Bancas rotas, aulas inundadas y falta de recursos didácticos para recibir e impartir clases, son sólo unas de las múltiples carencias de infraestructura que tiene la Facultad, que por su condición marginada lleva el sobrenombre “Siberia de la UNAM”.

La indiferencia de las autoridades es más que evidente, pues el descontento ha alcanzado una generalización abrumadora. Alumnos de Ingeniería en computación no tienen una red inalámbrica de internet eficiente; laboratorios de diseño industrial con techos de lámina que en época de lluvias hacen imposible tomar clase de modo normal. Y así la lista continúa por todas las carreras que se imparten en el campus.

 

Incluso en su plan estratégico de desarrollo se hace alusión a la deficiente situación que enfrentan tanto alumnos como profesores “Por ser una planta académica eminentemente de tiempo parcial, esta no requiere más que de apoyos didácticos que son facilitados por la administración a petición de los profesores (salones, material, equipo, etc.). Sin embargo, los profesores de carrera cuentan con espacios parcialmente adecuados y apoyos limitados para la realización de su labor docente y de investigación.”

Pero lo más preocupante, es el uso de recursos en remodelaciones e instalaciones que resultan secundarias para el funcionamiento del plantel. Por ejemplo, el año pasado se instalaron nuevos accesos principales en la avenida Rancho Seco, cuyo costo no fue únicamente el abrir un nuevo espacio, también se adecuaron torniquetes y un nuevo suelo de adoquín para éste y para el acceso ya existente en la calle Bosques de África.

Es cierto que eran necesarias esas obras en la Facultad, pero parece que estas acciones tienen más un tinte político que valide en el exterior el ejercicio del personal administrativo, que el beneficio real que pueda aportar a la comunidad universitaria. Es importante señalar también, que los recursos y el presupuesto designados a estas obras estuvieron rodeados por una opaca rendición de cuentas.

Un problema social

En las últimas décadas, los medios de comunicación, la publicidad y la degeneración del capitalismo, han contaminado a la juventud generándole una dependencia hacia el alcohol, tabaco y drogas, alienándolos así de su realidad y envolviéndolos en la lógica capitalista de un falso placer a corto plazo y que favorezca su explotación con el consumo constante de éstos productos.

En ese contexto, la FES Aragón ha sido literalmente invadida por bares y antros que no sólo distraen a los estudiantes de su rutina habitual, sino que también los ponen en riesgo. Asaltos y agresiones por la noche, accidentes automovilísticos y pleitos callejeros, son una constante en la zona que rodea la escuela

Asimismo, las condiciones de marginalidad y falta de una educación integral en las colonias aledañas, han hecho que el índice de delincuencia crezca alarmantemente, siendo éste uno de los problemas más apremiantes para el alumnado y la comunidad en general. “Situada en Nezahualcóyotl, la escuela está rodeada por 123 antros y en dos meses 100 alumnos fueron asaltados, por lo que piden al rector José Narro que impulse la creación de una ruta de Pumabús.” (Milenio 14/11/2011). Es común que cada semana nos enteremos de nuevos y cada vez más violentos asaltos contra nuestros amigos y compañeros. En la asamblea estudiantil realizada en apoyo a la CNTE, esté fue un tema que aglutinó el descontento.

 Por una educación pública de calidad

Todas estas problemáticas no son particulares de la FES-Aragón, son también el reflejo de un problema estructural de mayor escala: El bajo presupuesto que el Gobierno Federal le destina a la educación pública, y más en específico a la UNAM, mientras en la mayoría de países miembros de la OCDE el gasto anual por estudiante es aproximadamente de 13 mil 528 dólares, en México es únicamente de 7mil 872.

La Universidad está también cada día más al servicio del Estado, formando tecnócratas que sirvan de mano de obra al gran capital privado, hoy la autonomía universitaria es la máscara que oculta el servilismo del rector Narro a los intereses de la burguesía. Los planes de estudio ya no están enfocados en formar universitarios críticos y humanistas, sino que se adecuan a las evaluaciones externas diseñadas hacia una economía de mercado.

Sin embargo, la coyuntura nacional e internacional ha despertado en el sector estudiantil un intenso ánimo de lucha y una genuina necesidad de organizarse para dar solución a sus problemas más inmediatos y a transformar la sociedad en la que vive. Prueba de ello son los paros y manifestaciones que organizaron cerca de 30 escuelas como apoyo al magisterio de la CNTE.

En el caso de Aragón, las asambleas que se llevaron a cabo antes y después de el paro de 48 horas (24 y 25 de septiembre) donde el CEDEP jugó un papel destacado, demostraron que el estudiantado puede y debe organizarse para dar solución a sus problemas locales y debe al mismo tiempo prepararse para participar en la lucha de los trabajadores por una sociedad fuera del capitalismo. En el CEDEP estamos convencidos que es necesaria la lucha por la transformación radical de la sociedad ¡Únete al comité del CEDEP de la FES Aragón!


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