Economía

En la Escuela Internacional de la Corriente Marxista Internacional celebrada a finales de julio de este año, Alan Woods habló sobre la naturaleza de la crisis actual del capitalismo, trató la relación entre el ciclo económico y la lucha de clases, también analiza el tipo de recuperación que podemos esperar, considerando las enormes contradicciones que se han acumulado dentro del sistema.

El ciclo económico y la lucha de clases

El mundo está experimentando la crisis más profunda desde los años treinta. Trotsky señaló que una de las tareas más difíciles y complicadas a la que se enfrentan los marxistas es responder a la pregunta: "¿Qué fase estamos pasando?"

No existe la crisis final del capitalismo. El ciclo boom-recesión ha sido una característica constante del capitalismo durante casi doscientos años. El sistema capitalista finalmente siempre consigue salir de incluso la crisis más profunda del sistema y será así hasta que sea derrocado por la clase obrera.

Esto es evidente. Pero la pregunta concreta es: ¿Cómo saldrán de la crisis y a qué coste? Y la segunda pregunta es: ¿cuál es la relación entre el ciclo económico y la conciencia de la clase obrera? Trotsky explicó en muchas ocasiones que la relación entre el ciclo económico y la conciencia no es una relación automática. Está condicionado por muchos factores, que deben ser analizados en concreto.

Hay dos maravillosos artículos de Trotsky que tratan esta cuestión: ‘Flujos y reflujos', que se encuentra en ‘Los cinco primeros años de la Internacional Comunista'. El otro artículo de importancia fundamental fue escrito en 1932, es decir, durante la crisis profunda que siguió al crack de 1932. Se llama ‘El tercer período de los errores de la Comintern' (8 de enero de 1930). Estos dos artículos merecen ser discutidos minuciosamente.

Es una proposición elemental del materialismo dialéctico que la conciencia humana es innatamente conservadora. A la mayoría de las personas no les gusta el cambio. Se resisten a las nuevas ideas. Se aferrarán a las formas e ideas existentes de la sociedad hasta que se vean obligados a abandonar estas ideas sobre la base los grandes martillazos de los acontecimientos.

La situación actual del capitalismo mundial recuerda a lo que dijo Trotsky en 1938: "Objetivamente hablando, las condiciones para la revolución socialista mundial no sólo están maduras y a punto, ¡sino que están podridas!" La situación ha revelado su bancarrota desde un punto de vista histórico. Eso está claro para todo el mundo. Y aquí llegamos a una contradicción, a una paradoja. Si esto es cierto, ¿por qué las fuerzas del marxismo aún siguen siendo una minúscula minoría?

La respuesta a esta pregunta es muy simple. La conciencia va muy rezagada de la situación objetiva. Las organizaciones de masas de la clase obrera están muy por detrás de la situación real. Sobre todo, la dirección del proletariado está muy por detrás de la situación objetiva.

Estos factores no caen del cielo, sino que han sido condicionados por décadas y generaciones de auge económico capitalista, de pleno empleo, relativas mejoras de los niveles de vida. Esta ha sido la situación, particularmente en las naciones capitalistas desarrolladas, no durante un período breve, sino a lo largo de un período de cincuenta años. Eso es lo que condiciona la conciencia de la clase obrera en Gran Bretaña, Francia, España y en EEUU. Por supuesto las condiciones en el llamado ‘tercer mundo' son diferentes.

La conciencia de la clase obrera

Es un error muy serio para los revolucionarios confundir lo que nosotros comprendemos con cómo las masas ven las cosas. La mayoría de los trabajadores, debéis entender, las masas, no tienen la misma conciencia que los marxistas. El primer efecto de una crisis profunda, de una recesión profunda, y esta es una crisis profunda, en cuanto concierne a las masas, es una conmoción. Los trabajadores están aturdidos, traumatizados y no comprenden lo que está sucediendo.

La mayoría de ellos creen que la crisis será temporal. Sacan la conclusión de que si se ajustan los cinturones, hacen más sacrificios, agachan la cabeza, finalmente las cosas irán mejor y regresarán a las condiciones anteriores. Desde el punto de vista de la gente más corriente, esa es una suposición bastante lógica. Esta crisis parece ser algo anormal, algo fuera de lo corriente. Y la gente quiere regresar a los "buenos y viejos días".

Los "dirigentes" de la clase obrera, los dirigentes sindicales, los líderes socialdemócratas, los antiguos comunistas, los dirigentes bolivarianos, todos estimulan la idea de que esta crisis es algo temporal. Imaginan que pueden resolver la situación haciendo algunos ajustes al sistema existente. Y cuando hablamos del factor subjetivo, la dirección, debemos también comprender que para nosotros la dirección de estas organizaciones no es un factor subjetivo. Es una parte importante de la situación objetiva, que durante un tiempo puede retener el proceso.

Por supuesto, esta idea de los reformistas, que todo lo necesario es más control y regulación, que podemos regresar a las condiciones anteriores, es falsa. Esta crisis no es una crisis normal, no es temporal. Marca una ruptura fundamental en el proceso. Eso no significa que pueda existir una recuperación temporal del ciclo comercial. Eso es inevitable en determinado momento.

En este momento de tiempo, los economistas y políticos burgueses, y por encima de todo, los reformistas, están buscando desesperadamente algún tipo de revitalización para salir de esta crisis. Miran hacia la recuperación del ciclo comercial en busca de salvación. Constantemente hablan de "brotes verdes" de recuperación. Pero esos "brotes verdes" son muy débiles y casi invisibles.

Las medidas que han adoptado todos los gobiernos capitalistas en el mundo, desde un punto de vista de la economía capitalista ortodoxa, son completamente irresponsables. La única explicación para estas medidas es el pánico. La clase dominante está aterrorizada ante las repercusiones sociales y políticas de la crisis económica. Por eso están inyectando grandes sumas de dinero a la economía y están creando unos niveles de endeudamiento sin precedentes. Todos reconocen que tarde o temprano las deudas se deben pagar, eso en sí mismo es una receta para una crisis gigantesca en el futuro.

¿Qué tipo de "recuperación"?

Es absolutamente claro que en determinado momento es inevitable algún tipo de recuperación en el ciclo comercial. Pero es igualmente claro que no resolverá ninguno de los problemas a los que se enfrenta el capitalismo. Todo lo contrario, preparará una nueva crisis económica más profunda, y sobre todo una profunda crisis social y política. La burguesía intenta desesperadamente recuperar el equilibrio económico, que ha quedado destrozado por el colapso de los últimos dieciocho meses. El problema al que se enfrentan es que todas las medidas que han adoptado para restaurar el equilibrio económico destruirán completamente el equilibrio social y político.

Hay un interesante artículo escrito por Trotsky en 1932, en el punto más bajo de la crisis económica, llamado: ‘Perspectivas de recuperación', donde trata los efectos de la crisis económica sobre la conciencia de las masas. Él dice lo siguiente:

"El descontento, el deseo de escapar de la pobreza, el odio a los explotadores y a su sistema, todas estas emociones, ahora reprimidas y suprimidas por el terrible desempleo y la represión gubernamental, se expresarán con energía redoblada en cuanto asomen los primeros síntomas reales de resurgimiento industrial".

Es una cuestión muy concreta. Los trabajadores ven que se cierran fábricas, que sus empleos están en riesgo, que sus familias están en riesgo, que los dirigentes sindicales no ofrecen ninguna alternativa. Así que esta situación tiene un efecto de contener temporalmente las huelgas. Pero cuando llega una recuperación incluso pequeña, y ven que los empresarios ya no despiden sino que contratan trabajadores y comienzan a llegar pedidos, eso puede actuar como un poderoso estímulo de la lucha económica.

Por ejemplo, existe sobreproducción de acero. Hay "demasiado acero" (para los límites del sistema capitalista). Eso está relacionado con una caída profunda de la producción de automóviles. Hay aproximadamente un 30 por ciento de exceso de capacidad en el sector del automóvil mundial. Y el exceso de capacidad es sólo otra manera de decir sobreproducción. Los manufactureros de automóviles están liquidando sus excedentes de mercancías, cerrando fábricas y despidiendo trabajadores. Pero cuando finalmente liquiden las existencias, habrá una pequeña mejoría, que servirá para animar a los trabajadores del automóvil para entrar en acción.

Tomemos un ejemplo histórico. En EEUU, desde 1929 a 1933, no hubo huelgas. Ni un movimiento, excepto revueltas de parados. Pero cuando hubo una pequeña recuperación, en 1933-1934, se dio el principio de una enorme oleada de huelgas y ocupaciones de fábrica, incluida la huelga de Minneapolis que fue dirigida por los trotskistas.

Eso tuvo un efecto inmediato en las organizaciones de masas en EEUU. Llevó a la creación del CIO, el Congreso de Organizaciones Industriales, que era una ruptura con los viejos sindicatos artesanales, la Federación Norteamericana del Trabajo. El CIO era un sindicato muy radical que organizaba anteriormente a los sectores no organizados de los trabajadores. Y veremos el mismo proceso de nuevo.

En el mismo artículo Trotsky escribe que un revolucionario debe ser paciente. La impaciencia es la madre del oportunismo y también del ultraizquierdismo. También escribe que cada militante del partido está obligado a afiliarse a los sindicatos. Insiste en la necesidad de que los revolucionarios establezcan vínculos estrechos con las organizaciones de masas, sobre todo los sindicatos. Eso no es casualidad. En una crisis, los trabajadores sienten la necesidad de entrar en las organizaciones de masas para defender sus intereses, y estas organizaciones se verán afectadas por la crisis.

La ceguera de la burguesía

Trotsky decía en El programa de transición que la burguesía se deslizaba hacia el desastre con los ojos cerrados. Estas palabras podrían haberse escrito ayer. La burguesía no entiende nada, no sabe lo que está sucediendo. Está en estado de pánico. Por eso toman medidas irresponsables. Es un síntoma de desesperación.

Eso una vez más no es casualidad. Lenin decía que un hombre al borde de un precipicio no razona, no piensa con racionalidad. Y el sector más ignorante y estúpido de los capitalistas son los economistas burgueses. Durante los últimos veinte años se jactaron y alardearon de que ya no habría más boom y recesión, que se había eliminado el ciclo. Es un hecho real que en todo el período anterior, durante décadas, los economistas burgueses nunca predijeron ni un solo boom y jamás pronosticaron una sola recesión.

Podría añadir que lo mismo se aplica a los economistas marxistas. Durante años he escuchado muchas teorías maravillosas planteadas por economistas muy inteligentes que pretendían ser capaces de saber cómo predecir el ciclo. Y os diré algo: deseo que tuvieran razón y que me dijeran en privado la fórmula. Podría hacer mucho dinero. Pero lamentablemente, tengo que decir que por lo que yo recuerdo, nuestras propias conjeturas de los movimientos específicos del ciclo económico la mayoría de las veces estuvieron equivocadas.

Eso no es casualidad. La economía no es una ciencia exacta. Nunca lo ha sido ni lo será. Todo lo que puede hacer es explicar los procesos subyacentes generales y hacer una conjetura sobre el ritmo de los acontecimientos. Sin embargo, sí que debemos reírnos un poco de los economistas burgueses. Elaboraron una maravillosa nueva teoría llamada la "hipótesis del mercado eficiente". En realidad, es una teoría muy vieja, no hay nada nuevo en ella. Es la vieja idea de que "dejado a sí mismo el mercado resolverá todo. Él se equilibrará. Mientras el gobierno no interfiera, no distorsione este maravilloso mecanismo del mercado, tarde o temprano todo irá bien". A lo que John Maynard Keynes respondía con una frase muy célebre: "Tarde o temprano todos estaremos muertos".

No puedo resistirme a dar dos citas de destacados economistas burgueses que son una confesión de la bancarrota. Barry Eichengreen, un prominente historiador económico, que ahora escribe: "La crisis ha arrojado muchas dudas sobre lo que pensábamos sobre la economía". Y Paul Kraugman, que recibió en 2008 el Premio Nobel de Economía: "Durante los últimos treinta años la teoría macroeconómica ha sido en el mejor de los casos espectacularmente inútil, y en el peor positivamente perjudicial". Es decir, confiesan que no tienen la más mínima idea de economía.

Todo el sistema se resquebraja. Ahora intentan y se tranquilizan hablando de los "brotes verdes" de recuperación. Si se miran las cifras vemos que la economía norteamericana continúa su declive, especialmente el sector industrial. Aunque la caída parece menos abrupta de lo que era.

La deuda

Aquí tengo los datos del FMI que ha pronosticado una recuperación para el 2010. Es una conjetura, probablemente se equivocará, pero mencionaré de todas maneras los cálculos. Aquí está la maravillosa perspectiva para el próximo año: EEUU crecerá un 0,8 por ciento; Japón un 1,7 por ciento (que si se conoce la historia de Japón es muy pobre); China (que ha inyectado una gran cantidad de recursos para estimular la demanda) un 8,5 por ciento y la Unión Europea una caída del 0,1 por ciento.

Así que nos enfrentamos en el mejor de los casos a una recuperación muy débil, que irá acompañada, no de una mejora de los niveles de vida, sino de ataques feroces a los niveles de vida, recortes del gasto público y un aumento de los impuestos que recaerá sobre la clase obrera y clase media. ¿Es un escenario de paz social e inestabilidad? Una recuperación con estas características servirá para enfurecer a la clase obrera y eso irá acompañado por una oleada de huelgas y huelgas generales, podéis estar seguros de ello.

Tratemos ahora la cuestión de la deuda. La realidad es que la burguesía, particularmente en EEUU, está aterrorizada de los efectos de una recesión profunda que ha ido inyectando dinero y recursos en un intento desesperado de evitar una recesión aún mayor. Según el FMI, la deuda pública bruta de las diez naciones más ricas para el año 2010 será un 106 por ciento del PIB. En 2007 era un 78 por ciento. Eso significa un aumento de la deuda extra, en tres años, superior a nueve billones de dólares. Eso es increíble, no tiene precedentes en la historia. Y no se puede sostener.

En los años treinta Hitler recurrió a una política similar mediante un programa masivo de gasto armamentístico. En EEUU, Roosevelt recurrió al New Deal, que, a propósito, no resolvió la crisis en EEUU. Lo que resolvió el problema del desempleo en EEUU no fue el New Deal sino la Segunda Guerra Mundial. Lo mismo se aplica a Alemania. Hitler tuvo que ir a la guerra en 1938, sino lo hubiera hecho Alemania habría colapsado. Esa fue la razón fundamental de la Segunda Guerra Mundial: la necesidad imperativa del capitalismo alemán de resolver sus problemas a costa de Europa.

Hitler resolvió el problema con el expediente simple de invadir Europa y tomar toda la riqueza de Francia y sus otros rivales imperialistas. Sin embargo, la perspectiva de la guerra ahora está descartada. Hoy en día, los capitalistas europeos compiten con EEUU. ¿Quién va a luchar contra EEUU? La idea por sí sola es un chiste. En estas circunstancias no puede haber una guerra mundial. Por supuesto, habrá pequeñas guerras en todo momento. Iraq fue una guerra pequeña. Afganistán es una guerra pequeña. Hay una guerra pequeña en Somalia. Pero una guerra importante entre potencias imperialistas está descartada.

Hablaba de las cifras de deuda sin precedentes, pero tendría que decir que no tienen precedentes en tiempos de paz. La guerra es algo diferente. Después de la Segunda Guerra Mundial la deuda pública de Gran Bretaña era del 250 por ciento de su Producto Interior Bruto. Pero resolvieron estas deudas gracias al enorme auge económico posterior a 1945. No voy a entrar aquí en las razones que ya hemos tratado en documentos anteriores.

El auge de la posguerra duró unos treinta años (hasta 1974). Pero eso ya no está en el orden del día. Nada sugiere esta perspectiva. Los economistas burgueses están todos de acuerdo en que será un proceso largo y doloroso la salida del caos en el que ahora se encuentran. Y como no pueden ir a la guerra, entonces todas las contradicciones se reflejan internamente en una lucha de clases feroz. Esa es la perspectiva real para el próximo período.

La enorme acumulación de deuda significa ayos y décadas de profundos recortes y un régimen de austeridad permanente. Podemos expresar esto como una ecuación: la clase dominante de todos los países no puede mantener las concesiones que dio durante los últimos cincuenta a años pero la clase obrera no puede permitir más recortes de sus niveles de vida. Esa es una receta acabada para el enfrentamiento de clase en todas partes. En los países capitalistas desarrollados (incluidos países como Suecia, Suiza, Austria) la lucha de clases está en el orden del día. Esta perspectiva es la mejor desde nuestro punto de vista.

Todo un período de austeridad

Durante un período de cincuenta años, gracias al auge económico, en los países capitalistas desarrollados (Europa, EEUU, Japón, Australia, etc.,), la clase obrera y sus organizaciones pudieron conquistar al menos unas condiciones de existencia semi-civilizadas. Consideraban que estas condiciones eran normales porque nunca habían conocido otras. Pero los últimos cincuenta años no fueron normales en absoluto. Fue una excepción histórica, no la situación normal bajo el capitalismo.

Tomemos el ejemplo de las pensiones. El primer hombre que introdujo las pensiones fue Bismarck. Era un bonapartista reaccionario que introdujo las pensiones para todos los que tuviesen más de 70 años. En ese momento en Alemania la esperanza media de vida era de 45 años. ¡Bismarck era un hombre realmente inteligente! Hoy en día los trabajadores en muchos países consideran un derecho que cuando dejan de trabajar a los 60 o 65 años de edad tengan derecho a recibir algo de dinero del Estado. Piensan que es normal, un derecho automático. Pero no es normal ni automático.

Ahora la burguesía dice públicamente: no podemos ofrecer eso. No podemos permitirnos mantener a tantos viejos y personas improductivas. El problema es que la población vive demasiado tiempo. ¡Deberían hacernos un favor y morirse un poco antes! Citaremos una editorial de The Economist del 27 de junio: "Nos guste o no, estamos regresando al mundo pre-bismarckiano donde el trabajo no tenía un final formal". En otras palabras, trabajar hasta caer muerto.

Atacarán las pensiones, empezando por EEUU. El presidente Obama representa la máscara sonriente del capitalismo. El hombre lleva una permanente sonrisa que parece un anuncio de pasta de dientes. Pero esta máscara sonriente y razonable se caerá muy rápidamente, detrás de la máscara sonriente la gente podrá ver la cara real, brutal, salvaje y fea del capitalismo. No es una cuestión de estupidez, ni que sean violentos (aunque algunos lo son), es una cuestión de absoluta necesidad. Desde un punto de vista capitalista no tienen otra opción.

 Cuando dicen que no pueden ofrecer estas reformas, desde el punto de vista de la economía de mercado, están diciendo la verdad: deben recortar, recortar una vez más, incluso cuando hay un boom. British Airways recientemente pidió a los trabajadores que trabajaran a cambio de nada. "No podemos pagaros los salarios", les dicen. En enero los camioneros, un sector poderoso de la clase obrera en EEUU, aceptaron una reducción salarial del diez por ciento.

