Dentro de la inspiradora y potente lucha obrera de las maquilas en Matamoros el triunfo de los trabajadores de la Coca-Cola ha sido tremendo, frente a todas las vicisitudes que enfrentó el movimiento y es una muestra más del enorme potencial de la clase trabajadora organizada y de los efectos que está teniendo la confianza ganada con la derrota electoral del PRI-AN.

La huelga en Coca-Cola comenzó el 30 de enero y a dos meses y pocos días se ha conseguido un  acuerdo con la empresa que implica la indemnización de los trabajadores. Esto ha sido tomado como un gran triunfo y es un referente de lucha pues esta batalla como muchas otras no ha sido fácil, sin embargo, lograr poner contra las cuerdas a una transnacional tan poderosa, con muchos recursos a nivel internacional ha sido todo un reto.

La Coca-Cola es una transnacional que produce ganancias millonarias, las cuales se incrementaron en un 145% durante 2017 (Forbes, 27 de abril 2017)  para subir en el primer trimestre del 2018 hasta 1,370 millones de dólares (El Economista, 24 de abril de 2019), una cantidad inimaginable para cualquier trabajador de la Coca o de cualquier otra empresa. Tiene presencia a nivel internacional y cientos de plantas en México, la razón por la que lanzó una ofensiva tan brutal es por temor a que esto se contagiara a otras plantas y aunque es una empresa millonaria la máxima ganancia siempre está por encima de todo.

La ofensiva de la empresa no se hizo esperar, desde el primer momento el golpeteo a los trabajadores se llevó a cabo. A través de chantajes, de cartas intimidatorias, campañas de desprestigio contra los trabajadores y Susana Prieto y los últimos días arreciaron las amenazas sobre detenciones. Sin embargo, las ofensivas más graves fueron por un lado la traición del Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales y de la Industria Maquiladora (SJOIIM), sindicato charro que engañó a los trabajadores haciéndoles creer que la huelga era legal, cuando ellos no hicieron el trabajo para que lo fuera, poniendo así en riesgo la integridad de los trabajadores y por otro lado el intento de romper el piquete hace pocos días atrás, a través del uso de trabajadores de confianza como esquiroles mientras Hugo Rodríguez, parte del corporativo los alentaba con aplausos.

La lucha contra el capital por mejorar las condiciones de vida de los trabajadores es justa y necesaria, pero no es fácil y los logros del movimiento 20/32 solo pueden explicarse gracias al espíritu revolucionario de los trabajadores y a la existencia de una dirección política como la de Susana Prieto que con mucha claridad pudo dirigir a la mayoría de las luchas por el 20/32 a la victoria y trazar un horizonte más amplio hacia la construcción de un sindicalismo independiente y democrático para liberarse de los charros traidores pro patronales de la CTM, quienes no solo ha jugado de esquiroles como en el caso de la Coca-Cola, sino que han sido uno de los frenos más importantes para la lucha en su conjunto, incluso para boicotear la llegada de los trabajadores a las asambleas pues organizan paros en el transporte.

La indemnización conseguida para los trabajadores de Coca-Cola ha sido un fin satisfactorio de una intensa lucha, sin embargo el triunfo no solo tiene que ser monetario, la clase obrera matamorense ha aprendido en la practica la importancia de la unidad de clase, la organización y la movilización para arrebatar lo que les pertenece, han salido con la frente en alto porque ya no son más los obreros de enero de 2019 antes del estallido de huelga, ahora son verdaderos luchadores sociales con un bagaje de experiencias y un pecho hinchado de confianza. Descubrieron, por ejemplo, que la cantaleta de la “Familia Coca-Cola” no es más que hipocresía capitalista y la verdadera familia es la clase obrera.

Hasta ahora suman más de 90 las luchas ganadas para el 20/32, pero aún restan cuatro empresas más, por lo que se ha hecho el llamado a todos los trabajadores a reforzar esas luchas, el cual respaldamos totalmente y más aún necesitamos mantener la organización obrera para luchas futuras, sabemos bien que mientras no cambiemos de raíz a esta sociedad lo que ganamos ahora lo pueden arrebatar después, por eso la organización debe ser permanente en sindicatos democráticos y de clase y también en un partido revolucionario que pueda dar la batalla por una transformación socialista de la sociedad.


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