Economía

Calderón recorta el gasto público: no al IVA

Para México la crisis económica mundial se ha traducido en una severa contracción económica del Producto Interno Bruto (PIB) la cual provocó que durante el segundo trimestre del año la caída fuera del 10.3%, siendo este el peor registro desde 1981. El panorama es desolador pues la Secretaria de Hacienda (SHCP) calcula que al terminar 2009 el PIB se habrá contraído en un 5.5%; la OCDE es mas pesimista y plantea un -8%. Entre ambos extremos se encuentran los cálculos del Fondo Monetario Internacional (-7.2%) y el del Banco de México (entre -6.5 y 7.5). Dadas las proyecciones, es imposible negar que como el recuerdo del los errores de diciembre y la crisis de 1995 (año en el que la economía se desplomó en un 7.8%) está mas vivo que nunca.

Entre los efectos de la crisis ya se registra la quiebra de 36 mil empresas y el despido de 735 mil trabajadores (esta cantidad de acuerdo a cifras oficiales, puesto que otros analistas hablan de cuando menos un millón de despidos), además del shock financiero mas grave en 30 años, tal como lo calificó recientemente el propio Agustín Carstens, titular de la SHCP refiriéndose, a la caída en los ingresos del Estado a lo largo de los primeros seis meses del 2009 por una cantidad de 421 mil millones de pesos (equivalente al 3.8% del PIB) en. La perspectiva es que el boquete fianciero crezca hasta los 480 mil millones de pesos  al terminar el año. Tal realidad ha obligado a Calderón a recortar ya en dos oportunidades el gasto públicos, primero en mayo (35 mil millones de pesos) y luego en julio (50 mil millones de pesos)

El shock financiero mas grave en 30 años es obra de una caída del 55.6% en los ingresos de divisas por exportaciones petroleras: en el primer semestre del años pasado ingresaron por este concepto a las arcas del Estado 24 mil 443 millones de dólares y en el mismo periodo de 2009 dicha cantidad solo llegó a los a los 10 mil 605 millones de dólares. Por otro lado, la caída de la actividad empresarial ha significado, tan solo entre enero y marzo pasados, una merma de 56 mil millones en Impuestos Sobre la Renta (ISR); en el caso del IVA, a consecuencia de los despidos masivos y la caída en el consumo de las masas el Estado,  han dejado de recaudarse 51 mil millones de pesos.

Los recortes adoptados por la SHCP ya están teniendo serios efectos, uno de ellos tiene que ver con los gobiernos municipales los cuales ahora 70% de ellos se encuentran al borde de la banca rota. Los alcaldes par sortear la situación ha tomado medidas como la de suspender pagos y prestaciones a sus empleados, incluso despidos. Esta problemática es la que precisamente provoco que los trabajadores municipales de Tecuala, Nayarit, se fueran a huelga este 19 de agosto.  En general los recursos federales transferidos a estado y municipios han sido recortados en un 13%.

También sea han visto afectadas dependencias como la SEP con recortes de 7 mil 186 millones de pesos y programas como el de caminos rurales de la SCT al cual le arrebataron 12 mil 637 millones de pesos. Además este 20 de agosto Calderón anunció la reducción de lo que él llamó burocracia innecesaria; en otros términos el despido de cientos o quizás miles de empleados públicos.

Pero el drama aun no termina: de acuerdo a las proyecciones de la SHCP el cálculo para un nuevo boquete en las finanzas del Estado para el 2010 es de los 300 mil millones de pesos. ¿Con qué medidas pretenden Calderón y Carstens atender este problema? Si bien es cierto que aun no hay nada formal en cuanto a algún planteamiento a las cámaras de diputados y senadores, todo apunta con fuerza a que los recortes al gasto público continuaran y que incluso iniciativas como eliminar los subsidios a gasolinas y a electricidad se presentaran al poder legislativo. También se habla de establecer impuestos para el ambulantaje y, dadas las reiteradas declaraciones de los empresarios, no se puede descartar el que el régimen pretenda extender el IVA a alimentos y medicamentos.

 Los recortes del gasto significan destrucción de empleos en el gobierno y una menor participación de este en sus obligaciones en rubros sociales directamente relacionados con los más pobres. La eliminación de los subsidios a electricidad, unos 450 mil millones de pesos, aun que sea gradual, encarecerá mas las tarifas las cuales se inflaron desde el gobierno de Fox hasta el día de hoy en un 54%. En el caso del IVA para alimentos y medicamentos a pesar de que se plantea que este arranque con una tasas del 1% para después irse incrementando gradualmente, no dejará de tener un efecto empobrecedor en millones de mexicanos: si hay un rubro en el que la inflación se manifiesta con más saña es en los alimentos los cuales, por ejemplo, en los primeros seis meses del año vieron crecer sus precios en un 135% por encima de la inflación general. Mientras que esta última se desarrolló a lo largo de esos meses en un 1.28% (para alcanzar en junio el 5.7%) los precios de los alimentos experimentaron una evolución del 3.02%. En los dos últimos años la canasta básica se encareció el 83% y los salarios mínimos se incrementaron en apenas el 10%.

Mientras todo eso sucede, al mismo tiempo Calderón lanza en apoyo de los empresarios el Programa de Renovación del Parque Vehicular con una suma de 500 millones de pesos; además por su parte Nacional Financiera anuncia que a lo largo del año, y como parte de los planes anticrisis del gobierno, ha transferido 9 mil 448 millones de pesos a 20 mil 953 empresas. Por su parte el dinero destinado por Calderón este año para pagar la deuda del Estado es de 289 mil millones de pesos. Por si fuera poco, la paradoja de las paradojas, Calderón gimotea por la caída de los ingresos públicos al mismo tiempo que el gobierno posee diferentes mecanismos fiscales que le permiten a la SHCP regresarle a los empresarios millonarias cantidades, por ejemplo tan sólo en 2008 las grandes empresas recibieron por devoluciones de impuestos unos 206 mil millones de pesos ¡Cantidad esta última a dos terceras partes de los 300 mil millones de pesos que el Estado espera perder en 201O si es que no se aplican medidas como el IVA, la eliminación de los subsidios a electricidad, etcétera!

Pero  Calderón no dice ninguna palabra de todos aquellos gastos que benefician a los empresarios y banqueros. La simple eliminación de los privilegios fiscales para los empresarios solucionaría buena parte de la problemática de las fianzas del Estado, otra parte se lograría cancelando el pago de la deuda pública. Es más, si se necesitan mas ingresos por qué no obtener el dinero de quienes lo tienen, por ejemplo los diferentes bancos y grupos financieros establecidos en México a pesar de la crisis económica lograron beneficios tan sólo en segundo trimestre del año de unos 18 mil 714 millones de pesos, 70% mas que en el mismo periodo del 2008.

La única razón que hace que los problemas de las finanzas del Estado recaigan sobre las espaldas de los trabajadores es el hecho de que Calderón es un lacayo de la burguesía. Debemos oponernos al IVA para medicamentos y alimentos, a la cancelación de subsidios para electricidad y a los recortes a los rubros del gasto social; y por el contrario debemos luchar por la cancelación de la deuda publica (interna y externa) la eliminación de los privilegios fiscales para empresarios, etcétera, para que todos esos recursos sean utilizados para cubrir la necesidades mas apremiantes de las familias trabajadoras en salud, educación, vivienda, drenaje, agua potable, electrificación, subsidios y créditos blandos para los campesinos pobres…

Si bien la lucha contra la política de Calderón es un importante paso al frente, es necesario al mismo tiempo ir al fondo del problema. La crisis fiscal del Estado no es otra cosa más que una expresión de la crisis del capitalismo; dicha crisis nos cobra sus costes por un lado destruyendo empleos, además de recortar los salarios y los derechos laborales, y por otro incrementando la carga económica del estado sobre nosotros. Todo ello en beneficio de la burguesía. Se trata de la misma historia de la crisis petrolera con López Portillo,  los errores de diciembre con Zedillo, y un largo etcétera de crisis recurrentes en México y el mundo que no parecen tener fin y que lo único que han hecho es extender la miseria entre millones de seres humanos. Es en esa media que la lucha contra los ataques de Calderón debe ser vinculada a la lucha por el socialismo, es decir al combate para que la clase trabajadora le arrebate a los responsables de esta y de todas las crisis, lo empresarios y banqueros, el monopolio sobre las principales palancas de la economía para ponerlos bajo el control democrático de los trabajadores. Esta es la única forma de terminar con el horror sin fin, como lo calificó Lenin, del capitalismo.

Los trabajadores debemos pugnar por un Frente Único entre el PRD, los sindicatos y demás organizaciones de lucha que impulse un programa reivindicativo con acciones unificadas tales como la huelga general, para movilizarnos contra la política fiscal de Calderón, contra los despidos, por salarios dignos, por derrocamiento del régimen y la expropiación de la burguesía e instauración de una estado obrero. Contra la anarquía capitalista, la economía planificada socialista. Compañero trabajador únete a Militante y lucha por estas ideas.

Estados Unidos vive en la actualidad la peor crisis de su historia; México es un país, que en lo que particularmente a economía se refiere, es enormemente dependiente del primero. Cualquiera esperaría que entonces de México ya no quedara piedra sobre piedra después de tan atroz caída en EUA y sin embargo, parecería que la administración del espurio “ha resistido” la sacudida. ¿A qué se debe? ¿qué tanto tiene de permanente este equilibrio?

México vivió junto con el resto del mundo capitalista un ascenso prolongado de aproximadamente veinte años después de la Segunda Guerra Mundial. Al terminar el ímpetu de este último gran boom, México no ha conocido más que depresiones económicas: los que no estamos tan jóvenes recordamos amargamente las crisis del 76-77, 82-83, 88-89 y la del 94-95 que nos dejó el pelón Salinas.

En este mismo periodo de tiempo, Estados Unidos ha vivido insípidos ascensos y descensos, hasta este último bajón que se convirtió en la crisis más grande de este país. El nivel de su deuda interna y externa ronda por los 15 billones de dólares ($15,000,000,000,000), el nivel de desempleo llega casi al 10% de la población, como un par de botones de muestra. Esta situación, de acuerdo a los analistas más optimistas durará todo este año y principios de 2010 antes de acusar cualquier tipo de repunte. Los análisis más objetivos no se aventuran a decir que el fondo se alcance el año entrante.

¿Y México? Igual de jodido que hace más de veinte años, al menos eso parece. Quienes hemos vivido en esta época, somos hijos de la crisis; no hemos conocido otra cosa. En estas últimas tres décadas, después de la técnica de la “defensa de perro” del peso, sufrimos una rapaz andanada “tecnócrata y privatizadora” que dejó en las manos de veinte familias la fuente de trabajo, y por tanto de vida, de la enorme mayoría de la clase trabajadora.

¿Entonces esta crisis qué diferencia hace? La tortilla sí subió, pero no subió todo lo que se esperaba, el desempleo sí creció y los despidos sí crecieron, pero nada que no hayamos soportado antes. ¿Entonces por qué tanta alharaca?

Vamos a ver, ¿de dónde sale el dinero? Eso no lo vamos a tratar en un breve artículo, pero invitamos al lector a que visite la sección de Economía en la página de militante.org y lea lo que Marx dice al respecto. En resumen, le adelanto la respuesta corta a la pregunta: es nuestra fuerza de trabajo la única mercancía que genera dinero. De ahí proviene cada centavo que traemos (o no traemos) en la bolsa.

La fuerza de trabajo, aplicada en un proceso productivo, generará mercancías que saldrán a la venta aquí o en cualquier otro lugar del mundo. México, colonizado desde 1521, no ha abandonado su carácter dependiente; que el proletariado mexicano produzca más y mejores mercancías no está en los planes de la burguesía internacional, que primero tiene que vaciar las bodegas que ya tiene repletas antes de pensar en seguir produciendo y menos aún, en hacerlo a mayor velocidad.

No se diga de los haraganes de la burguesía nacional, que si pueden holgarse de alguna tradición, es la de vivir de parásitos de los grandes burgueses internacionales y vivir de un monopolio que en muchas ocasiones les fue concedido después de la ola privatizadora, como es el caso de las telecomunicaciones, las cementeras o las carreteras.