¿Qué conclusiones se sacan de esto? ¿Qué hay bajo nivel de conciencia, que los trabajadores no son revolucionarios, las estupideces habituales que escuchamos a los revisionistas y las sectas? ¡No! No sacamos esa conclusión. Cosas como estas son una consecuencia inevitable de la fase actual que estamos pasando, la transición de un período a otro período muy diferente.

Fermento en la sociedad

Lo que hemos descrito no es un proceso simple ni uniforme. Incluso ahora se están produciendo algunas huelgas duras. Ha habido ocupaciones de fábrica, no sólo en América del Sur, sino incluso en Gran Gretaña ha habido algunas. Hace una semana hubo una ocupación en la Isla de White. No sé si los compañeros han oído hablar de la Isla de White. Es una pequeña isla en la costa sur de Inglaterra donde los ricos atracan sus yates, donde van de vacaciones, donde el Partido Conservador siempre gana con gran mayoría. Para los compañeros venezolanos sería como la Isla de Margarita, excepto que llueve todo el tiempo. Si no fuera así sería muy agradable.

Hace una semana hubo una ocupación de fábrica en la isla de White. Es un hecho significativo pero debemos tener cuidado con ello. Si dijéramos que ese es el cuadro general de los trabajadores en Gran Bretaña sería falso, no es el cuadro general, en esta etapa. Eso llegará después, pero aún no es el caso. Sin embargo, no se puede hacer un paralelismo automático entre las huelgas y la radicalización, que se puede expresar de muchas maneras. En una crisis profunda los marxistas no deben esperar inmediatamente mucha actividad huelguística, sería totalmente irreal. Hay un nivel de huelgas muy bajo en Gran Bretaña, Italia, Francia y EEUU. Pero eso no agota la cuestión.

 En la sociedad hay un enorme fermento, el nivel de extensión del cuestionamiento del sistema capitalista no ha existido antes. Ese es nuestro terreno, un terreno en el cual nuestras ideas pueden tener un gran impacto. Eso representa un cambio y es importante. Debe crear unas condiciones favorables para el desarrollo de la corriente marxista. Ya dije que en EEUU desde 1929 a 1933 no hubo casi huelgas, pero el Partido Comunista Norteamericano creció muy rápidamente en aquella época, entre los parados y negros en particular.

El "Tercer Mundo"

Lo que es cierto para los países capitalistas desarrollado lo es diez vez más para el llamado "tercer mundo". No me gusta la expresión "tercer mundo", creo que es una expresión acientífica pero no tengo una alternativa. Nosotros hacemos referencia a las zonas de Asia, América Latina, Oriente Medio y África.

Cuando Marx dijo que la elección para la humanidad era socialismo o barbarie, eso es literalmente verdad. El África Subsahariana vive una pesadilla absoluta, incluso durante el boom, un terrible genocidio en Ruanda, una horrible guerra civil en El Congo de la que nadie habla, en la que han muerto masacradas entre cinco y seis millones de personas. Ahora se está produciendo una guerra espantosa en Somalia. Recientemente un estratega estadounidense dijo: "todos están preocupados pro Afganistán, pero deberían preocuparse más por Pakistán y Somalia donde se pueden tener acontecimientos similares".

Pero incluso en África hay países claves donde existe una clase obrera poderosa: Nigeria, Egipto, donde ha habido grandes huelgas. Pero el país clave en el África negra es Sudáfrica. El ANC llegó al poder sobre la base de una traición, una rendición absoluta. Las masas de trabajadores negros apenas han conseguido nada. Todo lo que ha sucedido es la existencia de una burguesía negra y una clase media negra que se han fusionado con los explotadores blancos,  con un sector burgués del ANC encabezado por Thabo Mbeki. Él era un estalinista que se ha convertido en burgués y eso ha producido una escisión abierta en el ANC.

Sudáfrica se ha visto seriamente afectada por la crisis económica, aunque no tuvo crisis durante 17 años. Ahora está en profunda recesión, la tasa oficial de desempleo es del 23,5 por ciento, la real es mucho más elevada. Zuma ha sustituido a Mbeki y está claro que los trabajadores negros pensaban que Zuma representaba un giro a la izquierda, que iba a defender sus intereses. Pero la semana pasado una gran huelga en Sudáfrica. Comenzó con los trabajadores de autobuses, pero el lunes y el martes de esta semana hubo grades huelgas en todas las ciudades importantes de Sudáfrica, no sólo de autobuses, sino también de clínicas, vigilantes del tráfico, bibliotecas, parques, el sector público en general. El sindicato de trabajadores municipales está exigiendo un aumento salarial del 15 por ciento. Hubo enfrentamientos con la policía, levantaron barricadas y quemaron neumáticos, la policía disparó balas de goma. Al menos 12 trabajadores resultaron heridos en estos enfrentamientos y eso continúa. Así que el movimiento revolucionario se está extendiendo al país clave de África, que es Sudáfrica.

No hablaré mucho de América Latina porque hemos discutido ya bastante. Sigue, por supuesto, siendo un sector clave de la revolución mundial. En Venezuela la revolución dura ya más de diez años, es una situación increíble, no se conoce en la historia una situación que haya durado tanto. Pero está el problema de la dirección. Chávez es un hombre muy valiente y honesto, pero se comporta de manera empírica, improvisa, conformando el programa según avanza. Intenta equilibrarse entre la clase obrera y la burguesía, eso es imposible, no se puede mantener esa situación.

Fue capaz de mantener esa situación durante tanto tiempo debido a la situación económica. Como decía Lenin, la política es economía concentrada. El alto precio del petróleo le ha salvado. Pudo hacer concesiones, reformas, las misiones y otras cosas por el estilo, pero eso se ha terminado. Los precios del petróleo han caído. Se han recuperado un poco pero no suficiente. Según los datos que he visto, la inflación es aproximadamente de un 30 por ciento, por lo tanto, se ha producido una caída de los salarios reales. Muchos de los plantes de bienestar social se han recortado y el desempleo está aumentando.

No dudo de que los trabajadores venezolanos aún son leales a Chávez, pero tampoco tengo ninguna duda de que muchos trabajadores, incluso chavistas convencidos, están diciendo y pensando: ¿qué tipo de revolución es esta? ¿Qué tipo de socialismo es este? ¿Va a resolver nuestros problemas o no? Y eso debe tener un reflejo dentro del Partido Socialista, el PSUV, que celebra su congreso este otoño.

El partido está muy burocratizado y la dirección está dominada por los reformistas, pero llegará la presión desde abajo. Hay una profunda polarización entre izquierda y derecha dentro de Venezuela y esta polarización se debe reflejar también dentro del movimiento bolivariano. Y eso sería una condición muy favorable para la corriente marxista.

Podemos que teníamos razón cuando insistíamos persistentemente en el papel central  de las organizaciones de masas. En Sudáfrica dijimos que el movimiento debía pasar por el ANC y el Partido Comunista Sudafricano y, por supuesto, los sindicatos, el COSATU. Con un poco de retraso, en general los procesos se han retrasado debido a la situación económica. Debemos ser pacientes. Pero en Sudáfrica nuestras perspectivas se están reproduciendo ante nuestros ojos.

Y en Venezuela ocurrirá igual, porque los compañeros han hecho un maravilloso trabajo en Venezuela, combinando la firmeza teórica con la flexibilidad táctica necesaria, siempre insistiendo en el papel del movimiento bolivariano y el PSUV. En los próximos dos años creo que se creará la base para una oposición de izquierdas de masas dentro del PSUV, donde participaremos, por supuesto, abonándola con las ideas del marxismo.

En México, otra vez, vemos la importancia de la dirección. En 2006, López Obrador con sólo levantar un dedo podría haber conseguido el éxito de la revolución socialista en México, cuando millones de personas habían salido a las calles. Pero como López Obrador es quién es, creo que tenía más miedo al movimiento que incluso a Calderón, intentó frenar el movimiento. Y, por lo tanto, lógicamente la gente se desanimó En las últimas elecciones el PRD sufrió una derrota y el viejo PRI consiguió un gran apoyo.

¿Significa eso que los trabajadores mexicanos son reaccionarios o que de repente se han vuelto conservadores? Debemos entender la psicología de los trabajadores mexicanos. Apoyaron al PRD, apoyaron a López Obrador, pero hay una crisis económica muy seria en México. Zonas enteras de México dependen del trabajo de los emigrantes en EEUU (incluso es más cierto en América Central, como vimos en Honduras o El Salvador). Cuando estos trabajadores emigrantes son despedidos ya no pueden enviar dinero a sus familias. Es una catástrofe. Eso explica las convulsiones en Honduras. Habrá convulsiones similares en todos los países de Centroamérica.

Pero los trabajadores son muy prácticos. Un trabajador mexicano mira al PRD y a sus dirigentes y dice: "Estas personas son inútiles, no hacen nada. Necesito comer. Necesito un empleo. Cuando el PRI estaba en el poder sabíamos que eran gánsteres, pero al menos me daban algo de comer, tenía un empleo". Así que muchos votaron al PRI para ver si hacía algo por ellos. No lo hará y el PRI pronto se desacreditará.  El PRD se recuperará sobre la base de un nuevo movimiento a la izquierda.

¿Amenaza de fascismo?

En esta situación, una situación transicional en la que tendremos todo tipo de contradicciones, no sólo en América del Sur, sino también en Europa y en general. En las recientes elecciones europeas los socialdemócratas han sufrido una dura derrota y en algunos países ha ganado apoyo la ultraizquierda. Sabemos que las sectas ultraizquierdistas tienen serios problemas psicológicos. Sufren de un tic nervioso y allí donde los partidos de ultraderecha ganan unos cuantos votos, inmediatamente comienzan a hacer sonar el tambor y gritan: "¡Fascismo, fascismo, fascismo!"

Esta es una locura sinsentido. La correlación de fuerzas de clase en todos los países descarta la posibilidad del fascismo en este momento. Antes de la guerra, en países como Italia, Alemania e incluso España, la clase obrera era una minoría. Incluso en Alemania existía un enorme campesinado que fácilmente podía ser reclutado por los argumentos demagógicos de los partidos de extrema derecha y fascistas. Incluso en Francia esa era la situación antes de la guerra. Ahora todo eso ha terminado. El campesinado casi ha desaparecido en la mayoría de países europeos y la clase obrera es una mayoría decisiva de la sociedad.

En los años treinta los estudiantes en todos los países eran los hijos (entonces había muy pocas mujeres en las universidades) de los ricos. La mayoría eran conservadores y un gran número eran fascistas y nazis. En Gran Bretaña en 1926 los estudiantes eran los rompehuelgas. En Alemania, Italia y Austria la mayoría eran fascistas. ¿Esa es ahora la situación? Decidme un país en el mundo donde los fascistas controlen a los estudiantes. Al contrario, en casi todos los países los estudiantes son de izquierdas o incluso revolucionarios.

Por tanto, es ridículo hablar del fascismo en los mismos términos que en los años treinta. Allí donde existen, los fascistas son pequeñas organizaciones. Pueden ser particularmente violentas y realizar provocaciones, pero en ningún momento existe la posibilidad de que lleguen al poder. En cualquier caso, la clase dominante sólo recurrirá a la reacción desnuda después de que la clase obrera haya sufrido una serie de duras derrotas. Eso sucedió en Alemania, también en Italia y en España en el período de 1919-1939. Por tanto, mucho antes de que se plantee la cuestión de la reacción, los trabajadores en Europa y América Latina intentarán una y otra vez llegar al poder. Esa es la situación real.

En Bolivia se podría decir que hay un movimiento fascista. Al menos hay fascistas implicados en el movimiento opositor de derechas. La heroica clase obrera boliviana en los últimos años, al menos en dos ocasiones, podía haber tomado fácilmente el poder. Si no llegaron al poder no fue su fallo, sino la confusión y una dirección inadecuada. Los trabajadores bolivianos protagonizaron dos insurrecciones. Derrocaron a dos gobiernos y os pregunto: ¿qué más se les puede pedir a los trabajadores bolivianos? ¿Qué más se espera que hagan? Pero fracasaron debido a la dirección que no tenía una perspectiva de tomar el poder.

Por lo tanto la situación llevó al gobierno reformismo de Evo Morales. Eso ha abierto un período de profunda lucha de clases en Bolivia que aún no se ha resuelto. Depende de la capacidad de los marxistas bolivianos en la construcción de una dirección y estoy contento con anunciar que la CMI acaba de aprobar la afiliación de dos secciones muy importantes: la sección boliviana y la marroquí.

Relaciones Mundiales

La situación mundial ahora es similar a las aguas inexploradas. Ahora los norteamericanos intentan salir de Iraq. Obama es un "hombre de paz" y quiere sacar al as tropas de Iraq y enviarlas a Afganistán. Si yo fuera un soldado norteamericano en Bagdad creo que preferiría quedarme ahí. No pueden ganar la guerra en Afganistán y han desestabilizado Pakistán.

En el CEI hemos tenido una discusión sobre Hundirás y está muy claro que la clase dominante estadounidenses está dividida. Está claro que la CIA y esta mafia reaccionaria ha estado implicada en el golpe de Honduras. Pero eso no conviene a Obama. Quiere una política exterior diferente, una política exterior más "inteligente" que la de su predecesor. George Bush era un representante particularmente estúpido del capitalismo norteamericano. Creo que ni siquiera ha leído un libro, excepto quizá la Biblia, no creo que haya pasado más allá del primer capítulo del Génesis. Si pudiésemos acercarnos a George Bush y examinar su oído, sería capaces de ver la luz al otro lado. Representa al sector más estúpido y reaccionario de la clase dominante estadounidense, la mafia texana. Aún es muy influyente

Bush quería probar misiles nucleares en la República Checa y en Polonia, algo que no gustó mucho a los rusos. ¡Por alguna razón pensaban que estos misiles iban dirigidos contra ellos George Bush dijo, no, no, no, no van dirigidos contra Rusia, no os preocupéis, van dirigidos contra Irán. ¡Así que puso misiles en Polonia apuntando directamente a Irán! Eso es una locura y los rusos no se lo creyeron. Dijeron que ya bastaba. Lo hicieron de una manera elocuente, invadiendo Georgia. Y dijeron a los norteamericanos: "¡basta ya!"

Obama fue a visitar al presidente ruso Medvedev y llevó con él su sonrisa de pasta de dientes. Por supuesto, no trató nada con Medvedev sino con Putin, el primero es su títere. Así que intentó utilizar su sonrisa pero no tuvo ningún efecto. Putin dijo que no le importaba la sonrisa del presidente y que sacara los misiles de Polonia. Eso es todo lo que tenían que hacer. Esto demuestra los límites del poder del imperialismo norteamericano.

Oriente Medio demuestra la idiotez de la política de Bush. Lo único que consiguieron es desestabilizar toda la región. Todos los regímenes pro-occidentales penden de un hilo. Arabia Saudí pende de un hilo, Egipto, Líbano, Jordania y Marruecos también. Las elites dominantes estaban aterrorizadas con las manifestaciones que se produjeron durante la guerra de Gaza.

En enero escribí un artículo sobre la guerra en Gaza. Eso fue antes de que Obama fuera elegido. En ese artículo pronostiqué que Obama inmediatamente intentaría llegar a un acuerdo con Siria e Irán, tan pronto como saliera elegido, para salir de Iraq. Eso es precisamente lo que ha sucedido. Como expliqué, parte de la razón de la invasión de Gaza era una advertencia de los israelíes a Obama, le dijeron: "no olvides que estamos aquí. No pienses que puedes llegar a un acuerdo a nuestras espaldas", porque Irán y Siria pedirán ciertas cosas a cambio por la colaboración con EEUU. "No puedes hacer nada en Oriente Medio sin nuestro permiso". Y esa es la realidad.

A Obama le gustaría llegar a un acuerdo con los palestinos, eso ayudaría a sus amigos en Oriente Medio, sería muy útil para él. Pero los imperialistas israelíes tienen sus propios intereses y no están dispuestos a llegar a un acuerdo. Nentayahu dice: "sí, aceptamos el acuerdo" pero pone condiciones que los palestinos nunca podrán aceptar. Deben ser desarmados, en realidad, deben aceptar el control de Israel.

¿Qué tipo de Estado es ese? ¿Qué tipo de independencia es esa? Eso me recuerda a la famosa frase de Marlon Brando en la película El Padrino. "Le hice una oferta que no podía rechazar!" Claro que Netanyahu dice lo mismo: "Le hice una oferta que no podía rechazar!" Todos son mafiosos. Pero así es la diplomacia burguesa. Y repito lo que hemos dicho en muchas ocasiones: no hay solución al problema palestino sobre la base del capitalismo.

Irán

Lo que sucedió en Irán pilló a muchos por sorpresa. Parecía como un relámpago en un cielo azul claro. Pero los cambios bruscos y repentinos de este tipo están implícitos en la situación. En realidad estos acontecimientos ya los pronosticó esta Internacional, no ahora, sino hace diez años, cuando estalló el primer movimiento estudiantil.

Y en aquel momento yo escribí un artículo titulado: Los primeros disparos de la revolución iraní. Y ahora vemos el segundo capítulo. Compañeros, ¡qué maravilloso movimiento estamos viendo! Fue una inspiración. Después de treinta años de la dictadura más salvaje y brutal, un régimen monstruos, basado en una combinación de extrema reacción y fanatismo religioso, utilizando la represión, el asesinato, secuestro, tortura, vimos la explosiva entrada de las masas en la escena de la historia.

Esta es la respuesta final a todos los cobardes y escépticos, a los cínicos, ex - marxistas, ex - comunistas y a todos los demás que cuestionaron la posibilidad de los movimientos revolucionarios en la época actual. A pesar de toda la represión terrible millones salieron a las calles de Teherán, quizá dos millones. Fue un movimiento revolucionario asombroso. Y aún los presuntos "izquierdistas", los supuestos marxistas, como James Petras, que sólo han cometido un pequeño error: no son capaces de ver la diferencia entre revolución y contrarrevolución.

Lenin explicó las cuatro condiciones para la revolución. Antes las hemos mencionado pero lo haremos de nuevo. La primera es una división por arriba, una división en la clase dominante, que la clase dominante no se capaz de gobernar con los métodos del pasado. Durante treinta años la población de Irán ha languidecido bajo este gobierno violento, que es opresivo hasta en los más mínimos detalles de la vida cotidiana. Los mulás intentan controlar cómo piensa la población, cómo vive, qué hacen, qué llevan puesto. Irán es un país muy joven, es un país muy grande y el 70 por ciento de la población tiene menos de 30 años de edad, no han conocido otro régimen. Y después de treinta años las masas están hartas de los mulás.

