Los trabajadores del sector de la salud en Puebla se suman a la lucha por el pago de prestaciones, mejores condiciones laborales y contra la privatización de la salud que en otros estados del país se han venido realizado recientemente, tales como Aguascalientes, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco y Veracruz, entre otros.

La situación en el rubro de salud en el país es bastante precaria. El 66.5 por ciento de la PEA (Población Económicamente Activa) no tiene seguridad social y el 28 por ciento de los hogares tienen  problemas para llevar a sus hijos al médico (La Jornada, 27-12-10). Mientras que los institutos de salud pública destinan recursos millonarios para la subrogación de servicios que por ley deben proporcionar a sus derechohabientes. Estos recursos  públicos son trasladados a clínicas y hospitales  privados quienes atienden a los derechohabientes mediante la subrogación de servicios, a través de millonarios contratos que en su mayoría son adjudicados sin licitación pública [1].

Lo anterior explica los pésimos servicios de salud, el desabasto de medicamentos, la saturación en los hospitales y, por ende, las condiciones precarias de los trabajadores de la salud. En este contexto el Estado de Puebla no es la excepción. Los servicios de salud en la entidad son deficientes, hay des-abasto de medicamentos, sobre saturación de usuarios, falta de personal, etcétera. Un caso que ilustra esta realidad es el Hospital de la Mujer que tiene una sobre demanda del 140 por ciento y un desabasto de medicamentos de un 50 por ciento (La Jornada de Oriente, 09-02-11). Otro ejemplo de la carencia de  servicios médicos de calidad en el Estado es el hospital de Cuetzalan, que costó 188 millones de pesos y aún no está funcionando debido a la falta de agua potable, médicos, además de estar ubicado en un terreno irregular que en el corto plazo puede presentar fisuras (La Jornada de Oriente, 08-02-11).

En cuanto a los trabajadores del sector salud se refiere, son quienes también sufren la indiferencia del gobierno para mejorar sus condiciones laborales y se han visto obligados a manifestar su descontento mediante acciones colectivas. En el caso de Puebla, el pasado 31 de enero decidieron llevar a cabo un paro de labores a unas cuantas horas de que Mario Marín entregara el poder al panista Rafael Moreno Valle, nuevo gobernador. El motivo fue la exigencia del pago de bonos de despensa para tres mil trabajadores, contrataciones y equipo (Síntesis, 31-01-11). Pero además, aproximadamente a 11mil trabajadores les adeudaban un millón 500 mil pesos desde hace ocho meses, por concepto de vales de despensa, la liquidación de premios de productividad y puntualidad a mil 200 empleados, así como la reincorporación de 325 trabajadores que fueron despedidos injustificadamente.

Vemos, pues, que tanto a trabajadores como a derechohabientes del sistema del sector salud que deben recibir los servicios médicos, son afectados enormemente por la indiferencia del gobierno y la voracidad de este sistema capitalista que privilegia la propiedad privada y despoja a los trabajadores de  los más elementales derechos como la salud y prestaciones sociales para una vida digna. Mientras este sistema siga vigente cada vez habrá más necesidades.

Ahora con el nuevo gobierno panista en el Estado de Puebla, la situación tampoco cambiará sustancialmente. Para empezar ha sido nombrado al frente de la dirección de los hospitales a economistas que no saben nada de medicina (La Jornada de Oriente, 17-02-11). Ningún gobierno, ya sea del PRI o del PAN, resolverá las necesidades sociales puesto que ellos no representan los intereses de los trabajadores, sino los de la burguesía que es quien los ha puesto en el poder para administrar sus negocios.

Los trabajadores de la salud, correctamente, se han organizado para reclamar su derechos y los derechohabientes han hecho denuncias del pésimo servicio de salud que tienen que padecer. El paso siguiente debe ser unificar sus acciones de protesta en una sola lucha a nivel nacional, junto con los demás sectores de la clase trabajadora contra la política antipopular de Felipe Calderón.

Es necesario que los trabajadores de la salud y el resto de la clase trabajadora tome en sus manos la administración de los recursos públicos para dar un servicio de calidad y mejorar sus condiciones de trabajo. Esto, por supuesto, no será posible bajo el capitalismo. Implica dar una lucha por arrebatar el poder político a la burguesía y sentar las bases para un gobierno de los trabajadores. Reorganizando la sociedad en líneas socialistas, donde los trabajadores sean dueños de la riqueza que producen, podrán administrarla teniendo como prioridad la salud, la educación, la vivienda, la cultura y salarios dignos, entre muchas otras cosas. ¡Únete a Militante y la Corriente Marxista Revolucionaria internacional para derrocar al capitalismo!

Nota:

1. Véase: Ana Lilia Pérez, “Mediante subrrogaciones se privatiza salud pública” en Contralínea, 31/05/09


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