Bajo dichas premisas, el país no puede crecer, pues se encuentra bajo el doble yugo de la burguesía nacional e internacional. Y la única manera de crecer, sería quitarnos de la espalda este doble peso.

No estamos cerca de que pase lo peor. La espiral descendente seguirá empujándonos al abismo de la barbarie. La economía nacional pende de alfileres y en cuanto ésta se derrumbe nosotros viviremos aún peor. ¿Lo soportaremos todavía? Los obreros mexicanos durante mucho tiempo hemos sido pobres y aguantadores; sólo recordar que lo mismo se decía de los campesinos en 1810 y en 1910.

Más allá de profecías

No hay plazo que no se cumpla ni fecha que no se llegue. Cuando alguien llega con uno a decirle que el mundo se va a acabar, uno no le presta demasiada atención, pues más que profecía, es un lugar común de algo que seguro pasará, pero en una fecha tan pero tan pero tan lejana, que este acontecimiento poco influye en lo que hago y en lo que haré.

Si los marxistas a veces parecemos de este tipo de profetas anunciando el fin del capitalismo, tenga el lector un poco de paciencia, pues a diferencia del fin del mundo que está lejos y no depende directamente de nosotros, estamos convencidos que el fin del capitalismo es una tarea que nos atañe, que es realizable para nuestra generación y de la cual, tenemos el espíritu henchido de confianza en que nuestra clase cumplirá a cabalidad.

 

 La gran depresión: entonces y ahora

Los años veinte fueron  buenos años para la economía. Fueron años de boom, acompañado de especulación. En ese período de "exuberancia irracional" se extendió la ilusión en que los buenos tiempos durarían para siempre. ¿Suena familiar? En víspera del gran crack bursátil de 1929 un periodista preguntó a un especulador cómo se podía hacer tanto dinero en el mercado. La respuesta fue: "Un inversor compra General Motors a 100 dólares (hace referencia a una acción) y vende otra a 150 dólares, que vende a un tercero a 200 dólares. Todo el mundo hace dinero". Esto parece pura magia, pero durante un tiempo puede funcionar. En un "mercado alcista", como en 1925-1929, casi todas las acciones subían y subían. Durante estos años las acciones industriales norteamericanas triplicaron su precio. Todos sabemos qué ocurrió después.

 

Otra característica del boom de los años veinte fueron los masivos desequilibrios globales. El imperialismo anglo-francés había salido de la Primera Guerra Mundial con victorias militares, pero económicamente herido y obligado a pedir dinero prestado a EEUU para cubrir sus deudas de guerra. El único vencedor real fue EEUU, que había demostrado ser la potencia militar y económica más poderosa del mundo. Los banqueros norteamericanos, como acreedores de británicos y franceses, exigieron saldar sus cuentas. Estos gobiernos a cambio decidieron que la única manera de pagar a EEUU era exprimir al derrotado capitalismo alemán, exigiendo reparaciones de guerra a la maltrecha economía alemana.

Las reparaciones de Alemania fueron a parar después a Gran Bretaña, Francia y EEUU. Así el resultado fue que el pobre subvencionaba al rico.

La Gran Depresión de 1929-1933 provocó en Alemania un desempleo masculino superior al 30 por ciento y la economía alemana dependía totalmente de la salud de la economía mundial. ¿Si Alemania no hubiera pagado las reparaciones, cómo Gran Bretaña y Francia habrían pagado sus deudas a EEUU? La depresión acabó con este flujo loco de dinero y con él la delicada correlación de fuerzas de la economía global. El colapso del comercio mundial (pasó de un factor de 10 en 1929 a 3 en 1933) a su vez impactó más en las principales economías nacionales. Pero como siempre ocurre los que sufren son las naciones pequeñas y pobres. Esto, como veremos, es igual hoy en día.

Burbujas

Hay sorprendentes similitudes entre el boom de los años veinte y el inevitable colofón de 1929 a 1933, con la década actual. Como todos sabemos el boom en los países capitalistas desarrollados fue alimentado por la burbuja de los precios inmobiliarios, una situación donde los precios subían porque las personas compraban y la gente compraba porque los precios subían. Se crearon enormes cantidades de capital ficticio, riqueza de papel. Por ejemplo, la producción anual del mundo en el año 2007, al final del boom, era aproximadamente 64 billones de dólares. Al mismo tiempo, la cantidad de activos financieros en el mundo ascendía a 196 billones de dólares. La cantidad total del negocio ese año fue de 1.168 billones de dólares, diecisiete veces lo producido. Eso literalmente fue un tiovivo de papel.

Estos pedazos de papel recibían su "valor" de lo que probablemente rendirían en el futuro. Como todo el mundo sabe, lo que sube debe bajar, estas expectativas de riqueza interminable eran imposibles de conseguir porque esta riqueza, en última instancia, debía ser generada en la economía capitalista real generadora de beneficios. Así que cuando finalmente el inestable boom llegó a su final todo se desmoronó.

Que una parte importante del capital generado durante el boom era ficticio se puede ver en un dato impactante. El valor total estimado de las acciones en las bolsas globales en octubre de 2007 era de 63 billones de dólares. Un año después, en noviembre de 2008, era de 31 billones de dólares. Más de la mitad del valor de todas las bolsas del mundo ha desaparecido como si fuera humo. Aunque hemos visto un mercado "alcista" de acciones desde marzo de 2009 en la mayoría de las bolsas, este hecho ilustra la naturaleza fantasmal de esta riqueza. Lo mismo se aplicaba al precio de las viviendas. En los años anteriores a este milenio no veían ladrillos ni cemento, sino valores que aumentaban. Nada más. Todos los demás activos de papel, creados por la "innovación" financiera durante el boom, también han bajado.

Crisis financiera

Esto a su vez afectó a los bancos e instituciones crediticias. Su  aportación se basaba en mantener activos que al mismo tiempo no eran en absoluto valores. Esto fue catastrófico, particularmente porque las instituciones financieras, para llenar sus arcas en tiempos de boom, se habían "apalancado" en treinta veces o más. Esta expresión técnica significa que habían prestado treinta veces más dinero del que tenían. En lugar de mantener los préstamos en sus libros de cuentas de los bancos oficiales, los empaquetaron y los pasaron a unos activos financieros fantásticamente complejos.

Pero estos valores de ninguna manera estaban "olvidados". Pasaron a manos del sector bancario secundario. Las instituciones centrales de este otro sombrío mundo de las finanzas son los fondos de alto riesgo o de cobertura (hedge funds) que se han desvanecido. Los que manejaban más de 1.000 millones de dólares cayeron el año pasado un 40 por ciento. Están desapareciendo porque están perdiendo dinero de las recónditas instituciones financieras que había comprando a los bancos principales. Y sus pérdidas significan que el sector bancario oficial ha pagado un duro precio. Lehman Brothers se derrumbó en 2008 porque se había expuesto a acuerdos arriesgados y tenía más vínculos con el sector bancario secundario que cualquier otro de los jugadores principales.

El préstamo interbancario, el combustible esencial del sistema monetario mundial, se paró en seco. Ningún banco presta a otro porque no saben cuánto valen sus bienes, si valen algo, son conscientes de los demás bancos están todos en la misma posición.

Martin Wolfs resume los desequilibrios actuales en la economía mundial (Financial Times. 8/3/09):

"Cómo llegó el mundo a esta situación? Una gran parte de la respuesta es que la era de la liberalización contenía las semillas de su propia caída: este también fue un período de masivo crecimiento en la escala y rentabilidad del sector financiero, de frenética innovación financiera, de crecimiento de los desequilibrios macroeconómicos globales, de un enorme préstamos hipotecario y de burbujas de los precios de las valores.

"En EEUU, el corazón de la economía de mercado global y centro de la tormenta actual, la deuda agregada del sector financiero pasó del 22 por ciento del producto interior bruto en 1981 al 117 por ciento en el tercer trimestre de 2008. En Gran Bretaña, con su gran dependencia de la actividad financiera, la deuda bruta del sector financiero alcanzó casi el 250 por ciento del PIB...

"Estos enormes flujos de capital, por encima de las plusvalías tradicionales de varios países con altos ingresos y del floreciente excedente de los países exportadores de petróleo, en gran parte terminó en un pequeño número de países con altos ingresos y particularmente en EEUU. En el punto álgido, EEUU absorbía aproximadamente el 70 por ciento del resto del excedente de ahorro mundial.

"Mientras tanto, dentro de EEUU la ratio de deuda familiar respecto al PIB aumentó desde el 66 por ciento en 1997 al 100 por cien una década después. Lo saltos del endeudamiento familiar fueron aún mayores en Gran Bretaña. Estos saltos de la deuda familiar estuvieron sustentados, a su vez, por sistemas financieros excesivamente elásticos e innovadores y, en EEUU, por los programas gubernamentales.

"En todo el sector financiero se innovaba incesantemente. Warren Buffett, el legendario inversor, describe los derivados como ‘armas financieras de destrucción masiva'. Demostró que en parte tenía razón. En los años 2000 emergió el ‘sistema bancario en la sombra' y la banca tradicional en gran medida fue sustituida por el modelo de titularización de crear-y-distribuir a través de construcciones como las obligaciones de deuda colateral. Este modelo estalló en 2007".

Las economías "emergentes" del Este en ruinas

¿Cómo ha impactado la recesión mundial sobre los países pobres? Examinemos en particular el destino de los antiguos países estalinistas. Estas economías de Europa del Este vieron un colapso económico sin precedentes con la caída de los regímenes estalinistas después de 1989. Rusia, por ejemplo, experimentó la mayor caída de la producción desde la invasión de los mongoles que dejó pirámides de calaveras a su estela. En los primeros años del milenio actual, estos países salieron del fondo y comenzaron a remontar. Resurgieron como estados clientes desventurados de las principales potencias capitalistas.

La mayoría de las economías de Europa central y oriental han crecido aproximadamente un 5 por ciento al año desde el boom de la posguerra, acelerando su velocidad en los primeros años de este siglo. Como resultado de esta situación, muchos de sus líderes políticos han desarrollado un buque de cargo de culto al capitalismo e intentan transmitírselo a la población. Han visto su futuro como economías capitalistas "emergentes".  Han copiado los peores excesos de las economías capitalistas desarrolladas y la actual recesión les ha hundido.

Al aceptar que su destino está en el capitalismo, estas economías se han basado en el comercio con occidente. Su "ventaja comparativa" está en los diferenciales salariales con Norteamérica y las economías de Europa Occidental, del orden de 7 a 1. Los capitalistas de Europa Occidental cada vez localizaron más producción en el Este y como consecuencia mermó la manufactura en occidente.

Los procesos manufactureros básicos se están transfiriendo al Este. Ucrania, por ejemplo, es un exportador masivo de hierro y acero a Europa Occidental. Se podría pensar que los países del este disfrutan de una plusvalía exportadora con occidente, más bien ha sucedido lo contrario. Los países de Europa Central y del Este han acumulado déficits del orden de un 5-10 por ciento del PIB con occidente. Letonia tiene un 23 por ciento y Bulgaria un 27 por ciento. Esto significa que estos países están gastando 5 libras por cada 4 libras que ganan. ¡Esta situación no puede continuar! Estos déficits por cuenta corriente sólo se cubrían con entradas de capital procedentes del corazón imperialista. Las entradas de capital representaban como mucho un 5-8 por ciento del PIB y financiaban aproximadamente el 70 por ciento del déficit de Europa Central y del Este.

Al mismo tiempo que se producía una salida de producción industrial básica del Este había una gran entrada de capital. En realidad, los países del Este han estado tomando dinero prestado de occidente ¡para comprar productos a occidente! De repente, cuando más necesitaban el dinero, el grifo se cerró. Las entradas de capital han colapsado. Según The Financial Times (28/1/08): "El Institute for International Finance predice que la entrada de capital neto al sector privado para los mercados emergentes este años no superará los 165.000 millones de dólares, menos de la mitad de los 466.000 millones de dólares de 2008 y sólo una quinta parte de lo enviado en el punto máximo alcanzado en 1997". En el caso de las seis naciones de Europa Central y del Este, las entradas de dinero cayeron de 161.900 millones de dólares en 1008 a 59.500 millones este año.

