EEUU aumenta la presión sobre Cuba, ha iniciado medidas que corresponden a un escenario de guerra contra la isla, tras intervenir en Venezuela. El objetivo es el colapso total de la Revolución Cubana mediante un bloqueo energético, aprovechando la caída del suministro de petróleo venezolano y la pasividad de aliados como China y Rusia.

Esta estrategia de asedio no es casual ni aislada; busca estrangular los pilares básicos de la soberanía cubana para forzar un estallido social desde adentro. Al declarar a la isla como un objetivo prioritario dentro de su doctrina de seguridad, el gobierno estadounidense ha reactivado mecanismos de persecución financiera que penalizan a cualquier buque, empresa o entidad bancaria que intente comerciar con Cuba. Se trata de un cerco quirúrgico diseñado para cortar las arterias vitales de la economía, transformando las limitaciones materiales en una herramienta de coacción política sistemática.

Ya empezó la asfixia a la isla, el acceso a equipos médicos, medicinas, alimentos y combustible es cada vez más difícil para el pueblo.

Mientras Venezuela quedó con una administración neo-colonial bajo la presidencia entreguista de Delcy Rodriguez, vemos como la misma política genocida, que aplica Israel intensificando la presión sobre Palestina, cortando el suministro eléctrico a Gaza, tal como el imperialismo yankee lo está haciendo cortando el petróleo venezolano que abastecía Cuba hasta el 3 de enero, cuando el presidente Maduro fue secuestrado. Ambos casos están conectados y son la muestra de cómo el imperialismo y el fascismo están intentando pisotear con su bota más dura a los pueblos que se alzaron contra su poderío y lo pusieron contra las cuerdas.

Los EEUU son claros en su objetivo injerencista de derrocar al gobierno revolucionario, lo han sido siempre desde 1959, y lo son hoy, como por ejemplo con las declaraciones recientes del Secretario de Estado Marco Rubio. Del mismo modo, siempre el propósito del bloqueo y la actual asfixia es hacer al pueblo cubano tan hambriento, tan pobre y desesperado, que esto genere una insurrección popular que derroque al gobierno de Díaz-Canel, buscando abrir un hueco, que los rapaces de Washington aprovecharán para controlar.

Esta vieja receta de castigo colectivo, lejos de ser una medida diplomática, constituye una violación flagrante del derecho internacional que busca deshumanizar a toda una población para alcanzar fines geopolíticos. Washington no solo persigue el cambio de régimen, sino que intenta dar una lección ejemplarizante a cualquier nación que se atreva a trazar un camino soberano fuera de su órbita de influencia. Al criminalizar la supervivencia de un pueblo entero, el imperialismo transforma las necesidades más básicas (el pan, la luz, el hospital)  en instrumentos de tortura social, revelando una carencia total de ética en su ambición por recuperar el control sobre el Caribe.

Es una política enfocada en matar de hambre para luego hacerse dueños de la tierra, suena conocido ¿no? (Gaza)... obvio toda esta retórica esta envuelta en las mentiras anti comunistas de toda la vida que llevan repitiendo los grandes conglomerados de medios de comunicación desde el siglo pasado.

Uno de los principales argumentos de la derecha global son los Derechos Humanos en Cuba, pero si de verdad les importaran los DDHH, sabrían que el bloqueo es el que debe levantarse ahora mismo, pues este es el factor primario del porque la isla y su pueblo muchas veces no tienen cómo acceder a derechos básicos. Es una política totalmente hipócrita que hablen de derechos humanos quienes usan a niñxs migrantes como carnada, les separan de sus familias y les meten en auténticos campos de concentración expuestos al sarampión y otras enfermedad a falta de servicio médico y alimentación adecuada o quienes han financiado y dirigido un genocidio en Gaza cuyo saldo es de aproximadamente 380 mil infancias asesinadas.

También ha quedado de manifiesto cómo los gobiernos progresistas de la región como el de Lula en Brasil, Sheinbaum en México, Petro en Colombia y Boric en Chile, han mirado a otro lado al momento de socorrer a Cuba en este último tiempo, llegando incluso a alinearse con Washington y dejar de suministrar combustible o cualquier tipo de ayuda real a Cuba.

Este desamparo diplomático en la región no solo debilita la integración latinoamericana, sino que deja el campo libre para que la Doctrina Monroe se actualice con una ferocidad renovada. Al normalizar el asedio contra Cuba, estos liderazgos permiten que se consolide una retórica de supremacía donde el destino de las naciones caribeñas y latinas queda supeditado a los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos. Se valida así una lógica de dominio territorial y político donde el vecino más fuerte se arroga el derecho de asfixiar al más pequeño bajo el pretexto de una supuesta 'amenaza' a su orden interno, borrando las fronteras de cualquier ética internacional e internacionalismo proletario. 

Algo que igualmente debe ser mencionado, es como el discurso que maneja el imperialista del norte, Donald Trump, se asemeja bastante al discurso del Lebensraum (espacio vital) que utilizo Hitler para justificar la expansión de la Alemania Nazi en los años 30 y 40 y que llevó al mundo a una Guerra Mundial.

El trumpismo y el sionismo han demostrado no tener límite alguno, como ahora lo vemos con la guerra contra Irán, en la que se ha asesinado impunemente a 180 niñas dentro de una escuela y se ha desatado aún más inestabilidad y caos en Asia Occidental de consecuencias aún incalculables para todo el mundo.

La situación para el pueblo de Cuba es crítica, y ha traspasado el umbral de lo tolerable: apagones de hasta 14 horas consecutivas han reducido la vida cotidiana a una lucha agónica por la supervivencia básica. Sin gas para cocinar y con apenas 2 horas de electricidad al día en muchas regiones, la elaboración de alimentos se ha vuelto una misión imposible, obligando a las familias a recurrir a fogones de leña o carbón en pleno siglo XXI. Este colapso energético no es solo una incomodidad doméstica, es una emergencia sanitaria de proporciones catastróficas. Los riesgos hospitalarios se multiplican; la cadena de frío para vacunas e insulinas se rompe, los equipos de soporte vital dependen de generadores que carecen de combustible y las cirugías se postergan indefinidamente, sentenciando la salud pública en nombre de un asedio geopolítico que castiga los cuerpos para quebrar las voluntades.

El gobierno y el Partido Comunista cubano, dejó pasar un momento histórico con la Venezuela de Hugo Chavez, cuando se pudo formar una gran alianza socialista y popular fuerte o frente a las reformas capitalistas, que solamente generan más desigualdad y corrupción haciendo peor el vivir para los cubanos de a pie, que de por sí con el bloqueo ya lo tienen difícil, los discursos de moderación política y discursiva tampoco son suficientes es necesario un llamado abierto a la solidaridad activa, militante y revolucionaria con el pueblo cubano.

Sería un necedad política no ver la necesidad de solidaridad internacional y la situación tan dura del pueblo cubano, símbolo de resistencia para los pueblos del mundo, es por ello que exigimos cese al hostigamiento y asfixia al que se está sometiendo al pueblo cubano, ¡Petróleo para Cuba, la ayuda humanitaria no basta! ¡Abajo el bloqueo!

Grupos debate IR

banner libres y combativas

banner Lenin

banner

Banner genocidio Gaza

banner

banner libres y combativas

banner revolutionary left

banner sindicato de estudiantes

banner revolucion rusa