada, la manifestación fue masiva, aproximadamente medio millón de jóvenes y trabajadores únicamente en la capital; recientemente, sólo el cierre de campaña de López Obrador había aglutinado más gente, un millón cuatrocientas mil personas de todo el país, el pasado 26 de junio. Cómo un toro que sale al ruedo sin rumbo fijo, las bases de la izquierda volvieron a marchar el 14 de julio. En esa ocasión la afluencia fue menor, en el DF, epicentro de la lucha, cinco mil asistentes.  Más recientemente y una vez más con la sola convocatoria y débil organización del Movimiento #YoSoy132, se realizó una nueva manifestación el domingo 22 de julio, que reunió en el DF a sesenta mil personas aproximadamente, además de que se realizaron manifestaciones en treinta ciudades del país.

El carácter de las movilizaciones, masivo y combativo, así como desorganizado y falto de una estrategia política, evidencia la contradicción fundamental entre las bases y los dirigentes de la izquierda: los primeros desean luchar con la movilización, mientras los segundos se aferran al barco agujerado de la legalidad burguesa.

La necesidad de organizar la lucha

En la medida en que AMLO dilató durante diecinueve  días la  exposición del plan de acción de Morena y de los partidos de izquierda, y en tanto  éste se limitó a interponer una demanda ante el Tribunal Electoral, las bases de la izquierda  han tenido que buscar formas para organizar la lucha. En éste contexto es que surge la convocatoria para conformar la Convención Nacional Contra la Imposición, celebrada el pasado 14 y 15 de julio en Atenco. Los convocantes fueron una combinación de grupos y organizaciones de izquierda, algunos reconocidos como el Movimiento #YoSoy132, los campesinos de Atenco y Cherán, hasta pequeños grupos universitarios con tendencias ultraizquierdistas. La asistencia en su mejor momento, el día 15, reunió a 2 mil 600 delegados y representantes de 250 organizaciones de 29 estados de la República, incluido a un elevado porcentaje de miembros activos de Morena. Aunque no de una forma protagónica, también participó el SME y la CNTE.

A pesar de que la asamblea estuvo lejos de aglutinar al grueso de los activistas y dirigentes de base de las organizaciones de izquierda, ante el vacío de Morena y los sindicatos democráticos, generó una expectativa importante, abriendo la posibilidad de convertirse paulatinamente en un referente para cada vez más militantes de izquierda, pudiendo jugar un papel de fuerza en la lucha contra el fraude. Desafortunadamente la heterogeneidad de los grupos ahí reunidos; la falta de un balance correcto sobre el papel de la clase obrera, sus organizaciones y sus dirigentes; las posiciones abiertamente sectarias y de desprecio hacia Obrador, Morena y el PRD, han limitado los alcances de ésta convención.

Producto de la Convención se aprobó un programa de lucha que abarca puntos de lo más diversos e incluso totalmente contradictorios: Desde que la lucha “debe ser anticapitalista”, hasta que “debe establecerse una relación digna y equitativa con EUA”, por mencionar sólo un ejemplo (1). Así, el aspecto central de la convención que era organizar la lucha contra  la imposición de Peña Nieto, quedó enmarañado con toda una serie de reivindicaciones generales. No obstante al día siguiente de la Convención se publicó, en diferentes medios de comunicación, como una parte sustanciosa del plan de acción la “toma de Televisa” además de otras actividades como el ensayo de paro nacional para el 8  de agosto, y para el 2 de octubre una huelga general universitaria.

Huelga general y organizaciones de masas

Si bien la Convención se plateo realizar acciones que preparen y aproximen a la base de la  izquierda a la realización de una huelga general, estas acciones conllevan un problema de fondo: omiten la necesidad de que las organizaciones de masas de la clase trabajadora que son capaces de movilizar a  decenas de miles, y en caso de que lo hagan decididamente incluso a millones, adopten éste plan de lucha. Así, un plan de lucha tan audaz y decidida, como en un momento determinado pudiera ser la toma de los medios de comunicación, corre el riesgo de convertirse en una acción débil y en el mejor de los casos simbólica.