Crecimiento dependiente

Ahora llega el colapso de este crecimiento dependiente. Tomemos sólo una estadística. La producción industrial de Rusia sólo en enero de 2009 cayó un 20 por ciento. Estas son cifras sólo comparables a la destrucción económica de 1929-1933.

Mientras tanto, naciones como EEUU y Gran Bretaña en la práctica han estado viviendo a costa del resto del mundo, acumulando déficits comerciales con otros países y pidiéndoles prestado dinero para mantener sus niveles de consumo. Por ejemplo, el déficit comercial norteamericano con China es casi similar a la entrada de dinero Chino a EEUU. Así que China ha estado prestando a EEUU el dinero necesario para comprar sus exportaciones, pero China es un país mucho más pobre que EEUU. Esta cadena de pagos es muy similar al modelo de flujos monetarios de los años veinte. La destrucción de estos movimientos de capital en la Gran Depresión hizo la recesión más profunda y arrastró consigo al comercio mundial. ¿Podría suceder esto de nuevo? Seguro que sí.

En estos últimos años, los déficits en el sector inmobiliario, gubernamental, financiero y con el resto del mundo de países como Gran Bretaña y EEUU, han conseguido generar un boom basado cada vez más en la especulación. En los países del este hemos visto unos déficits y una especulación similar. Se ha producido una burbuja inmobiliaria en los países bálticos. Los bancos, aprendiendo de occidente, han inventado instrumentos financieros tóxicos y los han vendido como acuerdos con hipotecas dominadas por el yen, porque los tipos de interés en Japón eran bajos. En Hungría prefirieron las hipotecas en moneda suiza.

Todo iba bien mientras el tipo de cambio permanecía estable. Pero la inestabilidad en el capitalismo significa inestabilidad en los tipos de cambio. Esta inestabilidad a su vez es un producto de una desigualdad que es una característica inevitable del desarrollo capitalista. Estos desequilibrios en última instancia son insostenibles. Su "resolución" está teniendo consecuencias catastróficas para la población de la región.

Desequilibrios

Todo esto es una repetición a una mayor escala de los desequilibrios del período entreguerras. Los chinos estaban contentos con prestar dinero a los norteamericanos, para que éstos pudieran comprar los productos chinos, en forma de adquisición de activos del gobierno estadounidense. Pero esta situación no podía durar eternamente, puede que persista hasta que el gobierno chino prevea una depreciación general del dólar. Mientras la economía norteamericana acumula estos enormes déficits, la contrapartida es estar obligado a una salida neta de dólares para comprar productos extranjeros. Y si los especuladores perciben que EEUU vive a costa del resto del mundo gracias a imprimir dólares, es inevitable una huida de la moneda norteamericana.

Los países de la ECE son pequeñas economías. Eso significa que son dependientes del destino de las principales potencias imperialistas. Lo mismo se aplica a sus monedas. Después de todo, ¿quién en Gran Bretaña ha escuchado hablar del hyrvania ucraniano? Habitualmente, estas naciones han fijado sus monedas con el dólar o el euro. El mecanismo de transmisión de la crisis de un país a otro funciona a través del comercio y del flujo monetario. Estas monedas son una fuente de tensiones y desequilibrios que se ponen al límite en la recesión.

Estos tipos fijos de cambio pueden convertirse en una ola gigante de dinero global, con efectos catastróficos en la economía. Mientras sus exportaciones son más baratas como resultado de la depreciación, cada mercancía vendida en el extranjero recibe menos divisas y sus deudas cada vez son más caras. Y esas hipotecas exóticas en yenes o francos suizos ya no parecen una idea brillante cuando el dinero local se deprecia frente a las principales monedas del mundo.

Los financieros en esencia son jugadores. Apuestan sobre las perspectivas de que un país colapse. Estas apuestas son denominadas ‘credit default swaps' (CDS). Desde este punto de vista, Ucrania parece como un ganador. El tipo de sus DCS es de 3.700 puntos base (los puntos de ventaja en las apuestas sobre su posible bancarrota) comparados con los 1.000 de Letonia o los 560 de Hungría, las otras dos economías con mayor riesgo. Estos jugadores apuestan a que toda una nación sea incapaz de pagar sus deudas. Y esperan complacidos un impago soberano, un país entero en bancarrota, para poder recoger sus beneficios.

Islandia ya ha entrado en bancarrota. El pasado mes de octubre se descubrió que los magos de las altas finanzas habían creado una situación en que los bancos islandeses debían seis veces lo que producía la población islandesa en un año. En los países occidentales cuando los bancos levantaron el dedo, los ministros de economía corrieron a salvarlos porque eran "demasiado grandes para caer". ¡Pero los bancos islandeses eran "demasiado grandes" para ser salvados! Naturalmente, la población de Islandia está pagando los crímenes y las estupideces de sus banqueros.

Los efectos de la crisis ya han afectado a Hungría, Lituania y Letonia. Otros países de la región también están en peligro. Los gobiernos están cayendo como bolos. Para este caos económico y político no hay final a la vista. En Islandia la izquierda ha llegado al poder, pero le toca hacer el trabajo de limpiar todas las cenizas provocadas por el fuego del capitalismo y hacer los recortes exigidos por el Fondo Monetario Internacional.

El FMI

El FMI es el policía financiero. Estabiliza las economías capitalistas a costa de la población. Por ejemplo, el déficit de Estonia con occidente ha caído al 15 por ciento del PIB. Para recortar este déficit, el PIB debe caer un 15 por ciento. Esa es la receta del FMI.

Como el fantasma del banquete, el FMI siempre ayuda a empeorar las cosas. ¿Qué proponen? Exigen que los países a su merced recorten el gasto público. Letonia ha reducido 913 millones de dólares (5 por ciento del PIB), una gran suma de dinero para un país con sólo 2 millones de habitantes.

Los lectores observarán que a países bajo el signo de la recesión como Gran Bretaña y EEUU les permiten seguir aumentando sus déficits. Son reticentes a recortar el gasto público porque saben que eso empeorará la recesión. El FMI insiste exactamente en eso. El FMI está deliberadamente empeorando el desempleo y el sufrimiento de los pobres. ¿Qué tipo de medicina es esa? Representa los intereses de la clase capitalista en los países imperialistas dominantes.

El periódico The Observer (26/4/09) decía lo siguiente: "Un análisis de la nueva oleada de préstamos [del FMI], realizado por Mark Weisbrot y sus colegas del Centre for Economic Policy Research (CEPR) de Washington, encuentra que cada uno contiene una política pro-cíclica" (es decir, empeora la recesión). "MIentras el FMI ha encabezado el argumento del estímulo fiscal a gran escala en el mundo rico para arrancar el crecimiento económico, al mismo tiempo, el CEPR señala cómo los países que recurren a préstamos de emergencia tienen que reducir el gasto y sus déficits presupuestarios.

"Por ejemplo, Pakistán ha prometido reducir su déficit del 7,4 al 4,2 por ciento del PIB este año. ‘Puede que sea un objetivo deseable, pero es cuestionable si esta reducción se debería hacer toda este año, cuando la economía está sufriendo varios golpes externos que están reduciendo la demanda privada'. Es lo que dicen Weisbrot y sus coautores...". Pero ¿a quién le importan los pobres pakistaníes? Por supuesto no al FMI.

En el G20 a principios de abril, las grandes naciones capitalistas hicieron sonar las fanfarrias para aumentar el fondo de "ayuda" del FMI para las naciones pobres que están sufriendo una crisis profunda. En medio de una recriminación silenciosa, las naciones ricas han sido incapaces de acordar cómo aflojar el dinero en efectivo. Es una medida de la profundidad de la crisis que el FMI, y los países ricos a los que representa, ha perdido el control de la situación.

Repercusiones políticas

Todo parece malo para las "economías emergentes". Esta situación ya está teniendo repercusiones políticos predecibles. Según Jason Burke (The Observer. 18/1/09): "Europa del Este está dirigiéndose a un ‘descontento primaveral' violento", según dicen los expertos en la región, temen que la crisis económica global genere una explosión popular violenta en las calles.

"La crisis financiera está golpeando duro a países como Bulgaria, Rumania y los estados bálticos que se enfrentan a una profunda desestabilización política y agitación social, además de un aumento de las tensiones raciales...

"Según las estimaciones más recientes, las economías de algunos países europeos del este, después de tener un crecimiento de doble dígito casi durante una década, se contraerán más de un 5 por ciento este año, con una inflación superior al 13 por ciento. Hay mucho miedo en Rumania que junto con Bulgaria entraron en la UE en 2007, y podría ser el siguiente en sufrir grandes desordenes públicos.

"'En unos cuantos meses habrá gente en las calles, eso es seguro', dice Luca Niculescu, un ejecutivo medio de Bucarest. ‘Cada día sabemos de otra fábrica cerrada o trasladada al exterior. Hay un nuevo gobierno que no ha demostrado ser demasiado eficaz. Estamos habituados a tasas de crecimiento altas. Es un cóctel explosivo...'

"Marius Oprea, asesor de seguridad para el último gobierno rumano, dijo que la crisis económica significaría problemas serios para la clase media". (¡Y no sólo para ellos!). "Y añadió: ‘Habría una caída del ingresos por impuestos que llevará a problemas económicos importantes para los presupuestos del estado. El número de trabajadores públicos se reducirá y sus salarios cada vez valdrán menos...'".

"Jonathan Eyal, un especialista regional del Royal United Services Institute de Londres, dijo que los países de Europa del Este estaban mal equipados para tratar el impacto de la crisis global y con riesgo de una ‘explosión social'.

"'Son economías frágiles... con estructuras políticas quebradizas, partidos políticos no bien formados e instituciones débiles. Están mal preparadas para lo que les espera'". Eyal decía que "El año pasado fueron el corazón de los países occidentales los que estaban en una situación delicada, ahora es la periferia más débil la que sufrirá la embestida de la crisis'".

 

Tras meses de noticias acerca del retroceso de la economía china, en las últimas semanas el optimismo se ha apoderado de algunos economistas burgueses. Argumentan que la amplitud y efectividad de las medidas anticrisis adoptadas por el régimen chino posibilitan una rápida recuperación. Es indiscutible que la economía china cuenta con poderosos recursos, destacando su gigantesca potencia industrial1 y sus enormes reservas económicas. Sin embargo, todavía es demasiado prematuro para afirmar que estamos ante una inminente recuperación y, sobre todo, para descartar que la actual crisis, al margen de su duración en el tiempo, no provocará una profunda y duradera herida en la economía del gigante asiático.

Un gigante doblegado por el mercado mundial

Considerando que actualmente el 40% del PIB chino proviene de las exportaciones, se comprende el terrible golpe que ha supuesto la caída de sus ventas en el exterior: nada menos que un 25,7% y un 17% en febrero y marzo de este año respectivamente. Los inversores extranjeros, que contaban de antemano con esta perspectiva, empezaron a recortar sus inversiones en el país ya desde el pasado octubre2. Empresas emblemáticas como China Telecom -primera telefonía china- o Lenovo -cuarto fabricante mundial de ordenadores-, han sufrido una reducción de sus beneficios del 96,3% y el 20% respectivamente en 2008. Las exportaciones de automóviles bajaron más de un 61% en los dos primeros meses de 2009.

El proceso de contracción económica, que empezó por los sectores más dependientes del comercio mundial, se extiende ahora a otras áreas de la economía. Así, el sector de la energía, importante termómetro de la actividad  productiva, se ha resentido duramente. El Consejo Chino de la Electricidad informó de una reducción de más del 10% de la demanda en el primer trimestre de este año, derivada fundamentalmente de la caída del consumo industrial.

La crisis de sobreproducción que experimentan varias ramas de la industria china se está traduciendo en la destrucción de parte de las fuerzas productivas instaladas. Numerosos informes afirman que en la industria juguetera se han cerrado ya el 50% de las fábricas existentes. Alrededor de veinte millones de trabajadores han ido al paro en los últimos meses.