El ayatolá Jomeini presentaba la imagen de Mister Limpio, frente a la ostentosa corrupción del Sha y su banda pro-imperialista. A propósito, que hedor, disgusto e hipocresía de los presuntos demócratas de occidente. En 1953, cuando había un gobierno democrático burgués, la única vez en la historia de Irán que ha habido un gobierno de este tipo, encabezado por el liberal Mosaddeq, estos gánsteres imperialistas quería controlar la riqueza petrolera del país. Los británicos, los norteamericanos, la CIA, derrocaron a Mosaddeq e impuso la dictadura brutal del Sha, que fue una de las dictaduras más sangrientas conocidas en el siglo XX.

El régimen del Sha era corrupto. La población en este país rico petrolero pasaba hambre y el Sha protagonizaba espectáculos públicos caracterizados por el lujo más obsceno. El Sha tenía un enorme aparato represor, uno de los ejércitos más grandes del mundo, la policía secreta era conocida como la Savak, que tenía el control de cada uno de los aspectos de la vida cotidiana, era muy eficiente, como la Gestapo. Tenía la costumbre de quemar a la gente hasta que moría con descargas eléctricas. Esa era el régimen impuesto por los británicos y norteamericanos, apoyado hasta el final por ellos.

Eso terminó con en la revolución de 1979, donde los trabajadores iraníes jugaron un papel clave. Se enfrentaron en las calles al aparato represor. No se conoce mucho que los trabajadores iraníes crearon soviets, conocidos como shoras. El poder estuvo al alcance de la clase obrera, desgraciadamente, el Partido Comunista Iraní no quiso tomar el poder. Ayudaron a los gánsteres de Jomeini a tomar el poder. Y Jomeini dijo, gracias e ilegalizó a los comunistas y los metió en prisión.

El precio pagado por el pueblo iraní fue monstruoso, la dictadura fundamentalista dura ya treinta años. Pero ahora este régimen está acabado. Lo único que lo mantiene es el miedo y como veis este miedo está desapareciendo. Siempre hay una parte cómica en la política, la política tiene una parte asombrosa. Y aquí la vemos. Es asombroso lo que ha sucedido. Kamenei, el Líder Supremo, estaba tan confiado que permitió una campaña electoral relativamente libre. Confiaba porque había amañado las lecciones. Los mulás revisaron los candidatos y eliminaron a 400, los cuatro que dejaron eran todos hombres del régimen, no había problema. O eso parecía...

Pero después sucedió algo extraño. Hegel decía, y Hegel lo repetía, que la necesidad se expresa a través del accidente. Este Mousavi era una figura accidental, parte el régimen. Fue el primer ministro durante la guerra con Iraq. Pero después hubo algunos debates en televisión y se planteó la cuestión de la economía, y esa es la base de la situación de Irán, ya que el precio del petróleo ha caído. Había mucho descontento y los debates despertaron mucho interés.

A propósito, es cierto que Ahmadineyad hizo algunas reformas. Pudo hacerlas, porque tenía el dinero del petróleo. Dio subvenciones, sobre todo a los campesinos pobres en las aldeas, así que tiene cierto apoyo entre estos sectores. Pero ese apoyo se ha erosionado cada vez más, las condiciones de las masas han empeorado y ha habido una oleada de huelgas en Irán. Por lo tanto, sucedió algo extraño en la campaña electoral. En el pasado la población no tenía interés en las elecciones, la mayoría  ni se molestaba en ir a votar. Pero en estas elecciones hubo grandes mítines en Teherán. Este hecho de por sí ya indicaba un cambio de ambiente entre las masas.

Aunque Mousavi no representa una oposición real, fue visto por las masas como el candidato de la oposición y por tanto se vio como una oportunidad de dar una patada al régimen. La mayoría de los observadores estaban convencidos de que Mousavi ganaría las elecciones. Es imposible decir los datos, nunca los sabremos, pero el régimen se equivocó. Ahmadineyad inmediatamente salió en televisión y anunció que había ganado por una gran mayoría. Incluso en un país capitalistas desarrollado se tarda tiempo antes de dar los resultados finales, Irán es un país muy grande con una infraestructura primitiva en las zonas rurales. ¿Cómo se pudo anunciar tan rápidamente?

Si hubiera dicho: "Gané por un margen pequeño", quizá algunos se lo hubiesen creído. Pero en su lugar, anunció una gran mayoría y la gente no se lo creía. Hubo una reacción inmediata. La gente salió a las calles: estudiantes (al principio fueron principalmente estudiantes), también clases medias, profesores, gente que en el pasado apoyaba al régimen. Las mujeres jugaron un gran papel, porque las mujeres son las principales víctimas del régimen.

Recordaremos las condiciones planteadas por Lenin, las cuatro condiciones para la revolución:

1.- Que el régimen esté dividido, existe una crisis en el régimen.

2.- La clase media oscilando entre las fuerzas revolucionarias y la clase dominante.

3.- La clase obrera dispuesta a luchar y hacer grandes sacrificios.

4.- La existencia de un partido y dirección revolucionarios.

El régimen en Irán está dividido de arriba abajo. Eso siempre sucede al principio de cualquier revolución en toda la historia. Sucedió en Francia en 1789 y en Rusia en febrero de 1917. Cuando el régimen entra en un callejón sin salida, se refleja en dos fracciones por arriba. Una fracción dice debemos reformar por arriba para evitar una revolución por abajo. Y la otra dice no, si reformamos desde arriba estallará una revolución desde abajo, las dos cosas son verdad. Y ambas fracciones tienen razón.

En cuanto al segundo punto, la clase media no está oscilando, sino que está realmente de parte de la revolución. Hubo alguna participación de trabajadores, como los conductores de autobuses de Teherán, incluso se habló de huelga general, pero no se materializó, precisamente debido a la ausencia del último factor: un partido y dirección revolucionaria.

Fueron los movimientos e masas más grandes desde 1979. Pillaron al régimen por sorpresa. Pillaron a Mousavi por sorpresa. Sorprendieron a los estadounidenses. El argumento de que la CIA es responsable de este movimiento es una monstruosa invención. Mousavi hizo todo lo que estaba en su poder para bloquear este movimiento. Cada día decía: "no salgáis a las calles, os matarán. Quiero salvar vuestra vida". Cada día decía esto y cada día salía más gente a las calles. No sólo estudiantes sino también capas medias.

The Economist describía a las personas que participaban en estas manifestaciones: una mezcla de estudiantes, clase media, mujeres, muchas mujeres, pero también pobres de los barrios pobres de Teherán, mujeres vestidas con un pañuelo en la cabeza y pobres, incluso mulás. Fue un movimiento colosal. Es el tipo de movimiento que se espera al principio de una verdadera revolución que sacude los cimientos de la sociedad. Las autoridades intentaron la represión, los basiji golpearon  a la población. Hubo golpes, detenidos y algunos muertos. Pero nada los detuvo. En determinado momento hubo incluso síntomas de fisuras dentro de la policía.

Estas manifestaciones fueron extraordinarias porque nadie las organizó. Supongo que se puede utilizar el argumento del anarquismo. Fueron espontáneas, el boca a boca. La juventud utilizó los teléfonos móviles y toda la otra tecnología moderna que ahora está disponible.

El régimen intentó bloquear Internet y la red de telefonía móvil. ¿Cómo se puede detener un movimiento cuando no hay dirección ni a quien detener? Por eso no podían parar el movimiento. Los anarquistas sin duda estarían encantados con esa situación. Pero debemos señalar a los anarquistas  que aunque había falta de dirección en un sentido era un punto fuerte, pero también un punto débil.

Al final el movimiento no consiguió sus objetivos. Debemos preguntarnos por qué. Este movimiento tenía dos debilidades fatales. En primer lugar, precisamente la debilidad que representa la espontaneidad. No había dirección, ni planificación ni estrategia. Es imposible mantener a las masas en las calles sin un plan. Finalmente el movimiento se disipará, como el vapor se disipa en el aire a menos que lo tengas concentrado en una caja de pistones.

Sobre todo no había participación de los trabajadores organizados. Esa era la segunda debilidad y decisiva. Eso de nuevo demuestra los límites de los dirigentes obreros en Irán. Ha habido muchas huelgas en el último período, pero en el momento decisivo ¿dónde estaba la dirección? Desgraciadamente, la presunta vanguardia obrera no apoyó el movimiento y no pidió a los trabajadores que se uniesen a él.

Tengo la impresión de que la supuesta vanguardia obrera son bien ex - estalinistas, desmoralizados o elementos de la vieja generación que están bajo la influencia de las ideas estalinistas. Quienquiera que sean, se comportaron muy mal. En 1930 Trotsky escribió un maravilloso artículo que se puede aplicar directamente a lo que está sucediendo en Irán. Se llama: La revolución española y la tarea de los comunistas. En aquel momento había grandes manifestantes estudiantiles y Trotsky insistía en que los trabajadores y comunistas español debían apoyar estas manifestaciones y plantear reivindicaciones democráticas y revolucionarias.

Desgraciadamente, los dirigentes obreros en Irán boicotearon las elecciones y también este movimiento, ese es un mal comportamiento. Una huelga general indefinida habría acabado con este régimen, especialmente si hubiera ido acompañada de la creación de soviets, o shoras, por utilizar la palabra farsi. La idea de una huelga general flotaba en el aire, incluso Mousavi tuvo que hacer referencia vagas a esa idea. Todo lo que se necesitaba era una fecha y eso habría bastado. Pero esa demanda nunca llegó.

Sobre la superficie parece que el régimen ha recuperado el control pero no es así. Nada se ha solucionado y las divisiones en el régimen ahora son abiertas. Ha habido escisiones por la izquierda (si se quiere llamar así a los reformistas) y también por la derecha. Particularmente interesante es el comportamiento de Rafsanjani, que es uno de los principales gánsteres del régimen, muy rico e inteligente. Ahora se ha pasado a la oposición.

Rafsanjani hace diez días asistió a la oración del viernes en una de las principales mezquitas de Teherán. Eso no es nada nuevo, lo hacen con frecuencia todos los líderes iraníes. Ahmadinejad también lo hizo recientemente, fue una reunión muy grande (para lo que suele ser)), congregó a más de 50.000 personas. ¿Cuántos fueron a la oración de Rafsanjani? ¡Un millón de personas! Quizá es que de repente un millón de personas tienen un interés ardiente de rezar a Alá. Es posible, pero no lo creo. Fue una manifestación política de masas. Y este mismo gánster, Rafsanjani, en la mezquita pronunció un discurso muy combativo.

Creo que no habló mucho sobre Alá, lo que hizo fue defender la democracia y dijo que las elecciones habían estado amañadas, dijo que era impermisible el uso de la violencia contra la población de Irán y pidió la liberación de todos los detenidos. Es asombroso. Incluso más interesante fue que contaba con el apoyo de destacados clérigos de la ciudad de Qom, que es el principal centro religioso de Irán. Creo que al menos cuatro de los cinco grandes ayatolás apoyaron a Rafsanjani. Eso significa una escisión abierta y parece que Jamenei está perdiendo el control.

Jamenei es el líder supremo, no sólo de las cuestiones religiosas, también es el líder supremo del Estado, controla el ejército, la policía, la judicatura, Rafsanjani le ha desafiado públicamente. Incluso más significativo, la noche antes de esa reunión, la noche del jueves, 24 altos mandos del ejército fueron detenidos. Dos de ellos eran generales. ¿Por qué les arrestaron? Iban a asistir a la oración del viernes con uniforme y eso representa un acto serio de rebelión.

Por lo tanto, todas las condiciones planteadas por Lenin para la revolución están presentes en Irán, excepto una, o para ser más exactos, una y media, porque el proletariado, de nuevo por la ausencia de dirección, no ha jugado el papel de dirección que debería jugar. Lenin escribió en 1905 que en una situación como esa, el proletariado debe ponerse a la cabeza de la nación. El proletariado y su partido deben luchar por las reivindicaciones democráticas revolucionarias más avanzadas, haciendo un llamamiento no sólo a los trabajadores, sino también a la clase media, estudiantes, jóvenes y mujeres.

Estas demandas democráticas se pueden resumir en una consigna, por una huelga general estatal y la creación de soviets (Shoras). Si lo hubieran hecho este régimen estaría acabado. Pensad en lo que eso significa. Imaginad el efecto de una revolución en Irán, imaginad el efecto que tendría en todos los países en esa zona, regímenes como Egipto, Jordania, Arabia Saudí, caerían una tras otro. ¿Por qué pensáis que los imperialistas han estado tan callados con lo que está sucediendo en Irán?

Os preguntaréis ¿qué forma tendría el nuevo gobierno? Y respondo: si existiera un Partido Bolchevique (incluso un partido de 8.000, como los bolcheviques en febrero de 1917), hablaríamos de una revolución proletaria clásica en Irán. Pero no existe ese partido. Por tanto es casi seguro que la revolución iraní pasará por una fase de un régimen parlamentario burgués de algún tipo, como sucedió en España después de 1931. Pero en condiciones de crisis económica, esa no será una receta para la paz, como sucedió en 1931 en España.

El derrocamiento del régimen sólo se ha pospuesto hasta la próxima crisis, que podría ser dentro de seis, doce meses o dos años. Pero es inevitable. Y eso abrirá un nuevo período tormentoso en Irán. No podemos precisar la naturaleza del régimen que surgirá. Pero os diré lo que no será: no puede ser otro régimen fundamentalista iraní, no después de los últimos treinta años. Eso se terminó. Y por lo tanto la revolución iraní, por primera vez, dejará a un lado toda esta locura del fundamentalismo que actualmente existe en Oriente Medio.

Perspectivas y tareas

Estamos entrando en un período revolucionario que dura ya algunos años, con alzas y  bajas, como sucedió en España desde 1930 a 1937, pero en estas condiciones las masas aprenderán rápidamente. Nuestras ideas ya han encontrado un eco importante dentro del mismo Irán y en el próximo período aumentará.

Está claro que los estudiantes están sacando conclusiones. Pueden ver los límites de Mousavi y los reformistas. El hecho de que la web iraní de la CMI haya recibido cientos de visitas de estudiantes preguntando por el socialismo y el marxismo tiene un gran significado. Creo que la Corriente Marxista Internacional actuó muy rápidamente con relación a los acontecimientos en Irán. Puedo deciros que nuestros artículos fueron traducidos inmediatamente al farsi, el mismo día, fueron distribuidos en Irán y según nuestras noticias, han tenido una respuesta excelente.

De cualquier manera compañeros, no tengo tiempo para tocar los puntos más explosivos de la política mundial y no tengo tiempo para desarrollar estos puntos más. En conclusión, me gustaría decir lo siguiente: Lenin escribió un artículo titulado: Material inflamable en la política mundial. Compañeros, en todas partes hay material inflamable y están madurando las condiciones para la revolución.

Por supuesto, no debemos exagerar: aún está en sus primeras fases. Como decía Trotsky, necesitamos ser pacientes. Pero hay dos cosas claras: podemos ver al menos el principio del cambio de la conciencia de las masas.  Millones de personas están cada vez más abiertas a las ideas del marxismo a un nivel no visto antes. Han paso casi cincuenta años desde que Ted Grant fundara esta tendencia y hemos visto antes grandes movimientos. Pero nunca hemos visto una situación como esta y no podemos pensar en ningún paralelismo con lo que ahora sucede.

El segundo punto y el último es el papel de esta Internacional. Nuestras fuerzas aún son muy pequeñas, estamos luchando por la construcción de los primeros núcleos de la CMI en muchos países, pero estamos iniciando el desarrollo. Y ahora no somos meros observadores, somos parte activa del movimiento en algunos países importantes. Por lo tanto, podemos tener mucha confianza en el futuro, tenemos las ideas correctas, las profundas y maravillosas ideas del marxismo. Tenemos las tácticas y métodos correctos, y sobre todo estamos decididos a vincular estas ideas con las organizaciones de masas de la clase  obrera.

¡Compañeros! Podemos avanzar con absoluta confianza en las ideas del marxismo, confianza absoluta en el papel revolucionario de la clase obrera, absoluta confianza en nosotros mismos y absoluta confianza en la victoria de la Corriente Marxista Internacional.

El impulso para consolidar el capitalismo en China ha provocado un profundo malestar industrial entre la clase obrera del país. En las últimas semanas hemos presenciado violentas luchas obreras contra la privatización de dos acerías.

A finales de julio estalló una protesta en la empresa Tonghua Iron & Steel, en la provincia de Jilin, donde unos 30.000 trabajadores y sus familiares reaccionaron furiosamente ante la amenaza de privatización. Se hablaba de 25.000 despedidos. Una manifestación espontanea provocó la paralización de la producción, consiguiendo el apoyo de los habitantes de la zona y de los trabajadores de otras plantas, rápidamente estalló la violencia cuando las autoridades enviaron a miles de policías y antidisturbios para sofocar la protesta.

El supuesto gobierno "comunista", que ha traicionado la revolución, desde los años noventa ha despedido a unos 50 millones de trabajadores en las empresas estatales, pero muchas empresas están aún pendientes de privatización. En enero se calculaba que 20 de los 130 millones de trabajadores emigrantes del país han perdido sus empleos.

Chen Guojun, Jianlong envió a un director general interino, uno de los grupos empresariales privados más grandes del país, con la misión de dirigir Tonghua Stell. Los trabajadores se enfadaros ante su actitud arrogante. "Mientras los trabajadores jubilados de Tonghua Steel reciben cada uno sólo 200 RMB (29 dólares), que cubre sus gastos durante un mes, Chen Guojun cobra un salario anual de 3 millones de RMB", así lo explica un grupo de derechos humanos de Hong Kong. La administración también ha cortado la calefacción en la fábrica y los dormitorios durante el invierno.

El propietario de Jianlong, Zhang Zhixiang, en 2008 era uno de los diez hombres más ricos de China, según Hurun Report, con una fortuna estimada de 2.900 millones de dólares. Como muchos otros nuevos capitalistas chinos tiene buenas conexiones con el Estado y ha sido delegado en el Congreso Nacional del Pueblo.

Cuando Chen Guojun regresó a la planta, se encontró con una gran multitud rodeando su oficina. Mantuvo una actitud provocadora y ordenó regresar al trabajo a los trabajadores, amenazando con despedirlos a todos. Los trabajadores intentaron golpearle pero consiguió escapar. Cuando finalmente le encontraron los trabajadores de nuevo repitió sus amenazas: "¡Si me queda algo de aliento me aseguraré de que todos sean despedidos mañana!" Fue golpeado hasta quedar inconsciente. Fuera de la fábrica, los piquetes de trabajadores detuvieron la ambulancia y a la policía, evitando que entrasen en la fábrica para rescatarle. Los miles de antidisturbios movilizados por las autoridades tardaron varias horas en recuperar el control de la situación. Al final Chen murió.