Una táctica de lucha no es en sí misma revolucionaria, depende ante todo de la capacidad del movimiento para llevarla a cabo, la cual no sólo está dada por su nivel de conciencia o su deseo de luchar, estos dos factores en la actualidad están presentes en un alto nivel. No obstante, además,  se requiere el papel consiente de los dirigentes para emprender estas acciones, sobre todo cuando aún gozan de una fuerte influencia entre la clase trabajadora. Las movilizaciones masivas que no fueron producto de la convocatoria de AMLO o de los dirigentes sindicales, reflejan que la base siente la necesidad de luchar; y el carácter semiespontáneo de las mismas refleja que no cuenta con la organización suficiente como para prescindir de sus partidos y sindicatos e incluso de sus actuales dirigentes, para emprender una lucha más profunda.

La Convención en Atenco y el Movimiento #YoSoy132 son un primer reflejo de que la base de la izquierda está buscando ir más allá de lo que actualmente ofrecen sus dirigentes tradicionales, especialmente AMLO. Que éste proceso se siga desarrollando, se frene o tome un nuevo curso, dependerá de hasta dónde la clase trabajadora, su vanguardia y su retaguardia, considere que tiene una alternativa más viable para organizarse; hasta donde tiene un dirigente y una organización más capacitada para dar una lucha sería contra la derecha y la burguesía. Está demostrado históricamente que éste no es un proceso que se desarrolle en un sólo acto y en una sola dirección, es un proceso contradictorio dadas las diversas conclusiones políticas que distintas capas del proletariado van obteniendo en diferentes momentos. También la historia reafirma que las posiciones ultraizquierdistas y sectarias, lejos de ayudar a que la clase trabajadora forje su conciencia y sus organizaciones en un sentido revolucionario, sirven de soporte y justificación de las posturas reformistas.

Desde el periódico Militante hemos sido históricos defensores de la huelga general como una táctica de lucha eficaz para paralizar a la burguesía y al Estado a la hora en que quieran imponer sus intereses sobre la clase trabajadora, pero en todo momento hemos vinculado la necesidad de que la base de las organizaciones de masas del proletariado generemos un nivel de organización y presión tal que los dirigentes de las mismas tengan que convocar, organizar y se pongan al frente de la misma. Una huelga general impulsada por pequeñas organizaciones de izquierda, que además tienen una posición hostil hacia las organizaciones de masas del proletariado y sus dirigentes no tiene viabilidad, y en esas condiciones los resultados de su convocatoria no puede ser tomados como una muestra indiscutible ni de la fuerza ni de la disposición a la lucha de parte de la clase trabajadora.

La “toma de Televisa”

Ante la Convención en Atenco, Andrés Manuel se limito a decir: “A los movimientos #YoSoy132 y de Atenco los exhortó a mantenerse en el marco de la legalidad y a tener mucho ojo con los halcones de Atlacomulco y del PRI". Esta actitud evasiva ante la necesidad de la base de la izquierda para luchar organizadamente es precisamente la que genera espacios favorables para que las tendencias ultraizquierdistas puedan actuar pretendiendo marginar de la lucha a las organizaciones de masas. Resulta una total irresponsabilidad por parte de AMLO no tomar ninguna postura ante acciones que sin duda van a desatar una campaña feroz contra la izquierda, pues esa clase de medidas si no son apoyadas por las fuerzas de los sindicatos y los partidos de izquierda, puede favorecer la participación de infiltrados y provocadores para tratar de desprestigiar y aislar al movimiento, e incluso reprimirlo, en cuanto la derecha considere que tiene la oportunidad para hacerlo.

La vialidad de la Convención

Es tan fuerte el vacio que hasta el día de hoy ha dejado Andrés Manuel y los dirigentes sindicales que  la Convención Nacional Contra la Imposición podría jugar un papel para aglutinar a sectores honestos y combativos de la izquierda si y adopta una política revolucionaria orientada hacia las organizaciones de masas, impulsando dentro de ellas una táctica de lucha revolucionaria. Caso contrario puede verse reducida a una coordinación de grupos minoritarios de izquierda, azuzados por la política reformista.

Los elementos más conscientes y organizados dentro de la Convención Contra la Imposición, Morena, PRD, Morenaje, #YoSoy132 y los sindicatos, tenemos la responsabilidad de impulsar una política revolucionaria en el ceno de éstas organizaciones para que adopten una táctica de lucha eficaz contra la imposición de Peña Nieto.  Únete a Militante y lucha por una política revolucionaria, alejada del sectarismo y la política insuficiente del reformismo.

1. La relatoría del programa de lucha puede consultarse completa en: http://www.megafono.lunasexta.org/node/366


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