No olvidemos además, que los vínculos de China con el mercado mundial no se limitan solamente al sector industrial manufacturero. La llamada fábrica del mundo, rebosante de capitales gracias a su abultado superávit comercial, se ha convertido en estos años en uno de los mayores prestamistas de la economía estadounidense3. Parecía un buen negocio, China prestaba y EEUU, a cambio, consumía sus mercancías. Sin embargo, el estallido de la crisis en EEUU está transformando este negocio en un asunto feo. Las estimaciones del gobierno chino respecto a sus pérdidas por las inversiones que ha realizado en renta variable estadounidense van desde los 80.000 a los 240.000 millones de dólares. Y, lo peor, cualquier caída futura del dólar, conllevará una gran pérdida de capitales para China.

Las medidas anticrisis del régimen chino

Semejante combinación de factores ha dado como resultado una reducción en el crecimiento del PIB chino, hasta situarse en un 6,1% en el primer trimestre de 2009, la cifra más baja de los últimos 17 años. Este dato es aún más desolador si tenemos en cuenta que para dar trabajo a las casi diez millones de personas que se incorporan anualmente al mercado laboral la economía necesita crecer a tasas de un 8%.

Ante la difícil situación que se abre en el mercado mundial4, los dirigentes chinos están apostando por relanzar el crecimiento a través del incremento del consumo doméstico. Para ello, han puesto en marcha un generoso plan de inversión estatal que, además, sirve para estimular el crédito. En total se prevé inyectar alrededor de 585.000 millones de dólares en la economía, fundamentalmente a través de inversiones en infraestructuras5. Respecto al crédito, el volumen en el sector privado se ha multiplicado por seis en el último año, mientras la masa monetaria en circulación ha crecido en torno al 25%. Estas medidas han permitido que la producción industrial remontara en marzo así como también las ventas minoristas.

Sin embargo, por sí sólo, este plan no parece ser lo suficientemente efectivo como para volver a situar el crecimiento del PIB en torno al 9%, media de la que este país ha disfrutado en los últimos años. De hecho, hay persistentes rumores sobre la aprobación de un segundo plan estatal de estímulo económico debido al agotamiento de los efectos beneficiosos del primero. También hay voces que advierten de la peligrosa dinámica que genera la expansión crediticia. En la medida en que el sector productivo de la economía se resiente por la recesión, existe el riesgo de que se alimenten procesos especulativos similares a los ocurridos en otros países. Varios analistas destacan con preocupación el aumento de las inversiones bursátiles y en bienes inmuebles. El crecimiento de burbujas especulativas en la bolsa y el sector inmobiliario podría estimular modestamente el crecimiento económico a corto y medio plazo, pero a costa de provocar un desarreglo aún peor a largo plazo como demuestra la experiencia en EEUU.

¿Podrá el consumo interno sustituir los ingresos de las exportaciones?

Todos parecen de acuerdo en que la clave para que el capitalismo chino pueda superar su dependencia de las exportaciones es aumentar la capacidad del consumo de su población. Formular la solución del problema es simple, pero llevarla a la práctica es una tarea más complicada.

No olvidemos que el desarrollo vertiginoso de la economía china se ha basado en parte en la explotación de mano de obra muy barata, es decir, en la existencia de una clase obrera con un poder adquisitivo limitado. El tan insistentemente subrayado espíritu ahorrador del pueblo chino no es otra cosa que el reflejo de la indefensión de las familias trabajadoras que, debido al desmantelamiento de los beneficios sociales de los que las proveía la economía planificada y nacionalizada, deben financiar sus gastos médicos y escolares, así como resguardarse económicamente para períodos de desempleo o cuando se jubilan.

Parece obvio que aumentando los salarios, concediendo generosos y prolongados subsidios de desempleo, garantizando una sanidad y educación gratuitas y universales, se aumentaría el poder de compra de las masas chinas. Pero todas estas medidas van precisamente en dirección contraria a la política desarrollada por los dirigentes chinos.

Hace poco más de dos años que, con el reconocimiento legal de la propiedad privada, los dirigentes estalinistas chinos incorporaron a la esfera del derecho una realidad de hecho en el terreno económico: la legitimidad del beneficio privado y, por tanto, de la desigualdad social. Socavar la propiedad nacionalizada y la planificación económica como cimientos esenciales de la economía y sociedad china, no podía traer otro resultado. Sobre la estrechez económica y la explotación de la gran mayoría se ha desarrollado una capa de nuevos ricos: 825.000 chinos poseen más de un millón de euros. Pero siguen siendo una minoría en un país poblado por 1.200 millones de personas con un poder adquisitivo muy bajo.

No podemos prever con exactitud el ritmo de los desarrollos económicos, pero sí hay algo que estamos en condiciones de afirmar: la desigualdad y la injusticia social que se han desarrollado en China al calor de la restauración capitalista, y que aumentarán bajo la crisis de sobreproducción, preparan un estallido social de grandes proporciones.

NOTAS

1. Según un informe de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria y Plantas Industriales de Alemania, China se ha convertido en el mayor productor del mundo de bienes de equipo, desbancando a Alemania.
2. En el primer trimestre de 2009 la Inversión Extranjera Directa ha caído un 20,6%.
3. China posee actualmente divisas extranjeras por un valor de dos billones de dólares, de los que aproximadamente el 70% son dólares USA.
4. El BM advierte que el comercio caerá a su peor nivel en los últimos 80 años, pronosticando para 2009 una caída del 9%.
5. Por ejemplo, sólo en los tres primeros meses de 2009, la inversión en la red ferroviaria se ha triplicado.

La economía capitalista se estrella contra la depresión

El pasado 2 de abril los representantes de las potencias capitalistas más importantes del planeta, con algunos convidados de segunda fila, se reunieron en Londres en la cumbre del G-20. Anunciada con una fanfarria propagandista de alta intensidad, la reunión ha supuesto un fracaso sin paliativos por más que los medios de comunicación capitalistas, y los gabinetes de prensa de los gobiernos, se esfuercen en adornar pretenciosamente sus resultados.

No estamos ante la primera cumbre de estas características. En noviembre del año pasado el anterior inquilino de la Casa Blanca, George W. Bush, convocó a los jefes de gobierno de este grupo selecto con el objetivo primordial de "reestablecer la confianza en el sector financiero" gracias a un nuevo sistema de regulación y controles que pondría fin al caos en que la especulación había sumido al mundo. No han pasado ni cinco meses y el recuerdo de aquella cumbre se ha esfumado sin pena ni gloria. Ninguno de los planes diseñados en aquella reunión ha servido para evitar una caída aún mayor de la economía mundial. Todo lo contrario. La inyección de más de cinco billones de euros, que los gobiernos de EEUU, la UE, Japón y China han llevado a cabo para tratar de salvar el sistema bancario y financiero mundial, ha sido tragada por el sumidero de una deuda gigantesca que parece no tener fin. Mientras tanto, la crisis se extiende alarmantemente a áreas como Europa Oriental, América Latina o el Sureste Asiático que se suman al panorama desolador que viven EEUU y la UE, confirmando que nos encontramos ante la depresión posiblemente más importante de la historia del capitalismo.

Enfrentamientos EEUU - Unión Europea

El anfitrión de la cumbre, el primer ministro británico Mr. Gordon Brown, no se reprimió a la hora de utilizar un lenguaje solemne para esconder los magros resultados de tan magna reunión: "Hemos acordado hacer lo necesario para restaurar el crecimiento económico y crear empleo", sentenció. Pero cuando trató de concretar ante los periodistas los resultados, se descubrió el carácter hueco de los acuerdos alcanzados: "El FMI analizará las medidas y elaborará un informe para la próxima reunión. Y, si es necesario, cada país hará lo necesario para recuperar su economía". ¡¡Si es necesario!!

El deseo de la administración Obama de forzar a la Unión Europea a impulsar nuevos planes de "gasto fiscal" fracasó y cualquier nueva medida fue postergada para una nueva reunión en el mes de septiembre en Nueva York, donde se celebrará la tercera cumbre del G-20. La burguesía europea, empezando por Francia y Alemania, no está dispuesta a aumentar el déficit público de sus países, ya de por sí muy abultado, a sabiendas de que el efecto que tendrá en la reactivación económica será muy limitado. Y, lo que es más importante, sus planes para salir de la crisis pasan, obviamente, por disputarle el mercado mundial a los EEUU, no por favorecer la estrategia de la clase dominante norteamericana. En este sentido y a pesar de las fuertes presiones de Washington, la canciller alemana Merkel manifestó en el parlamento alemán días antes de la cumbre que "no es el momento de nuevas medidas para el crecimiento. Hay que permitir el de-sarrollo de las existentes" y, continuó: "la competencia para superarse unos a otros con promesas no calmará la situación".1

Las acusaciones descaradas de Francia y Alemania a los responsables políticos estadounidenses por el caos especulativo propiciado desde EEUU se concretó en la exigencia de una mayor regulación del sistema financiero. ¡Como si la burguesía europea no hubiera participado alegremente de la burbuja especulativa que tantos multimillonarios ha producido durante los últimos años en el viejo continente! En fin, para contentar a Sarkozy, Merkel y Zapatero, la cumbre decidió hacer pública una lista negra de paraísos fiscales y la posibilidad, tan sólo la posibilidad, de aplicar sanciones a las naciones que no acepten intercambiar información. ¡Ahí es nada! También se acordó que los grandes fondos de alto riesgo (hedge funds) se inscribiesen en un ¡¡registro!! e informasen sobre sus operaciones a los supervisores de cada país. Pero lo más chistoso fue el intento melifluo para que los abultados sueldos de los ejecutivos del sector bancario y financiero se guíen por "códigos de buenas prácticas". Todos podemos estar tranquilos. El capitalismo de rostro humano de Barack Obama nos salvará de la crisis.

La montaña parió un ratón

Para hacer aún más dramática la escenificación de esta solemnidad de lo superfluo, el presidente Sarkozy no se anduvo con rodeos: "Es la reforma más profunda del sistema financiero desde 1945" sentenció. Pero comparar esta cumbre con los acuerdos de Bretton Woods en 1944, cuando la economía estadounidense salía victoriosa de una guerra devastadora controlando el 60% de la producción industrial mundial, un 32,4% del comercio mundial, más del 80% de las reservas de oro mundiales, con el dólar como moneda de referencia en los intercambios internacionales y una perspectiva de desarrollo extraordinario de sus fuerzas productivas es, sencillamente, una broma de mal gusto. No hay ninguna similitud entre el panorama económico de la posguerra, que alumbró el periodo de auge capitalista más importante de la historia, con el escenario actual de depresión dónde la principal potencia económica del planeta, EEUU, se encuentra afectada por una auténtica catástrofe.

Pero prosigamos con la cumbre. Como parte de los "logros" de la reunión, se decidió aumentar las competencias del "Foro de Estabilidad Financiera", cuya existencia descubrimos por los periódicos y que además fue rebautizado como "Consejo" para otorgarle un rango más serio. Según el comunicado final de la Cumbre, este Consejo, coordinará las nuevas normas de regulación sobre el sector financiero. Como es habitual en su política de incontinencia verbal, el presidente Sarkozy lo bautizó como "el nuevo regulador mundial". Pero nada más lejos de la realidad. Pensar que los flujos de capitales especulativos, que en lo referido al mercado de futuros ascendieron en el año 2007 a 500 billones de dólares, diez veces más que la producción mundial de un año, puede ser controlado y regulado por un "Consejo", es lo mismo que suponer que los grandes banqueros, los especuladores, los grandes capitalistas, gente como Warren Buffet, Soros, Carlos Slim, Bill Gates y compañía, se van a convencer de la necesidad del socialismo.2

Como colofón de esta gran puesta en escena, el otrora dirigente del Partido Socialista Francés y hoy director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, no quiso ser menos y no pudo contenerse ante los periodistas, a los que regaló con una nueva soflama demagógica: "Es el mayor plan coordinado de reactivación económica de la Historia".