La furia de los trabajadores de Tonghua fue el resultado de la forma en que han sido tratados por los administradores del grupo Jianlong en el período de 2005-2009, cuando la empresa tenía una participación minoritaria. Como parte del proceso de privatización, la empresa ha sido despojada de todo lo que no estuviera relacionado directamente con la producción de acero (es decir, escuelas, hospitales y otros servicios que solían proporcionar habitualmente las empresas estatales). Aunque en 2005 hubo una mejora de los salarios, cuando por primera vez Jianlong invirtió en la empresa, desde entonces las condiciones han empeorado. "Prometieron nuevo equipamiento, pero nunca llegó", decía un empleado de la planta de coque de la empresa. "No invirtieron en producción. Ni siquiera mantuvieron el equipamiento que existía antes". Es un caso evidente de empresa privada exprimiendo al máximo los beneficios de una empresa construida por el Estado. A principios de 2009, frente a la crisis económica mundial y su impacto en el consumo de acero, Jianlong decidió librarse de su participación en la empresa.

Pero entonces, cuando la economía china comenzó a despegar gracias al paquete de estímulo económico del gobierno y Tonghua empezó de nuevo a tener beneficios, Jianlong decidió dar marcha atrás en su decisión y tomó la mayoría de la empresa. "Es como si alguien llega a tu casa para conseguir algo, pero cuando va a abandonarla, se encuentra que es realmente rico y entonces intenta quedarse", decía el mismo trabajador citado anteriormente.

Después de la insurrección de los trabajadores de Tonghua, el gobierno regional decidió suspender la privatización de la empresa y pasó de nuevo a ser propiedad del Estado. Varios funcionarios regionales del partido y del estado fueron destituidos, fueron utilizados como chivos expiatorios.

Los trabajadores del acero de Henan también consiguieron detener la privatización utilizando tácticas combativas

Durante la segunda semana de agosto, el Estado tuvo que paralizar la privatización de otra acería después de que miles de trabajadores furiosos secuestraran al funcionario enviado por el Estado a supervisar el proceso. La empresa estatal Linzhou Steel Corporation, en la ciudad de Anyang, provincia de Henan, iba a ser vendida a Fengbao Iron % Stell Co. Ltd, pero miles de trabajadores organizaron una protesta, exigieron el pago de los salarios atrasados, una compensación mayor para los despedidos y en general oponiéndose a la privatización. La "reestructuración" de la planta, que tiene más de 5.000 trabajadores y pensionistas en su nómina, ya comenzó en 2008, para hacerla "comercialmente viable", y en marzo de 2009, la empresa tuvo que paralizar sus operaciones y enviar a todos los trabajadores a sus casas. Entonces los trabajadores comenzaron una protesta y bloquearon en dos ocasiones la autopista.

El 24 de julio, el mismo día que estallaban las protestas en Tonghua, se llevaba a cabo la venta de Linzhou Steel Co., eso enfureció a los trabajadores que se quejaron del precio de venta muy por debajo de su valor real. Cuando un funcionario de la administración local para empresas públicas llegó allí para llevar a cabo la operación, fue rodeado por trabajadores furiosos (al principio ciento, pero después unos 3.000), y no le liberaron hasta cuatro días después, el 15 de agosto, cuando el gobierno anunció oficialmente la suspensión de la venta de la empresa. La declaración del gobierno regional se hizo pública después de que la policía armada no consiguiera quebrar la resistencia de los trabajadores. Los obreros de la acería de Linzhou en Henan estaban claramente inspirados por la acción de sus compañeros en la acería de Tonghua, en Jilin, como se podía ver en una de las pancartas desplegadas durante la ocupación de la empresa: "¡Aprender de los trabajadores de la acería Tonghua! ¡Defender la riqueza colectiva!"

Según China Daily: "La mayoría de los trabajadores ven la privatización como un movimiento hacia la marginalización y una ‘venta' para llenar los bolsillos del rico y el poderoso". Y tiene mucha razón. La privatización de Linzhou Steel es un ejemplo clásico de la forma en que se ha restablecido el capitalismo en China. La Comisión para la Administración y Supervisión de los Bienes Propiedad del Estado de Puyang, que tiene a su cargo las empresas públicas, valoraba los activos de Linzhou Steel en unos 320 millones de yuan. Los trabajadores insisten en que la empresa vale "por lo menos 800 millones de yuan". Para empeorar aún más las cosas, el informe de este organismo, valoraba la filial cementera de Linzhou, con una capacidad de producción anual de 100.000 toneladas, en no más de 17 yuan, los trabajadores correctamente consideraron que se trataba de "un chiste". Sin embargo, como remate, la empresa fue vendida por 258,9 millones de yuan, unos 64 millones por debajo del precio inicial.

Los trabajadores también contestaron al argumento de que Linzhou Steel se enfrentaba a la bancarrota, que es la excusa utilizada para justificar la privatización. Un trabajador veterano, que ha trabajado en la empresa durante 39 años, era citado por China Daily diciendo que su administración había manipulado los libros de cuentas para legitimar la privatización de Linzhou Steel. Según los trabajadores, Liu Junsheng, el presidente del consejo de administración y director general de Linzhou, en una reunión interna dijo que "cuanto más números rojos, más beneficiosa sería la reestructuración de Linzhou Steel y más beneficios a nuestra comrpa".

¿Y qué pasa con el grupo privado que se iba a hacer cargo de Linzhou Steel? Fengbao Steel es propiedad de un conocido multimillonario de Henan, Li Guangyuan. Un ejemplo típico de la nueva clase de capitalistas chinos, Li es un secretario del Partido Comunista, delegado en el Congreso Provincial del Pueblo en Henan y también hermano de un alto general del Ejército de Liberación Popular. Comenzó su imperio empresarial en los años noventa haciéndose cargo de una anterior empresa colectiva, utilizando su posición como secretario del partido para llegar a un buen acuerdo.

Uno de los trabajadores citados por China Daily resumía el proceso de la siguiente manera: "Es el modelo clásico de cómo bienes propiedad del Estado se pierden en la reestructuración empresarial que se produce en China. 40 años de bienes de Linzhoy Steel ahora están en manos de una sola persona". La historia de la creación del capitalismo chino está plagado de historias similares, demostrando la relación entre los funcionarios del Estado y los inversores privados (a menudo antiguos funcionarios del Estado o parientes de estos funcionarios), cogiendo los activos de las empresas públicas y privatizándolos a precio de saldo. Individuos muy conocidos se han enriquecido masivamente saqueando la propiedad del Estado a costa de miles de despidos y la destrucción de la red de seguridad social que existía en las antiguas empresas públicas.

Independientemente de la legalidad del proceso (y el sistema legal en China aún no se adecúa totalmente al capitalismo), los trabajadores consideran la privatización como el robo de la propiedad pública que consideran suya. Esta conciencia aún no se ha borrado del todo en la mente de los trabajadores de las empresas estatales y eso hace su resistencia aún más fuerte. En 2003 el profesor de la Universidad China de Hong Kong, Wang Shaoguang, hizo la siguiente observación: "Para crear una economía de mercado, la moral económica (del sistema socialista estatal) tiene que ser destruida y se debe nutrir o imponer una nueva ética, algo que provocará protestas contra la lógica del mercado. Por lo tanto, el desarrollo del mercado requiere un proceso prolongado de ‘legitimización' respaldado por la coerción".

El estado chino a diferentes niveles no ha detenido estas dos privatizaciones porque piense que deben seguir formando parte del sector estatal como parte de una economía estatal planificada. Todo lo contrario, sólo lo ha hecho porque se han enfrentado a la rabia de los trabajadores y a un movimiento de masas que implicaba a decenas de miles con una escalada de violencia que no podrían detener, así que han paralizado temporalmente la privatización.

El papel de los "sindicatos" y de los "representantes de los trabajadores"

El asesinato del director de Jianlong ha abierto un debate en China. Las autoridades dicen ahora que cualquier proceso de privatización debe llevarse a cabo de tal manera que se consulte totalmente con los trabajadores. El problema es que los sindicatos oficiales en China son sólo organismos burocráticos destinados a mediar en lugar de defender los intereses de los trabajadores, y sin vida interna. Un trabajador de 34 años de Tonghua era citado por China Daily diciendo que incluso aunque él y la mayoría de los trabajadores estaban afiliados al sindicato: "No puedo recordar la última vez que hubo una asamblea con nuestro representante sindical. El sindicato no hizo nada bueno el día que Chen fue asesinado".

La situación en Linzhou es similar. Después de que las autoridades oficialmente hubieran anunciado que se paralizaba la privatización (bajo la presión de los miles de trabajadores que tenían secuestrado al director a su cargo), una comisión encabezada por el vicepresidente del partido en la ciudad intentó reunirse con un grupo de ejecutivos medios de la empresa para discutir "en un lugar discreto para preguntar sobre la actitud de los trabajadores hacia una posible adquisición".

Esto ha llevado a los trabajadores de Linzhou a pedir que los representantes elegidos por los trabajadores participen en las negociaciones de cualquier reestructuración de la empresa. Según un artículo de China Dailu, los trabajadores dijeron que su actitud siempre ha sido clara: contra la privatización. "Fuimos los trabajadores los que construimos y luchamos por Linzhou Steel. También debemos estar en las reuniones" decía uno de ellos. "¿Cómo estos cuadros, que intentaron vender la empresa, pueden representarnos en reuniones con el gobierno?" se preguntaba una trabajadora. "Ninguno de ellos luchó cuando se trataba de defender Linzhoy Steel. Ahora que los frutos están maduros, aquí están, intentando representarnos".

El presidente del sindicato en Linzhoy Steel, Guo Jianjun, sin embargo, no aceptó nada de representantes elegidos por los trabajadores. Dijo que los "representantes oficiales de los trabajadores" ya se habían elegido y que muchos de ellos en realidad eran... ¡administradores! "Hemos conseguido mantener la proporción de trabajadores de planta entre estos representantes en la línea de las regulaciones estatales. Pero algunos se han jubilado estos últimos años, otros se han ido. Así que ahora, tenemos unos cuantos más administradores como representantes que en el pasado", decía este sindicalista. "La actitud de los trabajadores ahora es inapropiada. Después de todo, fueron ellos los que recomendaron a estas personas como sus representantes". Pero según China Daily, los trabajadores protestaron "porque ellos nunca se les había consultado en la elección de los delegados de los trabajadores que participarían en las conversaciones".

Esto demuestra cómo los sindicatos y otras estructuras que representan supuestamente los intereses de los trabajadores en China son sólo un cascarón vacío, en la mayoría de los casos están controlados por los administradores y en realidad bloquean la representación de los derechos y quejas de los trabajadores. En realidad, incluso el periódico pro-empresarial Caijing, defiende sindicatos independientes del Estado y de la administración de las empresas. "El control de los libros son necesarios para ayudar a los sindicatos que representan a los trabajadores para comunicarse con la dirección y funcionar independientemente, sobre la base de la ley". Su razonamiento es que si tienes algún conflicto entre trabajadores y empresarios exista un canal controlado para su expresión, después ellos escalarán las protestas.

Censura de los medios de comunicación

Otro aspecto de ambos conflictos ha sido cómo se han presentado en los medios de comunicación oficiales. El Estado chino, frente a una situación en la que entre 200 y 300 millones de chinos tienen acceso a Internet, ha intentado adoptar una política más abierta en la información. El 24 de julio aparecía un artículo en Xinhua recomendando que los gobiernos locales liberararan información sobre las situaciones de crisis, siguiendo una política de "informar rápidamente de los hechos, informando con cautela de las causas". Es decir, frente a una situación donde el control de la información se hace cada vez más difícil, en lugar de suprimirla, se considera mejor informar para ser capaces de dar a la información un curso determinado.

En el caso de la lucha en Jilin, los medios de comunicación oficiales guardaron silencio durante tres días. En los foros de discusión, había referencias a las protestas de los trabajadores de Tonghua Steel pero fueron rápidamente borradas. Los medios de comunicación oficiales finalmente informaron de lo sucedido, sólo después de que tres blogs hubieran publicado informes de testigos oculares en chino e inglés y que la historia llegase a los medios de comunicación de todo el mundo. Los primeros informes de los medios oficiales chinos se publicaron en inglés e insistían en minimizar el tamaño de las protestas, sugiriendo el papel de intereses oscuros y agitadores externos, insistiendo en la legalidad de la privatización.  Quizá para compensar esa situación vergonzosa, las noticias de la lucha en Linzhou Steel fueron mucho más rápidas e incluían notas con opiniones de los trabajadores.

Sobreproducción de acero y "reestructuración"

La privatización de Tonghua Iron and Steel Co., en Jilin y de Linzhou Steel en Henan, son parte de una reestructuración general de la industria planificada por el gobierno chino. Según Luo Bingsheng, secretario general de la Asociación de Hierro y Acero de China, la capacidad bruta de producción de acero es de 500 millones de toneladas, excediendo la demanda en 160 millones de toneladas, si se completa el actual proyecto de expansión, la capacidad anual aumentará en 58 millones de toneladas. Las autoridades quieren "consolidar" la industria dejando sólo 10 o menos fabricantes de acero, controlando más de la mitad de la producción del país, para que pueda ser competitiva en el mercado mundial. Se han elaborado planes similares para otras industrias, desde la industria del automóvil al cemento (donde sólo se utiliza ahora el 66 por ciento de la capacidad) o la industria minera, sectores que sufren la sobrecapacidad. Frente a esta situación, el gabinete chino dice ahora que intentará reducir la sobrecapacidad y el exceso de inversión en las industrias, incluida el acero y el cemento.

Lo sucedido en Tonghua y Linzhou son una prueba de lo que puede suceder si los plantes de "reestructuración" si implantan totalmente.

El número de "incidentes de masas" ha aumentado mucho en los últimos años en China. Si los trabajadores sacan la idea de que con tácticas combativas  se puede conseguir la victoria en la lucha contra la privatización y la defensa de los puestos de trabajo, entonces luchas como estas se extenderán a otras industrias y regiones. La restauración del capitalismo en China ha creado una enorme polarización social e intensificado la lucha de clases. Las autoridades temen claramente que esta rabia acumulada pueda fusionarse con una explosión más poderosa y toma medidas para impedirlo. Por ejemplo, han preparado una legislación para fortalecer los 660.000 miembros de la Policía Armada del Pueblo, la principal fuerza de seguridad del país, que es responsable de sofocar los disturbios, como los sucedidos durante estos años en Tibet y Xinjiang. No obstante, cualquier concesión (como la paralización de estas dos privatizaciones) pueden realmente tener el efecto contrario, estimulando el movimiento y sirviendo como ejemplo a otros grupos de trabajadores que se enfrentan a unas condiciones similares

 

Calderón recorta el gasto público: no al IVA

Para México la crisis económica mundial se ha traducido en una severa contracción económica del Producto Interno Bruto (PIB) la cual provocó que durante el segundo trimestre del año la caída fuera del 10.3%, siendo este el peor registro desde 1981. El panorama es desolador pues la Secretaria de Hacienda (SHCP) calcula que al terminar 2009 el PIB se habrá contraído en un 5.5%; la OCDE es mas pesimista y plantea un -8%. Entre ambos extremos se encuentran los cálculos del Fondo Monetario Internacional (-7.2%) y el del Banco de México (entre -6.5 y 7.5). Dadas las proyecciones, es imposible negar que como el recuerdo del los errores de diciembre y la crisis de 1995 (año en el que la economía se desplomó en un 7.8%) está mas vivo que nunca.

Entre los efectos de la crisis ya se registra la quiebra de 36 mil empresas y el despido de 735 mil trabajadores (esta cantidad de acuerdo a cifras oficiales, puesto que otros analistas hablan de cuando menos un millón de despidos), además del shock financiero mas grave en 30 años, tal como lo calificó recientemente el propio Agustín Carstens, titular de la SHCP refiriéndose, a la caída en los ingresos del Estado a lo largo de los primeros seis meses del 2009 por una cantidad de 421 mil millones de pesos (equivalente al 3.8% del PIB) en. La perspectiva es que el boquete fianciero crezca hasta los 480 mil millones de pesos  al terminar el año. Tal realidad ha obligado a Calderón a recortar ya en dos oportunidades el gasto públicos, primero en mayo (35 mil millones de pesos) y luego en julio (50 mil millones de pesos)

El shock financiero mas grave en 30 años es obra de una caída del 55.6% en los ingresos de divisas por exportaciones petroleras: en el primer semestre del años pasado ingresaron por este concepto a las arcas del Estado 24 mil 443 millones de dólares y en el mismo periodo de 2009 dicha cantidad solo llegó a los a los 10 mil 605 millones de dólares. Por otro lado, la caída de la actividad empresarial ha significado, tan solo entre enero y marzo pasados, una merma de 56 mil millones en Impuestos Sobre la Renta (ISR); en el caso del IVA, a consecuencia de los despidos masivos y la caída en el consumo de las masas el Estado,  han dejado de recaudarse 51 mil millones de pesos.

Los recortes adoptados por la SHCP ya están teniendo serios efectos, uno de ellos tiene que ver con los gobiernos municipales los cuales ahora 70% de ellos se encuentran al borde de la banca rota. Los alcaldes par sortear la situación ha tomado medidas como la de suspender pagos y prestaciones a sus empleados, incluso despidos. Esta problemática es la que precisamente provoco que los trabajadores municipales de Tecuala, Nayarit, se fueran a huelga este 19 de agosto.  En general los recursos federales transferidos a estado y municipios han sido recortados en un 13%.

También sea han visto afectadas dependencias como la SEP con recortes de 7 mil 186 millones de pesos y programas como el de caminos rurales de la SCT al cual le arrebataron 12 mil 637 millones de pesos. Además este 20 de agosto Calderón anunció la reducción de lo que él llamó burocracia innecesaria; en otros términos el despido de cientos o quizás miles de empleados públicos.

Pero el drama aun no termina: de acuerdo a las proyecciones de la SHCP el cálculo para un nuevo boquete en las finanzas del Estado para el 2010 es de los 300 mil millones de pesos. ¿Con qué medidas pretenden Calderón y Carstens atender este problema? Si bien es cierto que aun no hay nada formal en cuanto a algún planteamiento a las cámaras de diputados y senadores, todo apunta con fuerza a que los recortes al gasto público continuaran y que incluso iniciativas como eliminar los subsidios a gasolinas y a electricidad se presentaran al poder legislativo. También se habla de establecer impuestos para el ambulantaje y, dadas las reiteradas declaraciones de los empresarios, no se puede descartar el que el régimen pretenda extender el IVA a alimentos y medicamentos.

 Los recortes del gasto significan destrucción de empleos en el gobierno y una menor participación de este en sus obligaciones en rubros sociales directamente relacionados con los más pobres. La eliminación de los subsidios a electricidad, unos 450 mil millones de pesos, aun que sea gradual, encarecerá mas las tarifas las cuales se inflaron desde el gobierno de Fox hasta el día de hoy en un 54%. En el caso del IVA para alimentos y medicamentos a pesar de que se plantea que este arranque con una tasas del 1% para después irse incrementando gradualmente, no dejará de tener un efecto empobrecedor en millones de mexicanos: si hay un rubro en el que la inflación se manifiesta con más saña es en los alimentos los cuales, por ejemplo, en los primeros seis meses del año vieron crecer sus precios en un 135% por encima de la inflación general. Mientras que esta última se desarrolló a lo largo de esos meses en un 1.28% (para alcanzar en junio el 5.7%) los precios de los alimentos experimentaron una evolución del 3.02%. En los dos últimos años la canasta básica se encareció el 83% y los salarios mínimos se incrementaron en apenas el 10%.

