El pasado 17 de diciembre, asistimos a una nueva y masiva movilización en Francia. Las supuestas concesiones del gobierno de Macron en cuanto a la contrarreforma de las pensiones anunciadas el pasado miércoles 11 por parte del primer ministro Édouard Philippe, han desembocado en una nueva jornada de huelga general, con un aumento generalizado de la participación.

A pesar de la disponibilidad de los dirigentes de los principales sindicatos a la negociación con el gobierno, la clase trabajadora francesa no está dispuesta a escuchar nada que no sea la retirada total de la reforma  y la reversión de las políticas de recortes y precariedad.

Algunos datos de la participación evidencian esa disponibilidad:

Según el sindicato CGT, la participación total en todas las movilizaciones del territorio fue de 1500.000 trabajadores y trabajadoras, sólo en París y según datos del mismo sindicato, 350.000 personas marcharon sobre la capital.

Al día siguiente del anuncio hubo piquetes en los principales puertos del país como no había ocurrido desde que comenzaron las manifestaciones y la huelga del transporte.

Durante la mañana del martes se vieron piquetes en varias de las terminales de la RATP (transporte metropolitano de París que incluye metro, autobús y tranvía) que fueron reprimidos por la Policía, lo que no impidió que los trabajadores se mantuvieran en ellos y que luego marchasen hacia el centro de la ciudad. Algo similar ocurrió con los ferroviarios que junto a los trabajadores del RATP se encuentran en huelga indefinida desde hace 13 días.

Ferroviarios y trabajadores del transporte marcharon juntos por primera vez en una sola columna unificada organizando un servicio de orden común. Fue una imagen como no se vio en estos 13 días de huelga y que expresa la enorme fuerza del movimiento para revertir la reforma de Macron. Los manifestantes presentes en París saludaban y ovacionaban a la columna de trabajadores a su paso.

Anteriormente los ferroviarios reunidos en la Gare du Nord (estación del Norte) de París habían votado por unanimidad extender la huelga.

La participación también fue masiva entre docentes (que también se mantienen en huelga) trabajadores de la salud, de la Ópera, abogados, estudiantes, bomberos y chalecos amarillos.

Especialmente importante es el papel que están jugando  los trabajadores de las refinerías que se encuentran en huelga indefinida en 5 de las 8 que existen en el país y están poniendo al país al borde de la escasez de combustible.

Este 17 de diciembre se sumó una quinta refinería a la huelga. Así las refinerías Total de La Mède, Normandía, Pétroinéos Lavéra y la refinería Grandpuits se han unido a la huelga indefinida de la refinería Donges en Loire Atlantique. Según la cuenta Nantes Révoltés, el movimiento en este sector vivió una gran convergencia entre los trabajadores y los chalecos amarillos, que vinieron a prestar apoyo.

El aumento de la participación fue generalizado en todas las ciudades del territorio

Marsella 200.000 manifestantes, en la huelga del 5 de diciembre se calcularon unos 150.000

En  Burdeos 70.000 frente a los 50.000 del día 5. En Nantes se aumentó la participación de 25.000 el día 5 a casi 40.000 el pasado martes 17. Las cifras son similares en Lyon en donde hubo un aumento de la participación de 35.000 el pasado 5 a 40.000 este pasado martes.

También es significativo el aumento en ciudades medianas, en donde el porcentaje del incremento se mueve en cifras similares.

En muchas de estas localidades se vivieron manifestaciones con datos de participación históricos. La lucha se ha extendido por todo el territorio con una masividad y determinación que no se recordaba en dichas localidades.

La fuerza de los trabajadores obliga a convocar a los dirigentes

Tal es la fuerza de la clase trabajadora que hasta los dirigentes del sindicato CFDT, sindicato que no se opuso a la reforma de las pensiones hasta conocer el texto en su integridad, se han visto obligados a convocar la huelga del 17. El anuncio del gobierno de no renunciar al aumento de la edad de jubilación de 62 a 64 años no dejó otra salida a los dirigentes. En palabras de su secretario general: “Se ha franqueado una línea roja”, refiriéndose a dicho aumento.

Los intentos del gobierno por desactivar la huelga para estas navidades no parecen tener efectos. Todos los llamamientos al diálogo y la disponibilidad de los dirigentes de los principales sindicatos a abrir una mesa de diálogo, se encuentran con el muro de la clase trabajadora en lucha.

La clase trabajadora francesa, ahora unificada en base a la experiencia de la lucha y confluyendo con los chalecos amarillos, algo que muchos dirigentes querían evitar, está en pie de guerra y dispuesta a continuar en huelga.

Como ya anunciara Macron, la reforma de las pensiones es el objetivo principal de su gobierno. El mismo la llamó “la madre de todas las reformas” y es de vital importancia para la supervivencia de su legislatura. El propio Macron anunció que de no llevarse adelante la reforma, el gobierno no podría seguir adelante

Si Macron se viera obligado a retroceder, se abriría un nuevo escenario. La clase trabajadora vería en la práctica como fruto de la lucha se pueden revertir los ataques, abriendo asimismo una enrome crisis en el estado, que tendría implicaciones en el terreno de la lucha de clases en toda Europa.

Veremos grandes acontecimientos en Francia, que sin duda está marcando el camino.


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