La economía mundial, en la senda de la depresión

En su última estimación sobre la economía mundial, publicado el 21 de abril, el FMI señaló que por primera vez en más de 60 años el PIB global retrocederá un 1,3% este año. El FMI asegura que "la caída de la riqueza mundial se producirá a pesar de las enérgicas medidas adoptadas para restablecer la salud del sistema financiero y del uso continuo de medidas de política macroeconómica para apoyar la demanda".

Las previsiones son estremecedoras para todas las economías avanzadas. Según el FMI, el PIB de la zona euro descenderá este año un 3,2%, pero la caída de Alemania y Gran Bretaña puede ser espectacular rondando el 5%. En el caso de Japón puede llegar a caer un 5,8%, algo absolutamente factible después de conocer que la producción industrial se redujo un 9,6% en diciembre, la mayor caída desde 1953, debido a la contracción de los mercados exteriores y el desplome de sus exportaciones. Respecto a EEUU, el FMI prevé una caída de su PIB en torno a un 2%, aunque otros estudios la sitúan cercana al 3%. Por su parte, el Banco Mundial (BM) estima que la producción industrial global puede ser a mediados de 2009 hasta un 15% inferior de la registrada en 2008. Y sobre todo este panorama se cierne la sombra amenazadora de la deflación3.

El fantasma del proteccionismo

En la pasada cumbre de Londres todos los gobiernos hicieron votos a favor de luchar contra el proteccionismo y evitar así una contracción mayor de la economía. Sin embargo, los buenos deseos son una cosa y los hechos tozudos otra muy diferente. En la gran depresión de 1929, uno de los factores que alimentó la espiral destructiva fue precisamente la adopción de medidas proteccionistas por parte de las grandes potencias económicas y las devaluaciones competitivas de sus monedas. Aunque todavía estamos lejos de un escenario como aquel, las señales de alarma están creciendo y son una muestra de la incapacidad de resolver esta crisis de sobreproducción en base a recetas capitalistas. Según informes recientes de la Organización Mundical del Comercio (OMC), desde la cumbre del G-20 en Washington celebrada el pasado mes de noviembre, se han adoptado 47 medidas para proteger distintos sectores económicos en diferentes países, y entre los países que lo han hecho se encuentran 17 de los 20 que firmaron la declaración de Washington. Las medidas van desde subidas de aranceles, endurecimiento de las normas de importación, subsidios públicos a sectores productivos como el automóvil, el acero o el calzado, hasta nuevas iniciativas legislativas para obstaculizar el comercio internacional. En el caso de la principal economía europea, Alemania, en enero pasado sus ventas al exterior cayeron por cuarto mes consecutivo un 18% en tasa interanual, un descenso no visto desde 1993. Es obvio que Alemania no se va a quedar con los brazos cruzados ante esta situación que afecta directamente a su músculo industrial y que está provocando un aumento importante del desempleo. Si la recesión continúa, y es un hecho que lo hará, todas las condiciones están dadas para guerras comerciales más o menos abiertas entre las diferentes naciones.

Por otro lado, el recurso de la administración Obama a darle masivamente a la máquina de hacer dinero es una forma encubierta de devaluar el dólar y favorecer las exportaciones estadounidenses frente a sus competidores en el mercado mundial. Desde mediados de marzo el dólar se ha dejado un 6,3% de su valor frente al euro y todo indica que esa tendencia se mantendrá en el próximo periodo. Las advertencias de la UE y de China ante esta dinámica no presagian, precisamente, un horizonte de entendimiento y coordinación para salir de la crisis.

La tendencia al proteccionismo se acelerará paralelamente al desplome del comercio mundial, auténtico motor del auge de la posguerra y del crecimiento de los años ochenta y noventa. Según los datos manejados por la OMC, los flujos de comercio globales registrarán en 2009 su mayor caída en 80 años, en torno al 9%, y serán los países asiáticos, y en concreto China y Japón, los más afectados por este retroceso.

Los planes de Obama ¿resolverán la crisis?

Barack Obama se ha presentado mundialmente como el campeón del capitalismo de rostro humano. No es ninguna casualidad esta nueva estrategia del imperialismo y la clase dominante estadounidense. La victoria electoral de Obama demostró el enorme descontento de la mayoría de la población de los Estados Unidos, de millones de trabajadores, blancos, afroamericanos, latinos, de la juventud, que han sufrido una auténtica pesadilla bajo los gobiernos republicanos y se han rebelado contra unas condiciones de vida que se han hecho cada día más insoportables. Pero Obama, en los hechos, gobierna para los grandes monopolios y la gran banca norteamericana no para los millones que le han aupado al gobierno. La burguesía de los Estados Unidos, una burguesía muy poderosa, ha percibido la gravedad del momento: no puede seguir gobernando el país como en los últimos ocho años. Existe mucho material inflamable en las entrañas de la sociedad, mucha rabia acumulada. Necesitan hacer gestos, guiños amables y algunas concesiones de poco calado pero que, convenientemente amplificadas gracias a la poderosa maquinaria de propaganda de la que disponen, sirvan para desviar la atención.

Los esfuerzos de transformar a Obama en el nuevo F. D. Roosevelt, con sus declaraciones demagógicas a favor del pacto social y la redistribución de la riqueza, sus reproches públicos a los altos ejecutivos de los bancos y las empresas financieras por sus salarios e indemnizaciones escandalosas, su afán en favorecer el gasto social en escuelas y en hospitales, y no sólo eso, sus movimientos diplomáticos para variar el rumbo de la política exterior del imperialismo tendiendo la mano a Cuba y Venezuela, son el fruto de una necesidad urgente. La clase dominante estadounidense necesita una nueva legitimación para el capitalismo, necesita agrupar de nuevo a la mayoría de la población y convencerles de que el sistema es viable y puede funcionar, además de neutralizar en la mayor medida posible un auge de la lucha de clases que perfectamente se podría expresar con huelgas militantes, radicalización política y el surgimiento de una poderosa ala de izquierdas en el movimiento sindical.

La tarea de Obama, en este sentido, no va a ser nada fácil. El capitalismo norteamericano está sufriendo un auténtico descenso a los infiernos mientras las perspectivas se hacen más sombrías cada día que pasa. La posibilidad de un hundimiento económico aún más serio es real, y este hundimiento se puede prolongar en el tiempo actuando como un electroshock en la conciencia de millones de trabajadores norteamericanos y gastando, progresivamente, el crédito político de Obama.

La recesión de la economía estadounidense ha destruido cerca de cuatro millones de empleos no agrícolas, algo que no se veía desde la gran depresión de los años treinta. La tasa de paro ha alcanzado la cifra record del 8,1% y el total de desempleados en de 12,5 millones. Para hacer frente a esta situación de emergencia, en un año y medio el gobierno norteamericano se ha gastado 4,17 billones de dólares.4 Pero, hasta ahora, estos planes no han funcionado y no lo hacen porque la economía capitalista funciona con el único fin del lucro, del máximo beneficio empresarial.

En estos momentos la capacidad productiva instalada en los EEUU es muy superior a la capacidad del mercado doméstico para absorber mercancías. Hasta hace poco el consumo interno suponía cerca de dos terceras partes del PIB estadounidense. Pero eso ha cambiado. El consumo privado esta completamente deprimido por la montaña de deudas y créditos hipotecarios que pesan como una losa sobre las maltrechas economías de los trabajadores norteamericanos. El azote del paro reduce aún más la capacidad de compra de los estadounidenses, mientras la dinámica de cierres de empresas y la caída en inversiones de capital muestran a las claras el carácter profundo de esta crisis de sobreproducción. Las exportaciones norteamericanas se redujeron un 16,4% en un año, una situación que no se veía desde comienzos de 1970 y que priva a la economía de un posible colchón para intentar capear el colapso del mercado inmobiliario. Las importaciones se han reducido aún más como consecuencia de la contracción del mercado interno.

Obama y la Reserva Federal han adoptado una línea de actuación muy peligrosa para intentar salir de este marasmo. Por un lado los tipos de interés se han recortado al 0%. Paralelamente, el presidente de la FED ha anunciado la inyección de 1,15 billones de dólares (una cifra que se acerca al PIB del Estado español), con el objeto de abaratar las hipotecas y aumentar el crédito al consumo y a las empresas. Pero las cosas no quedan ahí: la FED ha decidido adquirir durante los próximos seis meses hasta 300.000 millones de dólares en bonos del tesoro. En las últimas semanas la administración Obama ha decidido otras medidas que muestran con mayor claridad sus auténticas intenciones. Pretenden gastar un billón de dólares de los fondos públicos para comprar activos tóxicos a los bancos, lo que representa una gigantesca operación de nacionalización de las pérdidas y privatización de las ganancias. Este es el verdadero sentido de la política de Obama, como fue la de Roosevelt en su momento: salvar a los banqueros y a los especuladores, garantizar su estafa multimillonaria, a pesar de que en las declaraciones públicas se presente con un discurso muy diferente.

Todas estas operaciones se financiarán con dólares salidos de las máquinas de imprimir, lo que los "expertos" han denominado eufemísticamente "expansión cuantitativa". El objetivo para tal desatino es combatir la deflación, pero también tiene otros efectos: el dólar se deprecia, pierde valor, y los bonos del tesoro pierden atractivo para los inversores porque rebajan su rentabilidad. De esta forma se abre un camino muy incierto, pues los países que sostienen el déficit norteamericano, como China y Japón con sus multimillonarias compras de bonos y deuda estadounidense pueden sacar la conclusión de que están siendo estafados. Y esta posibilidad amenaza, en el caso de una retirada masiva de los capitales chinos y japoneses, con una suspensión de pagos general en los EEUU.5

La única solución: la lucha por el socialismo

Todos los datos y perspectivas anteriormente reseñadas sólo sirven para ilustrar el callejón en el que se encuentra la clase capitalista mundial. Obviamente no existe una crisis final del capitalismo. De hecho, la burguesía internacional tiene una receta acabada para intentar sortear esta catástrofe: colocar a la clase trabajadora en una situación de humillación y postración que dure años. Destruir sus conquistas históricas, abaratar los salarios, imponer el despido libre y gratuito, terminar con la negociación colectiva, con servicios públicos como la sanidad y la educación. En suma, reducir los costes de producción para mantener la tasa de beneficios, aunque eso signifique un padecimiento indecible para cientos de millones de hombres y mujeres en todo el planeta.

Recientemente un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señalaba que el 60% de la población activa mundial, 900 millones de trabajadores, realiza su actividad sin contrato de trabajo ni prestaciones sociales. Si se incluye a los obreros del sector agrícola, la cifra asciende a 2.000 millones. De ese total, 700 millones viven en la pobreza extrema y 1.200 millones tienen ingresos inferiores a dos dólares diarios. Estos datos son una condena feroz del capitalismo. Pero no es suficiente.

Cuando en las condiciones existentes la técnica y la ciencia, aplicadas de una forma racional, harían posible un desarrollo sin precedentes de las fuerzas productivas, del bienestar y de la cultura de toda la humanidad, asistimos a un espectáculo obsceno de destrucción de riqueza y millones de personas son arrojadas a la fosa del desempleo. Cuando la pobreza y la miseria se extienden como una plaga bíblica es necesario preguntarse ¿por qué ocurre esto? Sólo hay una razón evidente y se explica por la existencia de un sistema decrépito y reaccionario, el capitalismo, que merece ser arrojado cuanto antes al basurero de la historia. Hoy más que en ningún otro momento de las últimas décadas, se hace visible la necesidad de luchar por el socialismo, por la expropiación de la banca, de los monopolios, de los latifundios bajo el control democrático de la clase trabajadora. Acabando con el escarnio de la propiedad privada de los medios de producción y con esa herencia reaccionaria que es el Estado nacional, poniendo las palancas de la economía a funcionar con el objetivo de resolver las necesidades de la mayoría, y no para aumentar los beneficios de una minoría de parásitos que gobiernan nuestras vidas, podríamos fácilmente terminar con la lacra del paro, garantizando a cada hombre y mujer un puesto de trabajo digno; se podría asegurar fácilmente una vivienda pública decente y asequible, una enseñanza y una sanidad pública que no fueran una fuente de negocio para unos cuantos sino servicios de calidad y universales. Se podría tener un paraíso en la tierra.