Mientras todo eso sucede, al mismo tiempo Calderón lanza en apoyo de los empresarios el Programa de Renovación del Parque Vehicular con una suma de 500 millones de pesos; además por su parte Nacional Financiera anuncia que a lo largo del año, y como parte de los planes anticrisis del gobierno, ha transferido 9 mil 448 millones de pesos a 20 mil 953 empresas. Por su parte el dinero destinado por Calderón este año para pagar la deuda del Estado es de 289 mil millones de pesos. Por si fuera poco, la paradoja de las paradojas, Calderón gimotea por la caída de los ingresos públicos al mismo tiempo que el gobierno posee diferentes mecanismos fiscales que le permiten a la SHCP regresarle a los empresarios millonarias cantidades, por ejemplo tan sólo en 2008 las grandes empresas recibieron por devoluciones de impuestos unos 206 mil millones de pesos ¡Cantidad esta última a dos terceras partes de los 300 mil millones de pesos que el Estado espera perder en 201O si es que no se aplican medidas como el IVA, la eliminación de los subsidios a electricidad, etcétera!

Pero  Calderón no dice ninguna palabra de todos aquellos gastos que benefician a los empresarios y banqueros. La simple eliminación de los privilegios fiscales para los empresarios solucionaría buena parte de la problemática de las fianzas del Estado, otra parte se lograría cancelando el pago de la deuda pública. Es más, si se necesitan mas ingresos por qué no obtener el dinero de quienes lo tienen, por ejemplo los diferentes bancos y grupos financieros establecidos en México a pesar de la crisis económica lograron beneficios tan sólo en segundo trimestre del año de unos 18 mil 714 millones de pesos, 70% mas que en el mismo periodo del 2008.

La única razón que hace que los problemas de las finanzas del Estado recaigan sobre las espaldas de los trabajadores es el hecho de que Calderón es un lacayo de la burguesía. Debemos oponernos al IVA para medicamentos y alimentos, a la cancelación de subsidios para electricidad y a los recortes a los rubros del gasto social; y por el contrario debemos luchar por la cancelación de la deuda publica (interna y externa) la eliminación de los privilegios fiscales para empresarios, etcétera, para que todos esos recursos sean utilizados para cubrir la necesidades mas apremiantes de las familias trabajadoras en salud, educación, vivienda, drenaje, agua potable, electrificación, subsidios y créditos blandos para los campesinos pobres…

Si bien la lucha contra la política de Calderón es un importante paso al frente, es necesario al mismo tiempo ir al fondo del problema. La crisis fiscal del Estado no es otra cosa más que una expresión de la crisis del capitalismo; dicha crisis nos cobra sus costes por un lado destruyendo empleos, además de recortar los salarios y los derechos laborales, y por otro incrementando la carga económica del estado sobre nosotros. Todo ello en beneficio de la burguesía. Se trata de la misma historia de la crisis petrolera con López Portillo,  los errores de diciembre con Zedillo, y un largo etcétera de crisis recurrentes en México y el mundo que no parecen tener fin y que lo único que han hecho es extender la miseria entre millones de seres humanos. Es en esa media que la lucha contra los ataques de Calderón debe ser vinculada a la lucha por el socialismo, es decir al combate para que la clase trabajadora le arrebate a los responsables de esta y de todas las crisis, lo empresarios y banqueros, el monopolio sobre las principales palancas de la economía para ponerlos bajo el control democrático de los trabajadores. Esta es la única forma de terminar con el horror sin fin, como lo calificó Lenin, del capitalismo.

Los trabajadores debemos pugnar por un Frente Único entre el PRD, los sindicatos y demás organizaciones de lucha que impulse un programa reivindicativo con acciones unificadas tales como la huelga general, para movilizarnos contra la política fiscal de Calderón, contra los despidos, por salarios dignos, por derrocamiento del régimen y la expropiación de la burguesía e instauración de una estado obrero. Contra la anarquía capitalista, la economía planificada socialista. Compañero trabajador únete a Militante y lucha por estas ideas.

Estados Unidos vive en la actualidad la peor crisis de su historia; México es un país, que en lo que particularmente a economía se refiere, es enormemente dependiente del primero. Cualquiera esperaría que entonces de México ya no quedara piedra sobre piedra después de tan atroz caída en EUA y sin embargo, parecería que la administración del espurio “ha resistido” la sacudida. ¿A qué se debe? ¿qué tanto tiene de permanente este equilibrio?

México vivió junto con el resto del mundo capitalista un ascenso prolongado de aproximadamente veinte años después de la Segunda Guerra Mundial. Al terminar el ímpetu de este último gran boom, México no ha conocido más que depresiones económicas: los que no estamos tan jóvenes recordamos amargamente las crisis del 76-77, 82-83, 88-89 y la del 94-95 que nos dejó el pelón Salinas.

En este mismo periodo de tiempo, Estados Unidos ha vivido insípidos ascensos y descensos, hasta este último bajón que se convirtió en la crisis más grande de este país. El nivel de su deuda interna y externa ronda por los 15 billones de dólares ($15,000,000,000,000), el nivel de desempleo llega casi al 10% de la población, como un par de botones de muestra. Esta situación, de acuerdo a los analistas más optimistas durará todo este año y principios de 2010 antes de acusar cualquier tipo de repunte. Los análisis más objetivos no se aventuran a decir que el fondo se alcance el año entrante.

¿Y México? Igual de jodido que hace más de veinte años, al menos eso parece. Quienes hemos vivido en esta época, somos hijos de la crisis; no hemos conocido otra cosa. En estas últimas tres décadas, después de la técnica de la “defensa de perro” del peso, sufrimos una rapaz andanada “tecnócrata y privatizadora” que dejó en las manos de veinte familias la fuente de trabajo, y por tanto de vida, de la enorme mayoría de la clase trabajadora.

¿Entonces esta crisis qué diferencia hace? La tortilla sí subió, pero no subió todo lo que se esperaba, el desempleo sí creció y los despidos sí crecieron, pero nada que no hayamos soportado antes. ¿Entonces por qué tanta alharaca?

Vamos a ver, ¿de dónde sale el dinero? Eso no lo vamos a tratar en un breve artículo, pero invitamos al lector a que visite la sección de Economía en la página de militante.org y lea lo que Marx dice al respecto. En resumen, le adelanto la respuesta corta a la pregunta: es nuestra fuerza de trabajo la única mercancía que genera dinero. De ahí proviene cada centavo que traemos (o no traemos) en la bolsa.

La fuerza de trabajo, aplicada en un proceso productivo, generará mercancías que saldrán a la venta aquí o en cualquier otro lugar del mundo. México, colonizado desde 1521, no ha abandonado su carácter dependiente; que el proletariado mexicano produzca más y mejores mercancías no está en los planes de la burguesía internacional, que primero tiene que vaciar las bodegas que ya tiene repletas antes de pensar en seguir produciendo y menos aún, en hacerlo a mayor velocidad.

No se diga de los haraganes de la burguesía nacional, que si pueden holgarse de alguna tradición, es la de vivir de parásitos de los grandes burgueses internacionales y vivir de un monopolio que en muchas ocasiones les fue concedido después de la ola privatizadora, como es el caso de las telecomunicaciones, las cementeras o las carreteras.

Bajo dichas premisas, el país no puede crecer, pues se encuentra bajo el doble yugo de la burguesía nacional e internacional. Y la única manera de crecer, sería quitarnos de la espalda este doble peso.

No estamos cerca de que pase lo peor. La espiral descendente seguirá empujándonos al abismo de la barbarie. La economía nacional pende de alfileres y en cuanto ésta se derrumbe nosotros viviremos aún peor. ¿Lo soportaremos todavía? Los obreros mexicanos durante mucho tiempo hemos sido pobres y aguantadores; sólo recordar que lo mismo se decía de los campesinos en 1810 y en 1910.

Más allá de profecías

No hay plazo que no se cumpla ni fecha que no se llegue. Cuando alguien llega con uno a decirle que el mundo se va a acabar, uno no le presta demasiada atención, pues más que profecía, es un lugar común de algo que seguro pasará, pero en una fecha tan pero tan pero tan lejana, que este acontecimiento poco influye en lo que hago y en lo que haré.

Si los marxistas a veces parecemos de este tipo de profetas anunciando el fin del capitalismo, tenga el lector un poco de paciencia, pues a diferencia del fin del mundo que está lejos y no depende directamente de nosotros, estamos convencidos que el fin del capitalismo es una tarea que nos atañe, que es realizable para nuestra generación y de la cual, tenemos el espíritu henchido de confianza en que nuestra clase cumplirá a cabalidad.

 

 La gran depresión: entonces y ahora

Los años veinte fueron  buenos años para la economía. Fueron años de boom, acompañado de especulación. En ese período de "exuberancia irracional" se extendió la ilusión en que los buenos tiempos durarían para siempre. ¿Suena familiar? En víspera del gran crack bursátil de 1929 un periodista preguntó a un especulador cómo se podía hacer tanto dinero en el mercado. La respuesta fue: "Un inversor compra General Motors a 100 dólares (hace referencia a una acción) y vende otra a 150 dólares, que vende a un tercero a 200 dólares. Todo el mundo hace dinero". Esto parece pura magia, pero durante un tiempo puede funcionar. En un "mercado alcista", como en 1925-1929, casi todas las acciones subían y subían. Durante estos años las acciones industriales norteamericanas triplicaron su precio. Todos sabemos qué ocurrió después.

 

Otra característica del boom de los años veinte fueron los masivos desequilibrios globales. El imperialismo anglo-francés había salido de la Primera Guerra Mundial con victorias militares, pero económicamente herido y obligado a pedir dinero prestado a EEUU para cubrir sus deudas de guerra. El único vencedor real fue EEUU, que había demostrado ser la potencia militar y económica más poderosa del mundo. Los banqueros norteamericanos, como acreedores de británicos y franceses, exigieron saldar sus cuentas. Estos gobiernos a cambio decidieron que la única manera de pagar a EEUU era exprimir al derrotado capitalismo alemán, exigiendo reparaciones de guerra a la maltrecha economía alemana.

Las reparaciones de Alemania fueron a parar después a Gran Bretaña, Francia y EEUU. Así el resultado fue que el pobre subvencionaba al rico.

La Gran Depresión de 1929-1933 provocó en Alemania un desempleo masculino superior al 30 por ciento y la economía alemana dependía totalmente de la salud de la economía mundial. ¿Si Alemania no hubiera pagado las reparaciones, cómo Gran Bretaña y Francia habrían pagado sus deudas a EEUU? La depresión acabó con este flujo loco de dinero y con él la delicada correlación de fuerzas de la economía global. El colapso del comercio mundial (pasó de un factor de 10 en 1929 a 3 en 1933) a su vez impactó más en las principales economías nacionales. Pero como siempre ocurre los que sufren son las naciones pequeñas y pobres. Esto, como veremos, es igual hoy en día.

Burbujas

Hay sorprendentes similitudes entre el boom de los años veinte y el inevitable colofón de 1929 a 1933, con la década actual. Como todos sabemos el boom en los países capitalistas desarrollados fue alimentado por la burbuja de los precios inmobiliarios, una situación donde los precios subían porque las personas compraban y la gente compraba porque los precios subían. Se crearon enormes cantidades de capital ficticio, riqueza de papel. Por ejemplo, la producción anual del mundo en el año 2007, al final del boom, era aproximadamente 64 billones de dólares. Al mismo tiempo, la cantidad de activos financieros en el mundo ascendía a 196 billones de dólares. La cantidad total del negocio ese año fue de 1.168 billones de dólares, diecisiete veces lo producido. Eso literalmente fue un tiovivo de papel.

Estos pedazos de papel recibían su "valor" de lo que probablemente rendirían en el futuro. Como todo el mundo sabe, lo que sube debe bajar, estas expectativas de riqueza interminable eran imposibles de conseguir porque esta riqueza, en última instancia, debía ser generada en la economía capitalista real generadora de beneficios. Así que cuando finalmente el inestable boom llegó a su final todo se desmoronó.

Que una parte importante del capital generado durante el boom era ficticio se puede ver en un dato impactante. El valor total estimado de las acciones en las bolsas globales en octubre de 2007 era de 63 billones de dólares. Un año después, en noviembre de 2008, era de 31 billones de dólares. Más de la mitad del valor de todas las bolsas del mundo ha desaparecido como si fuera humo. Aunque hemos visto un mercado "alcista" de acciones desde marzo de 2009 en la mayoría de las bolsas, este hecho ilustra la naturaleza fantasmal de esta riqueza. Lo mismo se aplicaba al precio de las viviendas. En los años anteriores a este milenio no veían ladrillos ni cemento, sino valores que aumentaban. Nada más. Todos los demás activos de papel, creados por la "innovación" financiera durante el boom, también han bajado.

Crisis financiera

Esto a su vez afectó a los bancos e instituciones crediticias. Su  aportación se basaba en mantener activos que al mismo tiempo no eran en absoluto valores. Esto fue catastrófico, particularmente porque las instituciones financieras, para llenar sus arcas en tiempos de boom, se habían "apalancado" en treinta veces o más. Esta expresión técnica significa que habían prestado treinta veces más dinero del que tenían. En lugar de mantener los préstamos en sus libros de cuentas de los bancos oficiales, los empaquetaron y los pasaron a unos activos financieros fantásticamente complejos.

Pero estos valores de ninguna manera estaban "olvidados". Pasaron a manos del sector bancario secundario. Las instituciones centrales de este otro sombrío mundo de las finanzas son los fondos de alto riesgo o de cobertura (hedge funds) que se han desvanecido. Los que manejaban más de 1.000 millones de dólares cayeron el año pasado un 40 por ciento. Están desapareciendo porque están perdiendo dinero de las recónditas instituciones financieras que había comprando a los bancos principales. Y sus pérdidas significan que el sector bancario oficial ha pagado un duro precio. Lehman Brothers se derrumbó en 2008 porque se había expuesto a acuerdos arriesgados y tenía más vínculos con el sector bancario secundario que cualquier otro de los jugadores principales.

El préstamo interbancario, el combustible esencial del sistema monetario mundial, se paró en seco. Ningún banco presta a otro porque no saben cuánto valen sus bienes, si valen algo, son conscientes de los demás bancos están todos en la misma posición.

Martin Wolfs resume los desequilibrios actuales en la economía mundial (Financial Times. 8/3/09):

"Cómo llegó el mundo a esta situación? Una gran parte de la respuesta es que la era de la liberalización contenía las semillas de su propia caída: este también fue un período de masivo crecimiento en la escala y rentabilidad del sector financiero, de frenética innovación financiera, de crecimiento de los desequilibrios macroeconómicos globales, de un enorme préstamos hipotecario y de burbujas de los precios de las valores.

"En EEUU, el corazón de la economía de mercado global y centro de la tormenta actual, la deuda agregada del sector financiero pasó del 22 por ciento del producto interior bruto en 1981 al 117 por ciento en el tercer trimestre de 2008. En Gran Bretaña, con su gran dependencia de la actividad financiera, la deuda bruta del sector financiero alcanzó casi el 250 por ciento del PIB...

"Estos enormes flujos de capital, por encima de las plusvalías tradicionales de varios países con altos ingresos y del floreciente excedente de los países exportadores de petróleo, en gran parte terminó en un pequeño número de países con altos ingresos y particularmente en EEUU. En el punto álgido, EEUU absorbía aproximadamente el 70 por ciento del resto del excedente de ahorro mundial.

"Mientras tanto, dentro de EEUU la ratio de deuda familiar respecto al PIB aumentó desde el 66 por ciento en 1997 al 100 por cien una década después. Lo saltos del endeudamiento familiar fueron aún mayores en Gran Bretaña. Estos saltos de la deuda familiar estuvieron sustentados, a su vez, por sistemas financieros excesivamente elásticos e innovadores y, en EEUU, por los programas gubernamentales.

"En todo el sector financiero se innovaba incesantemente. Warren Buffett, el legendario inversor, describe los derivados como ‘armas financieras de destrucción masiva'. Demostró que en parte tenía razón. En los años 2000 emergió el ‘sistema bancario en la sombra' y la banca tradicional en gran medida fue sustituida por el modelo de titularización de crear-y-distribuir a través de construcciones como las obligaciones de deuda colateral. Este modelo estalló en 2007".

Las economías "emergentes" del Este en ruinas

¿Cómo ha impactado la recesión mundial sobre los países pobres? Examinemos en particular el destino de los antiguos países estalinistas. Estas economías de Europa del Este vieron un colapso económico sin precedentes con la caída de los regímenes estalinistas después de 1989. Rusia, por ejemplo, experimentó la mayor caída de la producción desde la invasión de los mongoles que dejó pirámides de calaveras a su estela. En los primeros años del milenio actual, estos países salieron del fondo y comenzaron a remontar. Resurgieron como estados clientes desventurados de las principales potencias capitalistas.

La mayoría de las economías de Europa central y oriental han crecido aproximadamente un 5 por ciento al año desde el boom de la posguerra, acelerando su velocidad en los primeros años de este siglo. Como resultado de esta situación, muchos de sus líderes políticos han desarrollado un buque de cargo de culto al capitalismo e intentan transmitírselo a la población. Han visto su futuro como economías capitalistas "emergentes".  Han copiado los peores excesos de las economías capitalistas desarrolladas y la actual recesión les ha hundido.

Al aceptar que su destino está en el capitalismo, estas economías se han basado en el comercio con occidente. Su "ventaja comparativa" está en los diferenciales salariales con Norteamérica y las economías de Europa Occidental, del orden de 7 a 1. Los capitalistas de Europa Occidental cada vez localizaron más producción en el Este y como consecuencia mermó la manufactura en occidente.

Los procesos manufactureros básicos se están transfiriendo al Este. Ucrania, por ejemplo, es un exportador masivo de hierro y acero a Europa Occidental. Se podría pensar que los países del este disfrutan de una plusvalía exportadora con occidente, más bien ha sucedido lo contrario. Los países de Europa Central y del Este han acumulado déficits del orden de un 5-10 por ciento del PIB con occidente. Letonia tiene un 23 por ciento y Bulgaria un 27 por ciento. Esto significa que estos países están gastando 5 libras por cada 4 libras que ganan. ¡Esta situación no puede continuar! Estos déficits por cuenta corriente sólo se cubrían con entradas de capital procedentes del corazón imperialista. Las entradas de capital representaban como mucho un 5-8 por ciento del PIB y financiaban aproximadamente el 70 por ciento del déficit de Europa Central y del Este.

