El pasado 14 de febrero, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) al ser increpado por los casos atroces de feminicidios y preguntarle concretamente las medidas a tomar por su gobierno contra la violencia machista, éste contestó con un decálogo moral para afrontar esta barbarie. Desde el movimiento feminista revolucionario rechazamos rotundamente su respuesta y le hacemos un llamado, millones de mujeres trabajadores y humildes, no sólo a reconocer el problema sino a tomar medidas inmediatas, concretas y contundentes para frenar la violencia feminicida, no queremos discursos, queremos hechos.

El machismo como herramienta de dominación

Las condiciones de vida que por años nos han asesinado, esclavizado y oprimido, son las que nos han arrojado al camino de la lucha en la búsqueda de la liberación y una vida digna. La degradación social causada por la crisis del sistema capitalista, agravando nuestras condiciones de vida, de por sí ya miserables, ha sido el acicate para este avivar combativo.

Conforme a lo anterior diversos políticos entre ellos, el presidente, han tratado de justificarse culpando de la actual situación al Neoliberalismo y la pérdida de valores. Si bien durante los gobiernos de la derecha hubo una ofensiva contra los derechos y condiciones de vida de la clase trabajadora y sectores más desprotegidos, esto no es como resultado de la pérdida de valores o por políticos corruptos, sino por la naturaleza y necesidad que tiene el sistema capitalista de extraer todo lo que puede a costa de los oprimidos donde el machismo y la religión, le sirven a la burguesía como herramientas de dominación ideológica y moral. El machismo imperante en la sociedad, no es un invento de una mente mala, es una herramienta de opresión y explotación de los poderosos y ricos sobre las inmensas capas de oprimidos.

Al capitalismo le es muy útil que a nosotras nos paguen menos, que nos hagamos cargo de las tareas domésticas y no el Estado; ganan millones de pesos con la industria de la moda, la prostitución y la cosificación de nuestros cuerpos; nos despolitizan y matan de aburrimiento y moralmente, encerrándonos en las cuatro paredes de la casa, nos adoctrinan a través de la religión y los medios de comunicación a una moral e idea donde nuestro único papel es ser madres y cumplir el sueño dorado del amor romántico. Esto con un objetivo: que más del 50% de los oprimidos del mundo no tengamos la fuerza para revelarnos ante los establecido.

Por un programa revolucionario para frenar la violencia

El camino para la libertad y defensa de nuestras vidas no pasa por dotarnos de una constitución moral, sino tener acceso a los derechos más básicos como educación, salud, empleo digno, vivienda, recreación para todas; son apenas el inicio a una autentica la liberación. Pero de esto ni una sola palabra. Para las mujeres trabajadoras y sus hijas no es menos importante desprendernos de las cadenas de lo que significa la familia y las labores domésticas en el sistema capitalista, es por ello que insistimos que la violencia no se frenará con exhortos de no agresión y respeto, sino con medidas como implementar en cada colonia diversas guarderías gratuitas dignas equipadas y con personal suficiente y apto accesibles para cada mujer trabajadora, establecimiento de comedores, lavanderías públicas, centros de arte y recreación gratuitos.

Todo esto va en contra de la lógica capitalista. Llevar a cabo estas demandas significaría un duro enfrentamiento con los poderes políticos y con la burguesía, de inicio expropiar sus recursos para poder destinarlos a las necesidades reales de las mujeres humildes, situación que AMLO no pretende hacer, él cree fervientemente en la posibilidad de gobernar y mediar para ambas clases dos grandes fuerzas vivas que lo están presionando para hacer cumplir a cada uno su programa.

Solucionar el problema de la violencia machista no es dotar de “valores buenos” a los individuos, sino de cambiar sus condiciones materiales para que nuestra conciencia y moral se transformen, lo demás son sólo buenos deseos que únicamente atizaran la polarización social y darán elementos a la derecha para agruparse y golpear un gobierno que no es del todo favorable, retomar el poder y golpear a la clase trabajadora.

La solución radical sólo es posible con la completa reconstrucción de las relaciones productivas y económicas. Pero, ¿debe esto impedirnos trabajar por reformas que sirvan para satisfacer los intereses más urgentes de los oprimidos? Por el contrario, cada nuevo objetivo de la clase trabajadora representa un paso que conduce a la humanidad hacia el reino de la libertad y la igualdad social: cada derecho que gana la mujer le acerca a la meta fijada de su emancipación total, exponía Alejandra Kollontai, por lo tanto, si el gobierno actual se dice gobernar para el pueblo, exigimos: No más machismo institucional, depuración de policías, fiscales, MP, policías de investigación, jueces y de todo aquel que no cumpla con su trabajo y obstruya el acceso nuestro derecho a la justicia. Destitución y castigo de todo político o funcionario relacionado con agresiones, misoginia y discursos morales y de odio hacia las mujeres. Castigo ejemplar de todo servidor público relacionado con la prostitución y la trata. Educación sexual, científica e inclusiva en cada centro educativo público del país, queremos a la religión fuera de nuestras escuelas.

 


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