No hay ninguna justificación histórica para perpetuar este sistema.

¡Es el momento de unir nuestras fuerzas para transformar la sociedad!

¡Es el momento de luchar por el Socialismo!

¡Únete a los marxistas de El Militante! 

NOTAS

el deseo estadounidense de tener programas de estímulo todavía más masivos". También fue de la misma opinión el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, que será el presidente de la Unión Europea a partir de julio y que enfatizó, en el mismo foro, que los planes de reactivación aprobados por la Unión "son suficientes, y hay que dejar que produzcan sus efectos".

2. La Cumbre también intentó revivir a un muerto: el FMI, al que se le pretende asignar un papel "central" en la reactivación económica aumentándole la capacidad de préstamo a los países pobres y emergentes (500.000 millones de en total). Sin embargo, toda la experiencia anterior demuestra que estos créditos no se concederán por nada. Obligarán a las naciones más pobres y dependientes a devolver cada centavo de dólar por triplicado, aumentando su deuda estructural, y serán entregados a cambio de nuevos planes de austeridad, de recortes salariales, de despidos, de reducción del gasto social. Sólo servirán para defender la tasa de beneficios de los monopolios imperialistas que mantienen inversiones multimillonarias en estos países y engordar aún más las cuentas de resultados de las oligarquías locales.

3. La recesión se extiende como un incendio sin control. Según el Banco Mundial, el agravamiento de la crisis ha colocado en una situación crítica a los llamados países emergentes, con un déficit de financiación que podría oscilar entre los 270.000 y los 700.000 millones de dólares. Estos países han visto reducidos drásticamente los flujos de capital que recibían en la época de bonanza, alrededor de un tercio del récord de 1,2 billones de dólares (905.000 millones de euros) registrado hace un par de años. Toda una receta acabada para explosiones sociales como ya están teniendo lugar en Ucrania, Hungría, Lituania o Tailandia.

4. Se han dedicado 600.000 millones de dólares a la compra de activos tóxicos por el Tesoro; 271.000 millones en los rescates de Bear Stern, AIG y Fannie Mae y Freddie Mac; 1,6 billones en las inyecciones de liquidez de la Reserva Federal; y 955.000 millones en los planes de estímulo de los gobiernos de Bush y Obama, entre otros.

5. Las consecuencias de estas decisiones están a la vista: el déficit público previsto para este año superará los ocho billones de dólares (11,9% del PIB) y la deuda pública que ya asciende a 11 billones (73% del PIB), se colocará en 2012 en 16,2 billones de dólares. Toda esta montaña gigantesca de deudas será pagada por los trabajadores de hoy y los de generaciones venideras. Pero a pesar de todas estas medidas, el flujo del consumo y del crédito sigue sin restablecerse poniendo de manifiesto que la contracción del crédito no es la causa de la crisis, sino al contrario, que la crisis de sobreproducción es la que actúa estrangulando el crédito. Los capitalistas solventes sólo solicitarán más créditos, y los bancos los concederán, si consideran que existen oportunidades de negocio. Pero ¿quién se va a arriesgar a aumentar su endeudamiento, a realizar nuevas inversiones en plantas industriales, en comercios, en construcción, si lo que hay a su alrededor es un desplome general de toda la actividad económica?

El movimiento cooperativista fue fundado en Inglaterra a principios del siglo XIX por Roberto Owen quien formara parte de los que hoy se conocen como socialistas utópicos y que, contrariamente a como lo hicieran Marx y Engels (fundadores del socialismo científico), veían al socialismo en términos éticos y morales.

Si bien es cierto que las cooperativas demostraron desde el siglo XIX que los trabajadores pueden dirigir una industria sin empresarios, también demostraron que es imposible establecer islas de socialismo en un mar de capitalismo. Es decir, por exitosa que sea una cooperativa, por mucho que los trabajadores que la componen se esfuercen para lograr sacar adelante la producción en cuestión, jamás podrán detener el crecimiento y boicot de los monopolios capitalistas y jamás lograran emancipar al proletariado. Muchas de las cooperativas terminan administrándose en líneas capitalistas porque están obligadas a funcionar en condiciones del mercado. Se desarrolla en los dirigentes de estas fábricas una tendencia inevitable a elevarse por encima de la plantilla, a adquirir privilegios y a corromperse.
Si los trabajadores que se deciden a expulsar al patrón y a conformar una cooperativa fracasan, los burgueses están más que listos para recuperar el control, por otro lado, si esos trabajadores tienen éxito, esto sólo se lograría adaptándose a las normas del capitalismo con lo cual se termina sustituyendo una forma de explotación de la clase trabajadora por otra.
Sin duda, la formación de cualquier cooperativa es un triunfo para los trabajadores, no obstante la experiencia a nivel mundial y nacional ha mostrado las limitaciones de dicho proceso cuando este se realiza no en la perspectiva de una lucha por la transformación de la sociedad, sino en una lógica de supervivencia con objetivos puramente económicos, por lo que para asegurar los logros y beneficios a los que aspiran las cooperativas es necesario que la clase obrera tome el poder.
Las deficiencias y problemas que han surgido en las empresas en las que los trabajadores constituyen cooperativas no son culpa de los trabajadores, sino por el contrario de la falta de control obrero, de la nueva burocracia en la fábrica, de la burocracia estatal y del sabotaje de los reformistas y todo tipo de elementos contrarrevolucionarios.
Es muy común que líderes reformistas utilicen al cooperativismo y a frases como “economías mixtas basadas en cooperativas” para decir que “no es necesario que los trabajadores tomen el poder de una economía, ya que lo pueden hacer localmente”. Lo anterior lo hacen para confundir a los trabajadores y desviarlos del control obrero, planificación y nacionalización. Y eso se debe a que a estos personajes les alarma que el movimiento obrero cuestione la propiedad privada y vaya más allá de los límites del capitalismo.
El desarrollo de las fuerzas productivas y la socialización del trabajo bajo el capitalismo crearon las condiciones necesarias para que la clase obrera transformara la sociedad en líneas socialistas.
Es necesario avanzar al socialismo a través de la expropiación de los capitalistas y la creación de un  estado revolucionario que sustituya al estado burgués. El movimiento de ocupación de fábrica en América Latina demuestra que los trabajadores, por su experiencia acumulada, se mueven hacia la socialización de los medios de producción, hacia el socialismo.
Sólo tomando en control de las principales palancas de la economía lograremos echar abajo todos esos intentos de la burguesía para destruir nuestros movimientos revolucionarios, a través de la toma y ocupación de fábrica  por parte de los trabajadores, campesinos  y comunidades para ponerlas a producir en función no del beneficio individual , sino de las necesidades sociales.
En Venezuela, la lucha encabezada por el FRETECO (Frente de Trabajadores de Empresas en Cogestión y Ocupadas) muestra que los trabajadores sí podemos gestionar las empresas, que el Control Obrero sí es posible en la revolución bolivariana y en la revolución mundial. Lejos de la cooperativismo, el control obrero es una herramienta fundamental para llevar la revolución al socialismo verdadero luchando por dignificar la vida del trabajador, por la reducción de la jornada laboral y contra la explotación de los trabajadores.
UNIDOS Y ORGANIZADOS VENCEREMOS

El débil capitalismo mexicano ha dado muestras claras de su podredumbre mucho antes de que estallara el pánico internacional en el último trimestre del 2008, cuando todas las bolsas iniciaron una caída en picada y los bancos más poderos se iban a la banca rota y cuando se pudieron ver imágenes insólitas como los corredores de bolsa tironeándose los cabellos. A pesar de la realidad tan clara, la derecha mexicana encabezada por el espurio de Calderón se esforzó al máximo para guardar las apariencias con discursos vacios y más bien desesperados. Se atrevieron a afirmar que la economía mexicana estaba más fuerte que nunca y que nos asemejábamos a un barco de gran calado.

En este primer trimestre del 2009, cada indicador económico sólo plantea un escenario cada vez más obscuro y ante ello Calderón ha tenido que aceptar tímidamente y a regañadientes que finalmente en México seremos golpeados con una fuerza bastante considerable por el vendaval de la crisis internacional que podría ser tan o más importante que la que estalló en 1929.

Dejar a la familia a amigos y a montones de ilusiones para cruzar la frontera y encontrar una salida a la podredumbre en México, fue una alternativa para millones de trabajadores mexicanos, sin embargo ahora la crisis ha destruido esa opción. Las remesas del 2008 cayeron 3.57% respecto del año anterior, situándose en 25 mil 145 millones de dólares. Desde por lo menos tres años atrás se mostraba una realidad bastante grave, las remesas no estaban sirviendo para mejorar en lo más mínimo las condiciones de vida de las familias en México, sino que apenas eran suficientes para cubrir las necesidades más básicas como alimentación y vestido. Ahora en el primer trimestre del 2009 ya se reporta una caída de hasta el 10%, la perspectiva es que estas sigan cayendo. En México ello significa un golpe muy fuerte a la economía, dado que todos esos millones de dólares no entrarán con la misma fuerza de antes sirviendo para aliviar los problemas propios de la economía mexicana. Los efectos políticos no sólo los veremos en México sino además en el mismo EEUU. Las redadas y deportaciones masivas, los despidos y los robos descarados de los patrones gringos atizarán la conciencia de millones de mexicanos que viven al otro lado del Rio Grande.

La cantidad de acuerdos económicos que México ha firmado con distintos países se cuentan por decenas, a pesar de ello, la inversión Extranjera Directa (IED) ha sido marginal si la comparamos con el volumen de remesas. Para establecer un parámetro, recordemos que en el 2001 se logró un récord al atraer inversiones por 29 mil 724 millones de dólares, sin embargo en este 2008 la caída fue estrepitosa: 18 mil 589 millones de dólares. Aquí se ve claramente, cómo lo inversionistas encontraron lugares más rentables en donde obtener dinero sea más sencillo y rápido. Para el 2009 se hacen pronósticos de que la IED caerá hasta los 15 mil millones de dólares. Es decir que en el mejor de los casos, a México llegarán la mitad de capitales que estaban llegando en el 2001.        

Un dato muy importante sobre el futuro inmediato y la salud de la economía mexicana es la actividad industrial, durante todo el año pasado y mes a mes las cifras fueron cayendo, en diciembre se registró un menos 5.9 y para enero de este 2009, la cosa fue mucho peor al registrarse otra caída que la situó en un menos 11.1 % respecto del año 2008. Todos los trabajadores mexicanos hemos probado lo que son las crisis económicas y dentro de ellas recordamos una muy en particular, la que estalló en 1994-1995. Para ejemplificar lo grave la caída actual en la actividad industrial, basta con decir que las cifras de ahora son tan graves como la de aquel capítulo histórico y obscuro. Todos los componentes de la actividad industrial muestran signos negativos: la manufactura, la construcción, la minería y la generación de electricidad y gas.

Esta caída está reflejando la incapacidad del mercado estadounidense para consumir las mercancías que producimos en territorio mexicano. Recordemos que EEUU es nuestro principal socio comercial y hacia quien se orienta aproximadamente el 80% de nuestro comercio exterior. La única manera de que la manufactura y en particular la maquila repunten en ventas, es que en EEUU la situación cambie de dirección.  Pero ello está muy lejos de ocurrir.

La patronal Canacintra declara que de las 80 mil empresas registradas en esa cámara empresarial en 2004, se tienen a la fecha 42 mil, pero que además éstas están trabajando al 30% de su  capacidad (revista Fortuna febrero 2009). Inevitablemente esta tendencia va a impactar directamente en el empleo. En el balance del 2008, las cifras oficiales dicen que el desempleo llegó al 5.3% equivalente a 2 millones de personas, a pesar de estar matizada esta cifra, demuestra el calvario de las masas trabajadoras pues aún así se registra el mayor índice de desempleo que se ha tenido durante  8 años. Otros análisis más reales plantean que 5 millones de personas han dejado de buscar trabajo porque han llegado a la conclusión de que no tiene ningún sentido, de tal forma que realmente el desempleo está golpeando a por lo menos 7 millones de trabajadores.