Al mismo tiempo que se producía una salida de producción industrial básica del Este había una gran entrada de capital. En realidad, los países del Este han estado tomando dinero prestado de occidente ¡para comprar productos a occidente! De repente, cuando más necesitaban el dinero, el grifo se cerró. Las entradas de capital han colapsado. Según The Financial Times (28/1/08): "El Institute for International Finance predice que la entrada de capital neto al sector privado para los mercados emergentes este años no superará los 165.000 millones de dólares, menos de la mitad de los 466.000 millones de dólares de 2008 y sólo una quinta parte de lo enviado en el punto máximo alcanzado en 1997". En el caso de las seis naciones de Europa Central y del Este, las entradas de dinero cayeron de 161.900 millones de dólares en 1008 a 59.500 millones este año.

Crecimiento dependiente

Ahora llega el colapso de este crecimiento dependiente. Tomemos sólo una estadística. La producción industrial de Rusia sólo en enero de 2009 cayó un 20 por ciento. Estas son cifras sólo comparables a la destrucción económica de 1929-1933.

Mientras tanto, naciones como EEUU y Gran Bretaña en la práctica han estado viviendo a costa del resto del mundo, acumulando déficits comerciales con otros países y pidiéndoles prestado dinero para mantener sus niveles de consumo. Por ejemplo, el déficit comercial norteamericano con China es casi similar a la entrada de dinero Chino a EEUU. Así que China ha estado prestando a EEUU el dinero necesario para comprar sus exportaciones, pero China es un país mucho más pobre que EEUU. Esta cadena de pagos es muy similar al modelo de flujos monetarios de los años veinte. La destrucción de estos movimientos de capital en la Gran Depresión hizo la recesión más profunda y arrastró consigo al comercio mundial. ¿Podría suceder esto de nuevo? Seguro que sí.

En estos últimos años, los déficits en el sector inmobiliario, gubernamental, financiero y con el resto del mundo de países como Gran Bretaña y EEUU, han conseguido generar un boom basado cada vez más en la especulación. En los países del este hemos visto unos déficits y una especulación similar. Se ha producido una burbuja inmobiliaria en los países bálticos. Los bancos, aprendiendo de occidente, han inventado instrumentos financieros tóxicos y los han vendido como acuerdos con hipotecas dominadas por el yen, porque los tipos de interés en Japón eran bajos. En Hungría prefirieron las hipotecas en moneda suiza.

Todo iba bien mientras el tipo de cambio permanecía estable. Pero la inestabilidad en el capitalismo significa inestabilidad en los tipos de cambio. Esta inestabilidad a su vez es un producto de una desigualdad que es una característica inevitable del desarrollo capitalista. Estos desequilibrios en última instancia son insostenibles. Su "resolución" está teniendo consecuencias catastróficas para la población de la región.

Desequilibrios

Todo esto es una repetición a una mayor escala de los desequilibrios del período entreguerras. Los chinos estaban contentos con prestar dinero a los norteamericanos, para que éstos pudieran comprar los productos chinos, en forma de adquisición de activos del gobierno estadounidense. Pero esta situación no podía durar eternamente, puede que persista hasta que el gobierno chino prevea una depreciación general del dólar. Mientras la economía norteamericana acumula estos enormes déficits, la contrapartida es estar obligado a una salida neta de dólares para comprar productos extranjeros. Y si los especuladores perciben que EEUU vive a costa del resto del mundo gracias a imprimir dólares, es inevitable una huida de la moneda norteamericana.

Los países de la ECE son pequeñas economías. Eso significa que son dependientes del destino de las principales potencias imperialistas. Lo mismo se aplica a sus monedas. Después de todo, ¿quién en Gran Bretaña ha escuchado hablar del hyrvania ucraniano? Habitualmente, estas naciones han fijado sus monedas con el dólar o el euro. El mecanismo de transmisión de la crisis de un país a otro funciona a través del comercio y del flujo monetario. Estas monedas son una fuente de tensiones y desequilibrios que se ponen al límite en la recesión.

Estos tipos fijos de cambio pueden convertirse en una ola gigante de dinero global, con efectos catastróficos en la economía. Mientras sus exportaciones son más baratas como resultado de la depreciación, cada mercancía vendida en el extranjero recibe menos divisas y sus deudas cada vez son más caras. Y esas hipotecas exóticas en yenes o francos suizos ya no parecen una idea brillante cuando el dinero local se deprecia frente a las principales monedas del mundo.

Los financieros en esencia son jugadores. Apuestan sobre las perspectivas de que un país colapse. Estas apuestas son denominadas ‘credit default swaps' (CDS). Desde este punto de vista, Ucrania parece como un ganador. El tipo de sus DCS es de 3.700 puntos base (los puntos de ventaja en las apuestas sobre su posible bancarrota) comparados con los 1.000 de Letonia o los 560 de Hungría, las otras dos economías con mayor riesgo. Estos jugadores apuestan a que toda una nación sea incapaz de pagar sus deudas. Y esperan complacidos un impago soberano, un país entero en bancarrota, para poder recoger sus beneficios.

Islandia ya ha entrado en bancarrota. El pasado mes de octubre se descubrió que los magos de las altas finanzas habían creado una situación en que los bancos islandeses debían seis veces lo que producía la población islandesa en un año. En los países occidentales cuando los bancos levantaron el dedo, los ministros de economía corrieron a salvarlos porque eran "demasiado grandes para caer". ¡Pero los bancos islandeses eran "demasiado grandes" para ser salvados! Naturalmente, la población de Islandia está pagando los crímenes y las estupideces de sus banqueros.

Los efectos de la crisis ya han afectado a Hungría, Lituania y Letonia. Otros países de la región también están en peligro. Los gobiernos están cayendo como bolos. Para este caos económico y político no hay final a la vista. En Islandia la izquierda ha llegado al poder, pero le toca hacer el trabajo de limpiar todas las cenizas provocadas por el fuego del capitalismo y hacer los recortes exigidos por el Fondo Monetario Internacional.

El FMI

El FMI es el policía financiero. Estabiliza las economías capitalistas a costa de la población. Por ejemplo, el déficit de Estonia con occidente ha caído al 15 por ciento del PIB. Para recortar este déficit, el PIB debe caer un 15 por ciento. Esa es la receta del FMI.

Como el fantasma del banquete, el FMI siempre ayuda a empeorar las cosas. ¿Qué proponen? Exigen que los países a su merced recorten el gasto público. Letonia ha reducido 913 millones de dólares (5 por ciento del PIB), una gran suma de dinero para un país con sólo 2 millones de habitantes.

Los lectores observarán que a países bajo el signo de la recesión como Gran Bretaña y EEUU les permiten seguir aumentando sus déficits. Son reticentes a recortar el gasto público porque saben que eso empeorará la recesión. El FMI insiste exactamente en eso. El FMI está deliberadamente empeorando el desempleo y el sufrimiento de los pobres. ¿Qué tipo de medicina es esa? Representa los intereses de la clase capitalista en los países imperialistas dominantes.

El periódico The Observer (26/4/09) decía lo siguiente: "Un análisis de la nueva oleada de préstamos [del FMI], realizado por Mark Weisbrot y sus colegas del Centre for Economic Policy Research (CEPR) de Washington, encuentra que cada uno contiene una política pro-cíclica" (es decir, empeora la recesión). "MIentras el FMI ha encabezado el argumento del estímulo fiscal a gran escala en el mundo rico para arrancar el crecimiento económico, al mismo tiempo, el CEPR señala cómo los países que recurren a préstamos de emergencia tienen que reducir el gasto y sus déficits presupuestarios.

"Por ejemplo, Pakistán ha prometido reducir su déficit del 7,4 al 4,2 por ciento del PIB este año. ‘Puede que sea un objetivo deseable, pero es cuestionable si esta reducción se debería hacer toda este año, cuando la economía está sufriendo varios golpes externos que están reduciendo la demanda privada'. Es lo que dicen Weisbrot y sus coautores...". Pero ¿a quién le importan los pobres pakistaníes? Por supuesto no al FMI.

En el G20 a principios de abril, las grandes naciones capitalistas hicieron sonar las fanfarrias para aumentar el fondo de "ayuda" del FMI para las naciones pobres que están sufriendo una crisis profunda. En medio de una recriminación silenciosa, las naciones ricas han sido incapaces de acordar cómo aflojar el dinero en efectivo. Es una medida de la profundidad de la crisis que el FMI, y los países ricos a los que representa, ha perdido el control de la situación.

Repercusiones políticas

Todo parece malo para las "economías emergentes". Esta situación ya está teniendo repercusiones políticos predecibles. Según Jason Burke (The Observer. 18/1/09): "Europa del Este está dirigiéndose a un ‘descontento primaveral' violento", según dicen los expertos en la región, temen que la crisis económica global genere una explosión popular violenta en las calles.

"La crisis financiera está golpeando duro a países como Bulgaria, Rumania y los estados bálticos que se enfrentan a una profunda desestabilización política y agitación social, además de un aumento de las tensiones raciales...

"Según las estimaciones más recientes, las economías de algunos países europeos del este, después de tener un crecimiento de doble dígito casi durante una década, se contraerán más de un 5 por ciento este año, con una inflación superior al 13 por ciento. Hay mucho miedo en Rumania que junto con Bulgaria entraron en la UE en 2007, y podría ser el siguiente en sufrir grandes desordenes públicos.

"'En unos cuantos meses habrá gente en las calles, eso es seguro', dice Luca Niculescu, un ejecutivo medio de Bucarest. ‘Cada día sabemos de otra fábrica cerrada o trasladada al exterior. Hay un nuevo gobierno que no ha demostrado ser demasiado eficaz. Estamos habituados a tasas de crecimiento altas. Es un cóctel explosivo...'

"Marius Oprea, asesor de seguridad para el último gobierno rumano, dijo que la crisis económica significaría problemas serios para la clase media". (¡Y no sólo para ellos!). "Y añadió: ‘Habría una caída del ingresos por impuestos que llevará a problemas económicos importantes para los presupuestos del estado. El número de trabajadores públicos se reducirá y sus salarios cada vez valdrán menos...'".

"Jonathan Eyal, un especialista regional del Royal United Services Institute de Londres, dijo que los países de Europa del Este estaban mal equipados para tratar el impacto de la crisis global y con riesgo de una ‘explosión social'.

"'Son economías frágiles... con estructuras políticas quebradizas, partidos políticos no bien formados e instituciones débiles. Están mal preparadas para lo que les espera'". Eyal decía que "El año pasado fueron el corazón de los países occidentales los que estaban en una situación delicada, ahora es la periferia más débil la que sufrirá la embestida de la crisis'".

 

Tras meses de noticias acerca del retroceso de la economía china, en las últimas semanas el optimismo se ha apoderado de algunos economistas burgueses. Argumentan que la amplitud y efectividad de las medidas anticrisis adoptadas por el régimen chino posibilitan una rápida recuperación. Es indiscutible que la economía china cuenta con poderosos recursos, destacando su gigantesca potencia industrial1 y sus enormes reservas económicas. Sin embargo, todavía es demasiado prematuro para afirmar que estamos ante una inminente recuperación y, sobre todo, para descartar que la actual crisis, al margen de su duración en el tiempo, no provocará una profunda y duradera herida en la economía del gigante asiático.

Un gigante doblegado por el mercado mundial

Considerando que actualmente el 40% del PIB chino proviene de las exportaciones, se comprende el terrible golpe que ha supuesto la caída de sus ventas en el exterior: nada menos que un 25,7% y un 17% en febrero y marzo de este año respectivamente. Los inversores extranjeros, que contaban de antemano con esta perspectiva, empezaron a recortar sus inversiones en el país ya desde el pasado octubre2. Empresas emblemáticas como China Telecom -primera telefonía china- o Lenovo -cuarto fabricante mundial de ordenadores-, han sufrido una reducción de sus beneficios del 96,3% y el 20% respectivamente en 2008. Las exportaciones de automóviles bajaron más de un 61% en los dos primeros meses de 2009.

El proceso de contracción económica, que empezó por los sectores más dependientes del comercio mundial, se extiende ahora a otras áreas de la economía. Así, el sector de la energía, importante termómetro de la actividad  productiva, se ha resentido duramente. El Consejo Chino de la Electricidad informó de una reducción de más del 10% de la demanda en el primer trimestre de este año, derivada fundamentalmente de la caída del consumo industrial.

La crisis de sobreproducción que experimentan varias ramas de la industria china se está traduciendo en la destrucción de parte de las fuerzas productivas instaladas. Numerosos informes afirman que en la industria juguetera se han cerrado ya el 50% de las fábricas existentes. Alrededor de veinte millones de trabajadores han ido al paro en los últimos meses.

No olvidemos además, que los vínculos de China con el mercado mundial no se limitan solamente al sector industrial manufacturero. La llamada fábrica del mundo, rebosante de capitales gracias a su abultado superávit comercial, se ha convertido en estos años en uno de los mayores prestamistas de la economía estadounidense3. Parecía un buen negocio, China prestaba y EEUU, a cambio, consumía sus mercancías. Sin embargo, el estallido de la crisis en EEUU está transformando este negocio en un asunto feo. Las estimaciones del gobierno chino respecto a sus pérdidas por las inversiones que ha realizado en renta variable estadounidense van desde los 80.000 a los 240.000 millones de dólares. Y, lo peor, cualquier caída futura del dólar, conllevará una gran pérdida de capitales para China.

Las medidas anticrisis del régimen chino

Semejante combinación de factores ha dado como resultado una reducción en el crecimiento del PIB chino, hasta situarse en un 6,1% en el primer trimestre de 2009, la cifra más baja de los últimos 17 años. Este dato es aún más desolador si tenemos en cuenta que para dar trabajo a las casi diez millones de personas que se incorporan anualmente al mercado laboral la economía necesita crecer a tasas de un 8%.

Ante la difícil situación que se abre en el mercado mundial4, los dirigentes chinos están apostando por relanzar el crecimiento a través del incremento del consumo doméstico. Para ello, han puesto en marcha un generoso plan de inversión estatal que, además, sirve para estimular el crédito. En total se prevé inyectar alrededor de 585.000 millones de dólares en la economía, fundamentalmente a través de inversiones en infraestructuras5. Respecto al crédito, el volumen en el sector privado se ha multiplicado por seis en el último año, mientras la masa monetaria en circulación ha crecido en torno al 25%. Estas medidas han permitido que la producción industrial remontara en marzo así como también las ventas minoristas.

Sin embargo, por sí sólo, este plan no parece ser lo suficientemente efectivo como para volver a situar el crecimiento del PIB en torno al 9%, media de la que este país ha disfrutado en los últimos años. De hecho, hay persistentes rumores sobre la aprobación de un segundo plan estatal de estímulo económico debido al agotamiento de los efectos beneficiosos del primero. También hay voces que advierten de la peligrosa dinámica que genera la expansión crediticia. En la medida en que el sector productivo de la economía se resiente por la recesión, existe el riesgo de que se alimenten procesos especulativos similares a los ocurridos en otros países. Varios analistas destacan con preocupación el aumento de las inversiones bursátiles y en bienes inmuebles. El crecimiento de burbujas especulativas en la bolsa y el sector inmobiliario podría estimular modestamente el crecimiento económico a corto y medio plazo, pero a costa de provocar un desarreglo aún peor a largo plazo como demuestra la experiencia en EEUU.

¿Podrá el consumo interno sustituir los ingresos de las exportaciones?

Todos parecen de acuerdo en que la clave para que el capitalismo chino pueda superar su dependencia de las exportaciones es aumentar la capacidad del consumo de su población. Formular la solución del problema es simple, pero llevarla a la práctica es una tarea más complicada.

No olvidemos que el desarrollo vertiginoso de la economía china se ha basado en parte en la explotación de mano de obra muy barata, es decir, en la existencia de una clase obrera con un poder adquisitivo limitado. El tan insistentemente subrayado espíritu ahorrador del pueblo chino no es otra cosa que el reflejo de la indefensión de las familias trabajadoras que, debido al desmantelamiento de los beneficios sociales de los que las proveía la economía planificada y nacionalizada, deben financiar sus gastos médicos y escolares, así como resguardarse económicamente para períodos de desempleo o cuando se jubilan.

Parece obvio que aumentando los salarios, concediendo generosos y prolongados subsidios de desempleo, garantizando una sanidad y educación gratuitas y universales, se aumentaría el poder de compra de las masas chinas. Pero todas estas medidas van precisamente en dirección contraria a la política desarrollada por los dirigentes chinos.

Hace poco más de dos años que, con el reconocimiento legal de la propiedad privada, los dirigentes estalinistas chinos incorporaron a la esfera del derecho una realidad de hecho en el terreno económico: la legitimidad del beneficio privado y, por tanto, de la desigualdad social. Socavar la propiedad nacionalizada y la planificación económica como cimientos esenciales de la economía y sociedad china, no podía traer otro resultado. Sobre la estrechez económica y la explotación de la gran mayoría se ha desarrollado una capa de nuevos ricos: 825.000 chinos poseen más de un millón de euros. Pero siguen siendo una minoría en un país poblado por 1.200 millones de personas con un poder adquisitivo muy bajo.

No podemos prever con exactitud el ritmo de los desarrollos económicos, pero sí hay algo que estamos en condiciones de afirmar: la desigualdad y la injusticia social que se han desarrollado en China al calor de la restauración capitalista, y que aumentarán bajo la crisis de sobreproducción, preparan un estallido social de grandes proporciones.

NOTAS

1. Según un informe de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria y Plantas Industriales de Alemania, China se ha convertido en el mayor productor del mundo de bienes de equipo, desbancando a Alemania.
2. En el primer trimestre de 2009 la Inversión Extranjera Directa ha caído un 20,6%.
3. China posee actualmente divisas extranjeras por un valor de dos billones de dólares, de los que aproximadamente el 70% son dólares USA.
4. El BM advierte que el comercio caerá a su peor nivel en los últimos 80 años, pronosticando para 2009 una caída del 9%.
5. Por ejemplo, sólo en los tres primeros meses de 2009, la inversión en la red ferroviaria se ha triplicado.

La economía capitalista se estrella contra la depresión

El pasado 2 de abril los representantes de las potencias capitalistas más importantes del planeta, con algunos convidados de segunda fila, se reunieron en Londres en la cumbre del G-20. Anunciada con una fanfarria propagandista de alta intensidad, la reunión ha supuesto un fracaso sin paliativos por más que los medios de comunicación capitalistas, y los gabinetes de prensa de los gobiernos, se esfuercen en adornar pretenciosamente sus resultados.

No estamos ante la primera cumbre de estas características. En noviembre del año pasado el anterior inquilino de la Casa Blanca, George W. Bush, convocó a los jefes de gobierno de este grupo selecto con el objetivo primordial de "reestablecer la confianza en el sector financiero" gracias a un nuevo sistema de regulación y controles que pondría fin al caos en que la especulación había sumido al mundo. No han pasado ni cinco meses y el recuerdo de aquella cumbre se ha esfumado sin pena ni gloria. Ninguno de los planes diseñados en aquella reunión ha servido para evitar una caída aún mayor de la economía mundial. Todo lo contrario. La inyección de más de cinco billones de euros, que los gobiernos de EEUU, la UE, Japón y China han llevado a cabo para tratar de salvar el sistema bancario y financiero mundial, ha sido tragada por el sumidero de una deuda gigantesca que parece no tener fin. Mientras tanto, la crisis se extiende alarmantemente a áreas como Europa Oriental, América Latina o el Sureste Asiático que se suman al panorama desolador que viven EEUU y la UE, confirmando que nos encontramos ante la depresión posiblemente más importante de la historia del capitalismo.