Originalmente, los cálculos de crecimiento económico se venían situando en un 3% (positivo), luego el Secretario de Hacienda Carstens anunció que quedaríamos tablas con un cero por ciento, ahora los cálculos ya hablan de crecer en un menos 4%. Cálculo que va a fortalecerse en el sentido negativo y que combinado con todo el ambiente a nivel internacional pone la curva de las perspectivas económicas con una flecha hacia abajo. Como ya hemos comentado en otros números de Militante, durante los últimos meses del 2008, la crisis aún no se había mostrado en toda su magnitud, de hecho hoy día aún no queda claro que tan grave es la situación, pero el gobierno de Calderón ya ha tomado una gran decisión: incrementar la deuda de los mexicanos. El banco de la reserva Federal de EEUU, pone a nuestra entera disposición 30 mil millones de dólares más 47 mil millones que amablemente también nos extiende el Fondo Monetario Internacional (FMI) Con estas cifras el FMI nos hace el préstamo más grande en 65 años. Todo ese dinero, más las reservas del Banco Central estarán a disposición del gobierno panista para “enfrentar” la crisis, es decir para regalar a manos llenas dinero a cada gran empresario que en tierras mexicanas sienta que sus ganancias van cayendo.  Para los mexicanos esto será un severo golpe, la deuda por persona se incrementará hasta 41 mil pesos.

Todos estos recursos están anunciando claramente que lo que se espera para el 2009 no es una recuperación, sino muy por el contrario una profundización de la crisis, pero sin saber todavía hasta que nivel llegará.

A estas fechas, la crisis ha transformando todas las viejas expectativas e ilusiones, incluso el mismo secretario del trabajo declaro que “desafortunadamente en esta coyuntura de crisis, se ha presentado más desempleo en aquellos estados que históricamente fueron motores de la economía y generadores de trabajo, como son Chihuahua, Baja California, Tamaulipas, Sonora y Coahuila”. Es decir que los miles de empleos mal pagados que antes se ofertaban en la maquila del norte del país, ahora están desapareciendo a pasos agigantados.

Uno de los más cacareados programas de empleo de Calderón contempla crear aproximadamente 250 mil empleos, es decir que la inmensa mayoría de trabajadores quedarán a la buena suerte de lo que pueda ofrecer la calle. La burguesía y su gobierno de derechas está recurriendo a los métodos más bajos y descarados para mantener sus ganancias, no sólo están despidiendo a miles de trabajadores o mandándolos al paro técnico, además de ello, las arcas del erario público han estado abiertas para ellos siempre, tan sólo en el 2007 se destinaron  4 mil 500 millones de pesos en apoyos para la investigación e innovación en 877 empresas; diez de ellas acapararon mil 500 millones de pesos, y lo único que innovaron fueron índices de desempleo, entre estas grandes beneficiarias encontramos a General Motors, Chrysler y Volkswagen. Pero sumado a estos jugosos regalitos, hay que sumarle otros como la evasión fiscal y que año con año supera los 800 mil millones de pesos.

Todo el ambiente plantea que la crisis una vez más se va a cargar sobre la espalda de los trabajadores, los grandes empresarios perderán algo de dinero, pero será como que un gato pierde un pelo. Las intenciones del gobierno de Calderón es que los trabajadores sigamos postergando nuestra necesidades de salud, de vivienda, educación, cultura, empleo, para otro momento. Esas limitaciones de las necesidades más básicas ya las hemos vivido durante décadas bajo el régimen del PRI y luego con Fox, los trabajadores, jóvenes  y campesinos pobres simplemente no podemos seguir soportando más de la misma miseria. Ante nosotros se levanta una tarea muy importante la de enfrentar esta situación con la lucha desde las calles, recuperando a nuestros sindicatos y expulsado a los chuchos del PRD. Sólo por la vía de una lucha organizada y consciente defendiendo el empleo y los salarios, además expropiando a los burgueses, es que podremos transformar de raíz esta realidad de horror sin fin.

 

En nuestros dos números pasados hemos publicado las dos primeras partes de un  breve análisis que se adentra en las propuestas de Andrés Manuel Lopez Obrador, Jesús Ortega y Militante. Ahora entregamos la tercera y última parte. Te invitamos a que este material sea parte de debates en tus centros de trabajo y escuelas. Te invitamos a que construyas en torno al periódico militante círculos de estudios que fortalezcan el análisis de los acontecimientos actuales.

Rubro

Qué propone AMLO

Qué propone J. Ortega

Qué propone Militante

Método de lucha

- Continuar con las asambleas informativa, con  la giras a los diferentes municipios, organizar brigadas en defensa de la economía popular y apelar a los diputados y senadores del PRD, PT y Convergencia para que impulsen las reformas legislativas necesarias para poner en marcha su plan anticrisis.

- No propone nada  a este respecto.

La ausencia de toda clase de llamado a la lucha por parte de Jesús Ortega no es una sorpresa, como lo ha demostrado en la práctica este dirigente representa a la derecha enquistada en el PRD que pretende hacer de este partido una oposición cómoda, suave, de terciopelo, hacia el gobierno del espurio Calderón. Con sólo propuestas, por muy buenas que sean, sin llamados serios la lucha organizada, todo queda simplemente en buenas intenciones. Los trabajadores y los jóvenes debemos luchar para rescatar al PRD de las garras de esta burocracia acomodaticia.
Quien si llama a la movilización es AMLO. Además convoca a formar 2500 comités en defensa de la economía popular a lo largo de todo el país y a apoyarse el los diputados y senadores afines a su movimiento para dar la lucha parlamentaria con la intención de que sus propuestas prosperen, cuestiones con las que coincidimos. No obstante ello, tomando en cuenta las experiencias de la lucha contra el fraude electoral y la de en defensa de PEMEX, los resultados demuestran que es necesario ir más a fondo para frenar esta ofensiva patronal la cual ahora incluso se está proponiendo el objetivo de profundizar los ataques mediante una contrarreforma a la Ley Federal del Trabajo. En estas condiciones la unidad en la acción de los trabajadores y sus organizaciones resulta doblemente necesaria, es por ello que a las iniciativas de AMLO se tienen que integrar a un plan de acción con las siguientes consignas:
- Ninguna lucha aislada más. Por un Frente Único Trabajadores contra la crisis: movimiento en defensa de la economía popular,  PRD, sindicatos PT, CNTE, APPO, organizaciones campesinas e indígenas, de transportistas, pescadores, colonos, etcétera. Golpeemos todos juntos el mismo día y a la misma hora.
Para que la burguesía retroceda es necesario que todos los explotados y de la ciudad y el campo hagamos sentir la enorme fuerza social que representamos, es por ello que nos manifestamos por:
- Huelga general de 24 horas contra los despidos y la política antiobrera y anticampesina de Calderón.
Las crisis económicas no son un hecho aislado, son un resultado natural de las leyes y la anarquía del capitalismo. Contrariamente a los que nos quieren hacer creer los medios informativos de la burguesía, no todos pierden en situaciones como la que vivimos actualmente. Las crisis económicas provocan la runa de los eslabones más débiles del capitalismo, empuja al desempleo a la miseria a millones de trabajadores, pero permiten que buena parte de los peces gordos de la burguesía  (los Slim, los Sambrano, los Azcárraga, los Salinas Pliego, los Roberto Gonzáles, etcétera, en el caso de México por citar algunos ejemplos) se beneficien de la ruina de los demás, todo esto con la complicidad del Estado (en este caso, con la del gobierno de Calderón) el cual es una herramienta de dominación de la burguesía para proteger sus intereses y la propiedad privada capitalista. La propiedad privada sobre los principales medios de vida por parte de la burguesía y el Estado burgués son los responsables de la crisis y la tragedia que significa ello para millones de trabajadores, por consecuencia el único plan  anticrisis capaz de  solucionar toda esta problemática defendiendo con firmeza los intereses del pueblo trabajadores es aquel se plantea una solución de fondo que valla a la esencia del problema. Po eso los marxistas luchamos por:
- La expropiación de la burguesía eliminado la propiedad privada sobre las principales palancas de la economía bajo el control democrático de los trabajadores.
- el derrocamiento de Calderón y la eliminación del Estado burgués para ser sustituido por Estado de los trabajadores y una democracia obrera.
- Contra la anarquía del capitalismo, por una economía planificada que no tenga como principal objetivo el lucro y la ganancia individual tal como lo es en el caso de la burguesía, sino el beneficio de las mayorías y la necesidades sociales.
- Por una sociedad socialista que ponga un alto definitivo a la barbarie capitalista.

 

¡PRD-CND y Sindicatos a poner manos a la obra!
La crisis sanitaria que estamos padeciendo viene a exponer clara y brutalmente las contradicciones propias del capitalismo, un sistema basado en la máxima ganancia para la burguesía por sobre todas las calamidades que puedan sufrir los trabajadores.

Los patrones, principal obstáculo para resolver la epidemia

El 26 de abril pasado Gobierno del Distrito Federal (GDF) determinó que se requerían 10 días de suspensión de actividades (¡tan solo 10 días!), junto con las medidas sanitarias que se están aplicando para cortar la cadena de transmisión del virus y con ello detener el crecimiento de la epidemia. No obstante la presión de las organizaciones empresariales así como del gobierno federal, hicieron que no se realizara la suspensión de la actividad económica tal como lo señalaba el GDF, por lo tanto el gobierno perredista se limitó a decir que si seguían aumentando el número de infectados y muertos se tendría que considerar un plan B que incluiría la suspensión de todas las actividades de la ciudad incluyendo el Metro. En otras palabras el GDF estaba presionando con suspender el servicio del Metro para que se tomara la decisión de detener la actividad económica. El plazo fijado para hacer esta evaluación eran el lunes y martes pasados.

El día de hoy, miércoles 29, el director del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades, Miguel Ángel Lezana, ha dado los resultados de dos grupos de muestras de pacientes enfermos y fallecidos presuntamente por la influenza porcina, determinándose los siguientes resultados:

Primer grupo, de 51 muestras 17 dieron positivo al virus de la influenza porcina, es decir el 33%. De los 17 infectados 7 fallecieron es decir el 41%.

Segundo grupo, de 65 muestras analizadas 23 de ellas dieron positivo en influenza porcina, es decir el 35%. No se indico el número de fallecidos del grupo.

Con esta información se confirma el crecimiento de los infectados por el virus que mutó a partir del tipo A-H1N1, y ha quedado comprobada su alta peligrosidad. Pero aun cuando se han confirmado estos casos el GDF aun no ha anunciado el plan “B” o mejor dicho no se ha decretado la suspensión de la actividad económica, por el contrario la medida de cerrar parte de los establecimientos de comida ha generado mayores presiones de las cámaras empresariales, las cuales han calificado de “exageradas” las medidas del gobierno capitalino, de forma totalmente hipócrita el presidente de la agrupación empresarial CANACINTRA declaro el día de hoy; "No se debe detener la marcha de la economía; antes bien, se debe de seguir trabajando”, aunque no aclaró quién debe de seguir trabajando, no se refería a los patrones que seguramente ya se encuentran fuera del país o en lujosas residencias apartadas del foco de infección, por el contrario se refería a los millones de proletarios que día a día exponen la vida ante esta mortal enfermedad: ¡que sigan trabajando!

Incluso en esta etapa inicial donde el problema, de acuerdo al punto de vista del GDF, podría o podía ser controlado con tan solo 10 días de suspensión de labores, la burguesía ha demostrado su indiferencia e incapacidad orgánica para resolver el problema ¡Los patrones no están dispuestos a sacrificar las ganancias de 10 miserables días! Prefiere arriesgar la vida de millones de trabajadores antes que dar un pequeñísimo paso atrás en sus intereses privados ¡La burguesía y su gobierno son el principal obstáculo para proteger la salud, e incluso la vida, de millones de trabajadores!

Las organizaciones de la clase obrera deben actuar de inmediato

Las contradicciones internas del gobierno de Calderón son la expresión de una burguesía en crisis, incapaz de organizar nada que no sea confusión. Si esto ya lo sabíamos se ha ratificado al 100% en los últimos días con las medidas que han tratado de implementar para detener la epidemia y es que en días la burguesía no puede resolver lo que no ha hecho en décadas; es decir instalar un sistema de salud adecuado para la población, esté es el fondo de la incapacidad médica para detener los contagios.