Enfrentamientos EEUU - Unión Europea

El anfitrión de la cumbre, el primer ministro británico Mr. Gordon Brown, no se reprimió a la hora de utilizar un lenguaje solemne para esconder los magros resultados de tan magna reunión: "Hemos acordado hacer lo necesario para restaurar el crecimiento económico y crear empleo", sentenció. Pero cuando trató de concretar ante los periodistas los resultados, se descubrió el carácter hueco de los acuerdos alcanzados: "El FMI analizará las medidas y elaborará un informe para la próxima reunión. Y, si es necesario, cada país hará lo necesario para recuperar su economía". ¡¡Si es necesario!!

El deseo de la administración Obama de forzar a la Unión Europea a impulsar nuevos planes de "gasto fiscal" fracasó y cualquier nueva medida fue postergada para una nueva reunión en el mes de septiembre en Nueva York, donde se celebrará la tercera cumbre del G-20. La burguesía europea, empezando por Francia y Alemania, no está dispuesta a aumentar el déficit público de sus países, ya de por sí muy abultado, a sabiendas de que el efecto que tendrá en la reactivación económica será muy limitado. Y, lo que es más importante, sus planes para salir de la crisis pasan, obviamente, por disputarle el mercado mundial a los EEUU, no por favorecer la estrategia de la clase dominante norteamericana. En este sentido y a pesar de las fuertes presiones de Washington, la canciller alemana Merkel manifestó en el parlamento alemán días antes de la cumbre que "no es el momento de nuevas medidas para el crecimiento. Hay que permitir el de-sarrollo de las existentes" y, continuó: "la competencia para superarse unos a otros con promesas no calmará la situación".1

Las acusaciones descaradas de Francia y Alemania a los responsables políticos estadounidenses por el caos especulativo propiciado desde EEUU se concretó en la exigencia de una mayor regulación del sistema financiero. ¡Como si la burguesía europea no hubiera participado alegremente de la burbuja especulativa que tantos multimillonarios ha producido durante los últimos años en el viejo continente! En fin, para contentar a Sarkozy, Merkel y Zapatero, la cumbre decidió hacer pública una lista negra de paraísos fiscales y la posibilidad, tan sólo la posibilidad, de aplicar sanciones a las naciones que no acepten intercambiar información. ¡Ahí es nada! También se acordó que los grandes fondos de alto riesgo (hedge funds) se inscribiesen en un ¡¡registro!! e informasen sobre sus operaciones a los supervisores de cada país. Pero lo más chistoso fue el intento melifluo para que los abultados sueldos de los ejecutivos del sector bancario y financiero se guíen por "códigos de buenas prácticas". Todos podemos estar tranquilos. El capitalismo de rostro humano de Barack Obama nos salvará de la crisis.

La montaña parió un ratón

Para hacer aún más dramática la escenificación de esta solemnidad de lo superfluo, el presidente Sarkozy no se anduvo con rodeos: "Es la reforma más profunda del sistema financiero desde 1945" sentenció. Pero comparar esta cumbre con los acuerdos de Bretton Woods en 1944, cuando la economía estadounidense salía victoriosa de una guerra devastadora controlando el 60% de la producción industrial mundial, un 32,4% del comercio mundial, más del 80% de las reservas de oro mundiales, con el dólar como moneda de referencia en los intercambios internacionales y una perspectiva de desarrollo extraordinario de sus fuerzas productivas es, sencillamente, una broma de mal gusto. No hay ninguna similitud entre el panorama económico de la posguerra, que alumbró el periodo de auge capitalista más importante de la historia, con el escenario actual de depresión dónde la principal potencia económica del planeta, EEUU, se encuentra afectada por una auténtica catástrofe.

Pero prosigamos con la cumbre. Como parte de los "logros" de la reunión, se decidió aumentar las competencias del "Foro de Estabilidad Financiera", cuya existencia descubrimos por los periódicos y que además fue rebautizado como "Consejo" para otorgarle un rango más serio. Según el comunicado final de la Cumbre, este Consejo, coordinará las nuevas normas de regulación sobre el sector financiero. Como es habitual en su política de incontinencia verbal, el presidente Sarkozy lo bautizó como "el nuevo regulador mundial". Pero nada más lejos de la realidad. Pensar que los flujos de capitales especulativos, que en lo referido al mercado de futuros ascendieron en el año 2007 a 500 billones de dólares, diez veces más que la producción mundial de un año, puede ser controlado y regulado por un "Consejo", es lo mismo que suponer que los grandes banqueros, los especuladores, los grandes capitalistas, gente como Warren Buffet, Soros, Carlos Slim, Bill Gates y compañía, se van a convencer de la necesidad del socialismo.2

Como colofón de esta gran puesta en escena, el otrora dirigente del Partido Socialista Francés y hoy director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, no quiso ser menos y no pudo contenerse ante los periodistas, a los que regaló con una nueva soflama demagógica: "Es el mayor plan coordinado de reactivación económica de la Historia".

La economía mundial, en la senda de la depresión

En su última estimación sobre la economía mundial, publicado el 21 de abril, el FMI señaló que por primera vez en más de 60 años el PIB global retrocederá un 1,3% este año. El FMI asegura que "la caída de la riqueza mundial se producirá a pesar de las enérgicas medidas adoptadas para restablecer la salud del sistema financiero y del uso continuo de medidas de política macroeconómica para apoyar la demanda".

Las previsiones son estremecedoras para todas las economías avanzadas. Según el FMI, el PIB de la zona euro descenderá este año un 3,2%, pero la caída de Alemania y Gran Bretaña puede ser espectacular rondando el 5%. En el caso de Japón puede llegar a caer un 5,8%, algo absolutamente factible después de conocer que la producción industrial se redujo un 9,6% en diciembre, la mayor caída desde 1953, debido a la contracción de los mercados exteriores y el desplome de sus exportaciones. Respecto a EEUU, el FMI prevé una caída de su PIB en torno a un 2%, aunque otros estudios la sitúan cercana al 3%. Por su parte, el Banco Mundial (BM) estima que la producción industrial global puede ser a mediados de 2009 hasta un 15% inferior de la registrada en 2008. Y sobre todo este panorama se cierne la sombra amenazadora de la deflación3.

El fantasma del proteccionismo

En la pasada cumbre de Londres todos los gobiernos hicieron votos a favor de luchar contra el proteccionismo y evitar así una contracción mayor de la economía. Sin embargo, los buenos deseos son una cosa y los hechos tozudos otra muy diferente. En la gran depresión de 1929, uno de los factores que alimentó la espiral destructiva fue precisamente la adopción de medidas proteccionistas por parte de las grandes potencias económicas y las devaluaciones competitivas de sus monedas. Aunque todavía estamos lejos de un escenario como aquel, las señales de alarma están creciendo y son una muestra de la incapacidad de resolver esta crisis de sobreproducción en base a recetas capitalistas. Según informes recientes de la Organización Mundical del Comercio (OMC), desde la cumbre del G-20 en Washington celebrada el pasado mes de noviembre, se han adoptado 47 medidas para proteger distintos sectores económicos en diferentes países, y entre los países que lo han hecho se encuentran 17 de los 20 que firmaron la declaración de Washington. Las medidas van desde subidas de aranceles, endurecimiento de las normas de importación, subsidios públicos a sectores productivos como el automóvil, el acero o el calzado, hasta nuevas iniciativas legislativas para obstaculizar el comercio internacional. En el caso de la principal economía europea, Alemania, en enero pasado sus ventas al exterior cayeron por cuarto mes consecutivo un 18% en tasa interanual, un descenso no visto desde 1993. Es obvio que Alemania no se va a quedar con los brazos cruzados ante esta situación que afecta directamente a su músculo industrial y que está provocando un aumento importante del desempleo. Si la recesión continúa, y es un hecho que lo hará, todas las condiciones están dadas para guerras comerciales más o menos abiertas entre las diferentes naciones.

Por otro lado, el recurso de la administración Obama a darle masivamente a la máquina de hacer dinero es una forma encubierta de devaluar el dólar y favorecer las exportaciones estadounidenses frente a sus competidores en el mercado mundial. Desde mediados de marzo el dólar se ha dejado un 6,3% de su valor frente al euro y todo indica que esa tendencia se mantendrá en el próximo periodo. Las advertencias de la UE y de China ante esta dinámica no presagian, precisamente, un horizonte de entendimiento y coordinación para salir de la crisis.

La tendencia al proteccionismo se acelerará paralelamente al desplome del comercio mundial, auténtico motor del auge de la posguerra y del crecimiento de los años ochenta y noventa. Según los datos manejados por la OMC, los flujos de comercio globales registrarán en 2009 su mayor caída en 80 años, en torno al 9%, y serán los países asiáticos, y en concreto China y Japón, los más afectados por este retroceso.

Los planes de Obama ¿resolverán la crisis?

Barack Obama se ha presentado mundialmente como el campeón del capitalismo de rostro humano. No es ninguna casualidad esta nueva estrategia del imperialismo y la clase dominante estadounidense. La victoria electoral de Obama demostró el enorme descontento de la mayoría de la población de los Estados Unidos, de millones de trabajadores, blancos, afroamericanos, latinos, de la juventud, que han sufrido una auténtica pesadilla bajo los gobiernos republicanos y se han rebelado contra unas condiciones de vida que se han hecho cada día más insoportables. Pero Obama, en los hechos, gobierna para los grandes monopolios y la gran banca norteamericana no para los millones que le han aupado al gobierno. La burguesía de los Estados Unidos, una burguesía muy poderosa, ha percibido la gravedad del momento: no puede seguir gobernando el país como en los últimos ocho años. Existe mucho material inflamable en las entrañas de la sociedad, mucha rabia acumulada. Necesitan hacer gestos, guiños amables y algunas concesiones de poco calado pero que, convenientemente amplificadas gracias a la poderosa maquinaria de propaganda de la que disponen, sirvan para desviar la atención.

Los esfuerzos de transformar a Obama en el nuevo F. D. Roosevelt, con sus declaraciones demagógicas a favor del pacto social y la redistribución de la riqueza, sus reproches públicos a los altos ejecutivos de los bancos y las empresas financieras por sus salarios e indemnizaciones escandalosas, su afán en favorecer el gasto social en escuelas y en hospitales, y no sólo eso, sus movimientos diplomáticos para variar el rumbo de la política exterior del imperialismo tendiendo la mano a Cuba y Venezuela, son el fruto de una necesidad urgente. La clase dominante estadounidense necesita una nueva legitimación para el capitalismo, necesita agrupar de nuevo a la mayoría de la población y convencerles de que el sistema es viable y puede funcionar, además de neutralizar en la mayor medida posible un auge de la lucha de clases que perfectamente se podría expresar con huelgas militantes, radicalización política y el surgimiento de una poderosa ala de izquierdas en el movimiento sindical.

La tarea de Obama, en este sentido, no va a ser nada fácil. El capitalismo norteamericano está sufriendo un auténtico descenso a los infiernos mientras las perspectivas se hacen más sombrías cada día que pasa. La posibilidad de un hundimiento económico aún más serio es real, y este hundimiento se puede prolongar en el tiempo actuando como un electroshock en la conciencia de millones de trabajadores norteamericanos y gastando, progresivamente, el crédito político de Obama.

La recesión de la economía estadounidense ha destruido cerca de cuatro millones de empleos no agrícolas, algo que no se veía desde la gran depresión de los años treinta. La tasa de paro ha alcanzado la cifra record del 8,1% y el total de desempleados en de 12,5 millones. Para hacer frente a esta situación de emergencia, en un año y medio el gobierno norteamericano se ha gastado 4,17 billones de dólares.4 Pero, hasta ahora, estos planes no han funcionado y no lo hacen porque la economía capitalista funciona con el único fin del lucro, del máximo beneficio empresarial.

En estos momentos la capacidad productiva instalada en los EEUU es muy superior a la capacidad del mercado doméstico para absorber mercancías. Hasta hace poco el consumo interno suponía cerca de dos terceras partes del PIB estadounidense. Pero eso ha cambiado. El consumo privado esta completamente deprimido por la montaña de deudas y créditos hipotecarios que pesan como una losa sobre las maltrechas economías de los trabajadores norteamericanos. El azote del paro reduce aún más la capacidad de compra de los estadounidenses, mientras la dinámica de cierres de empresas y la caída en inversiones de capital muestran a las claras el carácter profundo de esta crisis de sobreproducción. Las exportaciones norteamericanas se redujeron un 16,4% en un año, una situación que no se veía desde comienzos de 1970 y que priva a la economía de un posible colchón para intentar capear el colapso del mercado inmobiliario. Las importaciones se han reducido aún más como consecuencia de la contracción del mercado interno.

Obama y la Reserva Federal han adoptado una línea de actuación muy peligrosa para intentar salir de este marasmo. Por un lado los tipos de interés se han recortado al 0%. Paralelamente, el presidente de la FED ha anunciado la inyección de 1,15 billones de dólares (una cifra que se acerca al PIB del Estado español), con el objeto de abaratar las hipotecas y aumentar el crédito al consumo y a las empresas. Pero las cosas no quedan ahí: la FED ha decidido adquirir durante los próximos seis meses hasta 300.000 millones de dólares en bonos del tesoro. En las últimas semanas la administración Obama ha decidido otras medidas que muestran con mayor claridad sus auténticas intenciones. Pretenden gastar un billón de dólares de los fondos públicos para comprar activos tóxicos a los bancos, lo que representa una gigantesca operación de nacionalización de las pérdidas y privatización de las ganancias. Este es el verdadero sentido de la política de Obama, como fue la de Roosevelt en su momento: salvar a los banqueros y a los especuladores, garantizar su estafa multimillonaria, a pesar de que en las declaraciones públicas se presente con un discurso muy diferente.

Todas estas operaciones se financiarán con dólares salidos de las máquinas de imprimir, lo que los "expertos" han denominado eufemísticamente "expansión cuantitativa". El objetivo para tal desatino es combatir la deflación, pero también tiene otros efectos: el dólar se deprecia, pierde valor, y los bonos del tesoro pierden atractivo para los inversores porque rebajan su rentabilidad. De esta forma se abre un camino muy incierto, pues los países que sostienen el déficit norteamericano, como China y Japón con sus multimillonarias compras de bonos y deuda estadounidense pueden sacar la conclusión de que están siendo estafados. Y esta posibilidad amenaza, en el caso de una retirada masiva de los capitales chinos y japoneses, con una suspensión de pagos general en los EEUU.5

La única solución: la lucha por el socialismo

Todos los datos y perspectivas anteriormente reseñadas sólo sirven para ilustrar el callejón en el que se encuentra la clase capitalista mundial. Obviamente no existe una crisis final del capitalismo. De hecho, la burguesía internacional tiene una receta acabada para intentar sortear esta catástrofe: colocar a la clase trabajadora en una situación de humillación y postración que dure años. Destruir sus conquistas históricas, abaratar los salarios, imponer el despido libre y gratuito, terminar con la negociación colectiva, con servicios públicos como la sanidad y la educación. En suma, reducir los costes de producción para mantener la tasa de beneficios, aunque eso signifique un padecimiento indecible para cientos de millones de hombres y mujeres en todo el planeta.

Recientemente un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señalaba que el 60% de la población activa mundial, 900 millones de trabajadores, realiza su actividad sin contrato de trabajo ni prestaciones sociales. Si se incluye a los obreros del sector agrícola, la cifra asciende a 2.000 millones. De ese total, 700 millones viven en la pobreza extrema y 1.200 millones tienen ingresos inferiores a dos dólares diarios. Estos datos son una condena feroz del capitalismo. Pero no es suficiente.

Cuando en las condiciones existentes la técnica y la ciencia, aplicadas de una forma racional, harían posible un desarrollo sin precedentes de las fuerzas productivas, del bienestar y de la cultura de toda la humanidad, asistimos a un espectáculo obsceno de destrucción de riqueza y millones de personas son arrojadas a la fosa del desempleo. Cuando la pobreza y la miseria se extienden como una plaga bíblica es necesario preguntarse ¿por qué ocurre esto? Sólo hay una razón evidente y se explica por la existencia de un sistema decrépito y reaccionario, el capitalismo, que merece ser arrojado cuanto antes al basurero de la historia. Hoy más que en ningún otro momento de las últimas décadas, se hace visible la necesidad de luchar por el socialismo, por la expropiación de la banca, de los monopolios, de los latifundios bajo el control democrático de la clase trabajadora. Acabando con el escarnio de la propiedad privada de los medios de producción y con esa herencia reaccionaria que es el Estado nacional, poniendo las palancas de la economía a funcionar con el objetivo de resolver las necesidades de la mayoría, y no para aumentar los beneficios de una minoría de parásitos que gobiernan nuestras vidas, podríamos fácilmente terminar con la lacra del paro, garantizando a cada hombre y mujer un puesto de trabajo digno; se podría asegurar fácilmente una vivienda pública decente y asequible, una enseñanza y una sanidad pública que no fueran una fuente de negocio para unos cuantos sino servicios de calidad y universales. Se podría tener un paraíso en la tierra.

No hay ninguna justificación histórica para perpetuar este sistema.

¡Es el momento de unir nuestras fuerzas para transformar la sociedad!

¡Es el momento de luchar por el Socialismo!

¡Únete a los marxistas de El Militante! 

NOTAS

el deseo estadounidense de tener programas de estímulo todavía más masivos". También fue de la misma opinión el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, que será el presidente de la Unión Europea a partir de julio y que enfatizó, en el mismo foro, que los planes de reactivación aprobados por la Unión "son suficientes, y hay que dejar que produzcan sus efectos".

2. La Cumbre también intentó revivir a un muerto: el FMI, al que se le pretende asignar un papel "central" en la reactivación económica aumentándole la capacidad de préstamo a los países pobres y emergentes (500.000 millones de en total). Sin embargo, toda la experiencia anterior demuestra que estos créditos no se concederán por nada. Obligarán a las naciones más pobres y dependientes a devolver cada centavo de dólar por triplicado, aumentando su deuda estructural, y serán entregados a cambio de nuevos planes de austeridad, de recortes salariales, de despidos, de reducción del gasto social. Sólo servirán para defender la tasa de beneficios de los monopolios imperialistas que mantienen inversiones multimillonarias en estos países y engordar aún más las cuentas de resultados de las oligarquías locales.