La infraestructura médica junto con el personal calificado, enfermeras y doctores, ha venido mermándose paulatinamente. Todo el terreno perdido por las dependencias públicas ha sido tomado por empresas privadas que ahora cuenta con grandes hospitales y cadenas farmacéuticas.

El Gobierno Legítimo (GL) presidido por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a través de su Secretaría de Salud ha reconocido y respalda estas conclusiones desde hace tiempo. Puede consultarse en la página de internet de la secretaría un artículo del 31 de octubre del 2007 donde se reconoce que las medicinas requeridas y su abasto seguro son artículos de primera necesidad. Productos que hacen la diferencia entre una vida sana y la muerte, la enfermedad y la discapacidad no pueden ser tratados como simples bienes, sujetos a las fuerzas del mercado y los acuerdos internacionales de comercio.

Es tal el reconocimiento del deterioro del sistema de salud que incluso la secretaría tiene un apartado en su página que se llama Comités Autogestivos haciendo referencia al papel que tiene que jugar la organización independiente del sistema de salud oficial para atender las necesidades sanitarias de la población. Desafortunadamente éste es el único apartado que carece de información y avances, no obstante indica claramente que el GL es consciente de que se deben de implementar medidas de auto-organización para atender la salud de la clase trabajadora.

Ante un problema de las magnitudes al que nos enfrentamos es necesario crear organismos de participación que involucren al conjunto de trabajadores sanos dispuestos a participar, tal como ocurrió después del terremoto de 1985, donde la incapacidad del gobierno para atender a los lesionados, realizar rescates, eliminar focos de infección, etcétera, fue cubierta con la participación activa de cientos y miles de trabajadores que en ese momento se convirtieron en rescatistas profesionales, paramédicos, albañiles, terapeutas, cocineras, organizadores; en un cuerpo vivo al rescate de la sociedad y de la clase trabajadora. Tenemos que recuperar ese ejemplo y tomar parte activa en la solución del problema, es cierto que implicará riesgos como en el 85, pero ahora tenemos algo que no teníamos en esos años, y eso es el PRD-CND, que no debemos de olvidar se encuentra al frente del gobierno del D.F. y junto con el GL pueden y deben de colaborar con la organización en cada colonia para impulsar diferentes medidas como:

1.- Dotar de infraestructura mínima para organizar comités por la salud de la clase trabajadora, comenzando por un lugar adecuado donde pueda organizarse; por ejemplo las escuelas que están cerradas deben de habilitarse como centros de información, prevención y control de la epidemia.. Estos comités de voluntarios deberán estar compuestos por un número adecuado de participantes que no eleve las posibilidades de contagio y que este en chequeos permanentes. Ello en coordinación y colaboración de personal especializado del sistema da salud pública

2.- El gobierno del GDF deberá de dotar al menos con equipo básico de salud (termómetros, cubre bocas, guantes, antisépticos, vitamina C, etcétera) propaganda preventiva, y material de higiene en gran escala que pueda ser utilizado para dotar a la población.

3.- Una de las tareas más importantes será el de tomar las medidas necesarias para que cada comunidad no presente casos de Influenza porcina, y en caso de existir la comunidad esté enterada y pueda tomar medidas para detener los contagios. Para ello se requiere recabar y dotar de información a la comunidad, esto se puede hacer mediante un boletín electrónico (internet), periódicos murales o pintas, equipos de sonido, que mantengan informada a la comunidad de cualquier brote del virus, sin que impliquen concentraciones de personas.

4.- Estas y otras medidas pueden implementarse sin poner en riesgo la salud de ninguna persona, al contrario serán estas medidas las únicas que pueden controlar los contagios; si la población esta comunicada y enterada fielmente de la problemática en su colonia puede tomar medidas más eficaces. Si al enemigo de por sí invisible se le protege con el desconocimiento el contagio aumenta de probabilidad.

5.- Las Casas en Defensa de la Economía Popular debe de volverse voceros de esta organización, facilitando la infraestructura e información necesaria para llevar adelante un plan de acción organizado.

Utilización de toda la infraestructura existente para solucionar la crisis

Las magnitudes de esta crisis de salud pública tienden a crecer, a diferencia del sismo del 85, donde las dimensiones de la tragedia estaban más definidas. No está claro hasta que niveles puede desarrollarse el contagio, por eso se requieren medidas de fondo para solucionar este problema, estas medidas como hemos visto no pueden tomarse teniendo en cuenta los intereses de la burguesía. La burguesía es de hecho parte del problema, no de la solución.

Los sindicatos que agrupan a los trabajadores de la salud, de las empresas que producen los medicamentos, los alimentos, los productos de limpieza, y todo aquello que es necesario para solucionar esta crisis deben de actuar de forma contundente, no hay margen para una negociación, o se toman todas las medidas necesarias para detener el problema o las deficiencias se pagaran con la vida de los trabajadores.

Es de todos conocido que el efecto del cubre bocas es muy limitado para evitar el contagio, el mismo secretario de salud ha tenido que reconocerlo; más eficiente sería dotar a la población de vitamínicos que eleven su sistema inmune, haciéndolos menos susceptibles de contraer el virus.

Pero las farmacéuticas y demás empresas que producen insumos médicos están en manos de la burguesía, los trabajadores debemos exigir con el apoyo de AMLO y el Movimiento en Defensa de la Economía Popular, que todas estas empresas sean puestas bajo el control de los trabajadores y que la producción sea puesta incondicionalmente al servicio del combate contra la epidemia, dotando sin necesidad de pago a toda la población trabajadora de medicinas, productos de limpieza y alimentos, para detener esta epidemia. Toma de fábricas y control obrero de la producción para detener la epidemia en todas aquellas industrias productoras de alimentos, medicinas y materiales de limpieza.

Las universidades y centros de esparcimiento deben acondicionarse como centros de control de la epidemia.

En las industrias estratégicas que no puedan parar sus labores y entrar en contingencia (electricidad, petróleos, salud, etc.) los sindicatos deberían exigir la contratación de mayor personal para aumentar a 4 los días de descanso con el 100% de salario, y así proteger a los trabajadores de contraer la enfermedad.

La epidemia de la influenza porcina se resuelve eliminando la pandemia del capitalismo

El desarrollo de la ciencia y la tecnología ha avanzado a tal grado que prácticamente cualquier enfermedad es curable, cuando menos se puede prescindir de sus efectos más nocivos como la muerte. El descubrimiento del genoma humano implicó un avance enorme en el conocimiento y control sobre el cuerpo humano, no obstante todos estos avances se encuentran infectados por el virus del capitalismo que no permite que todo su potencial sea explotado en beneficio de las mayorías. El capitalismo es la verdadera enfermedad que mata a millones de personas en todo el mundo no sólo por enfermedades curables sino también por hambre, guerra, falta de empleo y toda una serie de males sociales totalmente evitables.

La epidemia que vivimos ha venido a ratificar la crisis del capitalismo que de por sí ya padecíamos. Compañero trabajador, campesino, estudiante, no tenemos más opción, o acabamos con el capitalismo o él acabara con nosotros de alguna u otra forma. La clase obrera es creativa por naturaleza, necesitamos ahora utilizar esa creatividad y energía en defensa de nosotros mismos, ello pasa por organizarnos y luchar hasta las últimas consecuencias contra este sistema. ¡Únete a Militante y lucha contra la pandemia del capitalismo!

Toma de fábricas y control obrero de las industrias farmacéuticas, alimenticias y de la industria química (detergentes, antisépticos, etc.)

Creación de Comités por la salud de la clase obrera apoyados por los gobiernos perredista, y El Movimiento por la Defensa de la Economía Popular-CND

Intervención de los sindicatos para proteger a los trabajadores de la enfermedad sin riesgo de perder el empleo

¡Por la caída del gobierno de Calderón!

Besos, abrazos, sonrisas, euforia, efusivos apretones de manos, y más sonrisas, es lo que hemos visto una y otra vez en la televisión y diarios del mundo.

Este "festival afectivo" se dio en el marco de una nueva "Cumbre de las Américas" realizada los días 17, 18 y 19 de abril en Puerto España, capital de Trinidad y Tobago, donde se reunieron los Jefes de Estado de 34 países del continente (menos Cuba, expulsada de la Organización de Estados Americanos en 1962.

 

Sin duda, la estrella mediática de la cumbre fue Barak Obama quien, en el marco de la crisis económica del capitalismo, acudió con la tarea de lavarle la cara al imperialismo, mostrarnos a todos su rostro "amable" y darnos la esperanza de que comenzará una "nueva era" en las relaciones Norte-Sur. La era del imperialismo amistoso.

Por supuesto que los verdaderos propósitos de la Cumbre no han salido con la misma efusividad en los medios de comunicación. El verdadero propósito de la cumbre fue consolidar el esquema de dominación imperialista y de las distintas burguesías nacionales para asegurar la perpetuación de sus negocios y beneficios, a costa de la inmensa mayoría trabajadora de nuestro continente.

Esto se puede advertir al leer la "Declaración de Compromisos de Puerto España" donde se menciona que los Estados deben atraer la inversión privada, fomentar la inversión empresarial y promover el desarrollo del sector privado. O sea, sostener los beneficios de los  grandes empresarios, banqueros y terratenientes, afectados por la crisis internacional.

Mientras, por un lado, Obama se muestra amigable en su discurso; por el otro, sigue manteniendo las mismas políticas de fondo que apuntan al saqueo de las materias primas y recursos naturales de nuestro continente, como lo fue la reactivación de la IV Flota en los mares del continente.

El imperialismo también tuvo tiempo, durante la cumbre, de ocuparse de Cuba y Venezuela cuyo ejemplo revolucionario son una amenaza para la hegemonía Yanki. En este sentido, Obama se dedicó a reforzar su alianza con Lula para que éste actúe como un dique de contención a los "excesos" revolucionarios de Hugo Chávez. La intención de Obama es darle mas protagonismo a Lula para que éste actúe como el "ojo vigilante" de los intereses norteamericanos en la región. Papel que los propios Estados Unidos no pueden cumplir debido a pérdida de legitimidad política que se incrementó con la presidencia del genocida George W. Bush.

En cuanto a Cuba, las maniobras del imperialismo apuntaron a tomar medidas con la intención de crear las condiciones más propicias para una restauración capitalista en la Isla. Las medidas de relajación moderada del bloqueo, que Estados Unidos mantiene desde 1962, fueron acompañadas durante la cumbre de una cordial invitación a Cuba de "un nuevo comienzo". Claro, que este nuevo comienzo significa  destruir las conquistas de la Revolución Cubana mediante la introducción de reformas procapitalistas.

A pesar de que el imperialismo se haya cambiado la máscara, sus políticas de dominación siguen siendo exactamente la mismas, sólo ha cambiado el discurso para adaptarlo a las tendencias de las masas latinoamericanas que buscan un cambio radical a la situación en que se encuentran.

Han cambiado de táctica reemplazando, por ahora, el garrote por el discurso amable y la sonrisa en los labios. De esta manera, Obama intenta dar la sensación de que ha tendido una mano generosa, pasándole la pelota a Cuba, Venezuela y Bolivia, para de esta manera responsabilizarlos luego de falta de voluntad para lograr un acuerdo; y luego, con la complicidad de la prensa burguesa, hacerlos aparecer como "los malos de la película".

Esta es la nueva careta del imperialismo, es la que ha elegido para poner urgentemente un freno a las tendencias revolucionarias que están demostrando nuestros pueblos en América Latina. Se muestran amables y otorgan algunas concesiones, pero sus políticas de fondo son las mismas que durante décadas y décadas sumieron a nuestro continente en la miseria.

Por eso decimos que ninguna "Cumbre de las Américas" podrá solucionar los problemas fundamentales que enfrentan las masas trabajadoras de nuestro continente, solo el triunfo de la Revolución Socialista que expropie definitivamente a la burguesía en su conjunto podrá solucionar los problemas que padecen nuestros pueblos y desenmascarar a los chacales que se disfrazan de corderos sonrientes.

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