3. La recesión se extiende como un incendio sin control. Según el Banco Mundial, el agravamiento de la crisis ha colocado en una situación crítica a los llamados países emergentes, con un déficit de financiación que podría oscilar entre los 270.000 y los 700.000 millones de dólares. Estos países han visto reducidos drásticamente los flujos de capital que recibían en la época de bonanza, alrededor de un tercio del récord de 1,2 billones de dólares (905.000 millones de euros) registrado hace un par de años. Toda una receta acabada para explosiones sociales como ya están teniendo lugar en Ucrania, Hungría, Lituania o Tailandia.

4. Se han dedicado 600.000 millones de dólares a la compra de activos tóxicos por el Tesoro; 271.000 millones en los rescates de Bear Stern, AIG y Fannie Mae y Freddie Mac; 1,6 billones en las inyecciones de liquidez de la Reserva Federal; y 955.000 millones en los planes de estímulo de los gobiernos de Bush y Obama, entre otros.

5. Las consecuencias de estas decisiones están a la vista: el déficit público previsto para este año superará los ocho billones de dólares (11,9% del PIB) y la deuda pública que ya asciende a 11 billones (73% del PIB), se colocará en 2012 en 16,2 billones de dólares. Toda esta montaña gigantesca de deudas será pagada por los trabajadores de hoy y los de generaciones venideras. Pero a pesar de todas estas medidas, el flujo del consumo y del crédito sigue sin restablecerse poniendo de manifiesto que la contracción del crédito no es la causa de la crisis, sino al contrario, que la crisis de sobreproducción es la que actúa estrangulando el crédito. Los capitalistas solventes sólo solicitarán más créditos, y los bancos los concederán, si consideran que existen oportunidades de negocio. Pero ¿quién se va a arriesgar a aumentar su endeudamiento, a realizar nuevas inversiones en plantas industriales, en comercios, en construcción, si lo que hay a su alrededor es un desplome general de toda la actividad económica?

El movimiento cooperativista fue fundado en Inglaterra a principios del siglo XIX por Roberto Owen quien formara parte de los que hoy se conocen como socialistas utópicos y que, contrariamente a como lo hicieran Marx y Engels (fundadores del socialismo científico), veían al socialismo en términos éticos y morales.

Si bien es cierto que las cooperativas demostraron desde el siglo XIX que los trabajadores pueden dirigir una industria sin empresarios, también demostraron que es imposible establecer islas de socialismo en un mar de capitalismo. Es decir, por exitosa que sea una cooperativa, por mucho que los trabajadores que la componen se esfuercen para lograr sacar adelante la producción en cuestión, jamás podrán detener el crecimiento y boicot de los monopolios capitalistas y jamás lograran emancipar al proletariado. Muchas de las cooperativas terminan administrándose en líneas capitalistas porque están obligadas a funcionar en condiciones del mercado. Se desarrolla en los dirigentes de estas fábricas una tendencia inevitable a elevarse por encima de la plantilla, a adquirir privilegios y a corromperse.
Si los trabajadores que se deciden a expulsar al patrón y a conformar una cooperativa fracasan, los burgueses están más que listos para recuperar el control, por otro lado, si esos trabajadores tienen éxito, esto sólo se lograría adaptándose a las normas del capitalismo con lo cual se termina sustituyendo una forma de explotación de la clase trabajadora por otra.
Sin duda, la formación de cualquier cooperativa es un triunfo para los trabajadores, no obstante la experiencia a nivel mundial y nacional ha mostrado las limitaciones de dicho proceso cuando este se realiza no en la perspectiva de una lucha por la transformación de la sociedad, sino en una lógica de supervivencia con objetivos puramente económicos, por lo que para asegurar los logros y beneficios a los que aspiran las cooperativas es necesario que la clase obrera tome el poder.
Las deficiencias y problemas que han surgido en las empresas en las que los trabajadores constituyen cooperativas no son culpa de los trabajadores, sino por el contrario de la falta de control obrero, de la nueva burocracia en la fábrica, de la burocracia estatal y del sabotaje de los reformistas y todo tipo de elementos contrarrevolucionarios.
Es muy común que líderes reformistas utilicen al cooperativismo y a frases como “economías mixtas basadas en cooperativas” para decir que “no es necesario que los trabajadores tomen el poder de una economía, ya que lo pueden hacer localmente”. Lo anterior lo hacen para confundir a los trabajadores y desviarlos del control obrero, planificación y nacionalización. Y eso se debe a que a estos personajes les alarma que el movimiento obrero cuestione la propiedad privada y vaya más allá de los límites del capitalismo.
El desarrollo de las fuerzas productivas y la socialización del trabajo bajo el capitalismo crearon las condiciones necesarias para que la clase obrera transformara la sociedad en líneas socialistas.
Es necesario avanzar al socialismo a través de la expropiación de los capitalistas y la creación de un  estado revolucionario que sustituya al estado burgués. El movimiento de ocupación de fábrica en América Latina demuestra que los trabajadores, por su experiencia acumulada, se mueven hacia la socialización de los medios de producción, hacia el socialismo.
Sólo tomando en control de las principales palancas de la economía lograremos echar abajo todos esos intentos de la burguesía para destruir nuestros movimientos revolucionarios, a través de la toma y ocupación de fábrica  por parte de los trabajadores, campesinos  y comunidades para ponerlas a producir en función no del beneficio individual , sino de las necesidades sociales.
En Venezuela, la lucha encabezada por el FRETECO (Frente de Trabajadores de Empresas en Cogestión y Ocupadas) muestra que los trabajadores sí podemos gestionar las empresas, que el Control Obrero sí es posible en la revolución bolivariana y en la revolución mundial. Lejos de la cooperativismo, el control obrero es una herramienta fundamental para llevar la revolución al socialismo verdadero luchando por dignificar la vida del trabajador, por la reducción de la jornada laboral y contra la explotación de los trabajadores.
UNIDOS Y ORGANIZADOS VENCEREMOS

El débil capitalismo mexicano ha dado muestras claras de su podredumbre mucho antes de que estallara el pánico internacional en el último trimestre del 2008, cuando todas las bolsas iniciaron una caída en picada y los bancos más poderos se iban a la banca rota y cuando se pudieron ver imágenes insólitas como los corredores de bolsa tironeándose los cabellos. A pesar de la realidad tan clara, la derecha mexicana encabezada por el espurio de Calderón se esforzó al máximo para guardar las apariencias con discursos vacios y más bien desesperados. Se atrevieron a afirmar que la economía mexicana estaba más fuerte que nunca y que nos asemejábamos a un barco de gran calado.

En este primer trimestre del 2009, cada indicador económico sólo plantea un escenario cada vez más obscuro y ante ello Calderón ha tenido que aceptar tímidamente y a regañadientes que finalmente en México seremos golpeados con una fuerza bastante considerable por el vendaval de la crisis internacional que podría ser tan o más importante que la que estalló en 1929.

Dejar a la familia a amigos y a montones de ilusiones para cruzar la frontera y encontrar una salida a la podredumbre en México, fue una alternativa para millones de trabajadores mexicanos, sin embargo ahora la crisis ha destruido esa opción. Las remesas del 2008 cayeron 3.57% respecto del año anterior, situándose en 25 mil 145 millones de dólares. Desde por lo menos tres años atrás se mostraba una realidad bastante grave, las remesas no estaban sirviendo para mejorar en lo más mínimo las condiciones de vida de las familias en México, sino que apenas eran suficientes para cubrir las necesidades más básicas como alimentación y vestido. Ahora en el primer trimestre del 2009 ya se reporta una caída de hasta el 10%, la perspectiva es que estas sigan cayendo. En México ello significa un golpe muy fuerte a la economía, dado que todos esos millones de dólares no entrarán con la misma fuerza de antes sirviendo para aliviar los problemas propios de la economía mexicana. Los efectos políticos no sólo los veremos en México sino además en el mismo EEUU. Las redadas y deportaciones masivas, los despidos y los robos descarados de los patrones gringos atizarán la conciencia de millones de mexicanos que viven al otro lado del Rio Grande.

La cantidad de acuerdos económicos que México ha firmado con distintos países se cuentan por decenas, a pesar de ello, la inversión Extranjera Directa (IED) ha sido marginal si la comparamos con el volumen de remesas. Para establecer un parámetro, recordemos que en el 2001 se logró un récord al atraer inversiones por 29 mil 724 millones de dólares, sin embargo en este 2008 la caída fue estrepitosa: 18 mil 589 millones de dólares. Aquí se ve claramente, cómo lo inversionistas encontraron lugares más rentables en donde obtener dinero sea más sencillo y rápido. Para el 2009 se hacen pronósticos de que la IED caerá hasta los 15 mil millones de dólares. Es decir que en el mejor de los casos, a México llegarán la mitad de capitales que estaban llegando en el 2001.        

Un dato muy importante sobre el futuro inmediato y la salud de la economía mexicana es la actividad industrial, durante todo el año pasado y mes a mes las cifras fueron cayendo, en diciembre se registró un menos 5.9 y para enero de este 2009, la cosa fue mucho peor al registrarse otra caída que la situó en un menos 11.1 % respecto del año 2008. Todos los trabajadores mexicanos hemos probado lo que son las crisis económicas y dentro de ellas recordamos una muy en particular, la que estalló en 1994-1995. Para ejemplificar lo grave la caída actual en la actividad industrial, basta con decir que las cifras de ahora son tan graves como la de aquel capítulo histórico y obscuro. Todos los componentes de la actividad industrial muestran signos negativos: la manufactura, la construcción, la minería y la generación de electricidad y gas.

Esta caída está reflejando la incapacidad del mercado estadounidense para consumir las mercancías que producimos en territorio mexicano. Recordemos que EEUU es nuestro principal socio comercial y hacia quien se orienta aproximadamente el 80% de nuestro comercio exterior. La única manera de que la manufactura y en particular la maquila repunten en ventas, es que en EEUU la situación cambie de dirección.  Pero ello está muy lejos de ocurrir.

La patronal Canacintra declara que de las 80 mil empresas registradas en esa cámara empresarial en 2004, se tienen a la fecha 42 mil, pero que además éstas están trabajando al 30% de su  capacidad (revista Fortuna febrero 2009). Inevitablemente esta tendencia va a impactar directamente en el empleo. En el balance del 2008, las cifras oficiales dicen que el desempleo llegó al 5.3% equivalente a 2 millones de personas, a pesar de estar matizada esta cifra, demuestra el calvario de las masas trabajadoras pues aún así se registra el mayor índice de desempleo que se ha tenido durante  8 años. Otros análisis más reales plantean que 5 millones de personas han dejado de buscar trabajo porque han llegado a la conclusión de que no tiene ningún sentido, de tal forma que realmente el desempleo está golpeando a por lo menos 7 millones de trabajadores.

Originalmente, los cálculos de crecimiento económico se venían situando en un 3% (positivo), luego el Secretario de Hacienda Carstens anunció que quedaríamos tablas con un cero por ciento, ahora los cálculos ya hablan de crecer en un menos 4%. Cálculo que va a fortalecerse en el sentido negativo y que combinado con todo el ambiente a nivel internacional pone la curva de las perspectivas económicas con una flecha hacia abajo. Como ya hemos comentado en otros números de Militante, durante los últimos meses del 2008, la crisis aún no se había mostrado en toda su magnitud, de hecho hoy día aún no queda claro que tan grave es la situación, pero el gobierno de Calderón ya ha tomado una gran decisión: incrementar la deuda de los mexicanos. El banco de la reserva Federal de EEUU, pone a nuestra entera disposición 30 mil millones de dólares más 47 mil millones que amablemente también nos extiende el Fondo Monetario Internacional (FMI) Con estas cifras el FMI nos hace el préstamo más grande en 65 años. Todo ese dinero, más las reservas del Banco Central estarán a disposición del gobierno panista para “enfrentar” la crisis, es decir para regalar a manos llenas dinero a cada gran empresario que en tierras mexicanas sienta que sus ganancias van cayendo.  Para los mexicanos esto será un severo golpe, la deuda por persona se incrementará hasta 41 mil pesos.

Todos estos recursos están anunciando claramente que lo que se espera para el 2009 no es una recuperación, sino muy por el contrario una profundización de la crisis, pero sin saber todavía hasta que nivel llegará.

A estas fechas, la crisis ha transformando todas las viejas expectativas e ilusiones, incluso el mismo secretario del trabajo declaro que “desafortunadamente en esta coyuntura de crisis, se ha presentado más desempleo en aquellos estados que históricamente fueron motores de la economía y generadores de trabajo, como son Chihuahua, Baja California, Tamaulipas, Sonora y Coahuila”. Es decir que los miles de empleos mal pagados que antes se ofertaban en la maquila del norte del país, ahora están desapareciendo a pasos agigantados.

Uno de los más cacareados programas de empleo de Calderón contempla crear aproximadamente 250 mil empleos, es decir que la inmensa mayoría de trabajadores quedarán a la buena suerte de lo que pueda ofrecer la calle. La burguesía y su gobierno de derechas está recurriendo a los métodos más bajos y descarados para mantener sus ganancias, no sólo están despidiendo a miles de trabajadores o mandándolos al paro técnico, además de ello, las arcas del erario público han estado abiertas para ellos siempre, tan sólo en el 2007 se destinaron  4 mil 500 millones de pesos en apoyos para la investigación e innovación en 877 empresas; diez de ellas acapararon mil 500 millones de pesos, y lo único que innovaron fueron índices de desempleo, entre estas grandes beneficiarias encontramos a General Motors, Chrysler y Volkswagen. Pero sumado a estos jugosos regalitos, hay que sumarle otros como la evasión fiscal y que año con año supera los 800 mil millones de pesos.

Todo el ambiente plantea que la crisis una vez más se va a cargar sobre la espalda de los trabajadores, los grandes empresarios perderán algo de dinero, pero será como que un gato pierde un pelo. Las intenciones del gobierno de Calderón es que los trabajadores sigamos postergando nuestra necesidades de salud, de vivienda, educación, cultura, empleo, para otro momento. Esas limitaciones de las necesidades más básicas ya las hemos vivido durante décadas bajo el régimen del PRI y luego con Fox, los trabajadores, jóvenes  y campesinos pobres simplemente no podemos seguir soportando más de la misma miseria. Ante nosotros se levanta una tarea muy importante la de enfrentar esta situación con la lucha desde las calles, recuperando a nuestros sindicatos y expulsado a los chuchos del PRD. Sólo por la vía de una lucha organizada y consciente defendiendo el empleo y los salarios, además expropiando a los burgueses, es que podremos transformar de raíz esta realidad de horror sin fin.

 

En nuestros dos números pasados hemos publicado las dos primeras partes de un  breve análisis que se adentra en las propuestas de Andrés Manuel Lopez Obrador, Jesús Ortega y Militante. Ahora entregamos la tercera y última parte. Te invitamos a que este material sea parte de debates en tus centros de trabajo y escuelas. Te invitamos a que construyas en torno al periódico militante círculos de estudios que fortalezcan el análisis de los acontecimientos actuales.

Rubro

Qué propone AMLO

Qué propone J. Ortega

Qué propone Militante

Método de lucha

- Continuar con las asambleas informativa, con  la giras a los diferentes municipios, organizar brigadas en defensa de la economía popular y apelar a los diputados y senadores del PRD, PT y Convergencia para que impulsen las reformas legislativas necesarias para poner en marcha su plan anticrisis.

- No propone nada  a este respecto.

La ausencia de toda clase de llamado a la lucha por parte de Jesús Ortega no es una sorpresa, como lo ha demostrado en la práctica este dirigente representa a la derecha enquistada en el PRD que pretende hacer de este partido una oposición cómoda, suave, de terciopelo, hacia el gobierno del espurio Calderón. Con sólo propuestas, por muy buenas que sean, sin llamados serios la lucha organizada, todo queda simplemente en buenas intenciones. Los trabajadores y los jóvenes debemos luchar para rescatar al PRD de las garras de esta burocracia acomodaticia.
Quien si llama a la movilización es AMLO. Además convoca a formar 2500 comités en defensa de la economía popular a lo largo de todo el país y a apoyarse el los diputados y senadores afines a su movimiento para dar la lucha parlamentaria con la intención de que sus propuestas prosperen, cuestiones con las que coincidimos. No obstante ello, tomando en cuenta las experiencias de la lucha contra el fraude electoral y la de en defensa de PEMEX, los resultados demuestran que es necesario ir más a fondo para frenar esta ofensiva patronal la cual ahora incluso se está proponiendo el objetivo de profundizar los ataques mediante una contrarreforma a la Ley Federal del Trabajo. En estas condiciones la unidad en la acción de los trabajadores y sus organizaciones resulta doblemente necesaria, es por ello que a las iniciativas de AMLO se tienen que integrar a un plan de acción con las siguientes consignas:
- Ninguna lucha aislada más. Por un Frente Único Trabajadores contra la crisis: movimiento en defensa de la economía popular,  PRD, sindicatos PT, CNTE, APPO, organizaciones campesinas e indígenas, de transportistas, pescadores, colonos, etcétera. Golpeemos todos juntos el mismo día y a la misma hora.
Para que la burguesía retroceda es necesario que todos los explotados y de la ciudad y el campo hagamos sentir la enorme fuerza social que representamos, es por ello que nos manifestamos por:
- Huelga general de 24 horas contra los despidos y la política antiobrera y anticampesina de Calderón.
Las crisis económicas no son un hecho aislado, son un resultado natural de las leyes y la anarquía del capitalismo. Contrariamente a los que nos quieren hacer creer los medios informativos de la burguesía, no todos pierden en situaciones como la que vivimos actualmente. Las crisis económicas provocan la runa de los eslabones más débiles del capitalismo, empuja al desempleo a la miseria a millones de trabajadores, pero permiten que buena parte de los peces gordos de la burguesía  (los Slim, los Sambrano, los Azcárraga, los Salinas Pliego, los Roberto Gonzáles, etcétera, en el caso de México por citar algunos ejemplos) se beneficien de la ruina de los demás, todo esto con la complicidad del Estado (en este caso, con la del gobierno de Calderón) el cual es una herramienta de dominación de la burguesía para proteger sus intereses y la propiedad privada capitalista. La propiedad privada sobre los principales medios de vida por parte de la burguesía y el Estado burgués son los responsables de la crisis y la tragedia que significa ello para millones de trabajadores, por consecuencia el único plan  anticrisis capaz de  solucionar toda esta problemática defendiendo con firmeza los intereses del pueblo trabajadores es aquel se plantea una solución de fondo que valla a la esencia del problema. Po eso los marxistas luchamos por:
- La expropiación de la burguesía eliminado la propiedad privada sobre las principales palancas de la economía bajo el control democrático de los trabajadores.
- el derrocamiento de Calderón y la eliminación del Estado burgués para ser sustituido por Estado de los trabajadores y una democracia obrera.
- Contra la anarquía del capitalismo, por una economía planificada que no tenga como principal objetivo el lucro y la ganancia individual tal como lo es en el caso de la burguesía, sino el beneficio de las mayorías y la necesidades sociales.
- Por una sociedad socialista que ponga un alto definitivo a la barbarie capitalista.

 

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