Economía

La crisis internacional del capitalismo que actualmente estamos viviendo, nos ofrece a cada instante capítulos nuevos en donde la constante es el ataque a las condiciones de vida de los trabajadores. De esta manera es como la burguesía trata de mantener su tasa de beneficios, sin embargo la ecuación no es tan sencilla, por todo el mundo se han desatado luchas contra esta política de miseria.

Te invitamos a que adquieras el Manifiesto de la CMI “Una alternativa marxista a la crisis global del capitalismo” en donde ofrecemos un análisis de las bases que han generado esta situación, las consecuencias y las tareas que debemos realizar nosotros los explotados.
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En el número anterior de Militante (179) publicamos la primer parte de nuestro punto de vista sobre lo que Jesús Ortega, Andrés Manuel López Obrador y la Tendencia Marxista Militante, proponen respecto a temas como el campo, el empleo y otros temas. Ahora presentamos la segunda parte. Para el siguiente mes terminaremos con esta exposición   


Rubro

Qué propone AMLO

Qué propone J. Ortega

Qué propone Militante

Crisis del campo

- Aumentar el presupuesto destinado al campo; se establezcan precios de garantía y subsidios al fertilizante y a otros insumos

- Apoyar mediante un programa especial la siembra masiva de maíz, frijol, soya, sorgo, trigo y arroz.
- Revisar con sentido de equidad, los precios de la energía eléctrica, diesel y gas LP en el campo.
- La reformulación de la política de subsidios para orientarla a la autosuficiencia alimentaria y a los insumos primarios básicos.
- Acceso al crédito por parte de los agricultores.

La ruina del campo es evidente por tosas partes, traduciéndose ello la pobreza más atroz para millones de familias campesinas y una mayor dependencia alimentaría hacia el extranjero, especialmente hacia los Estados Unidos, cuestión que ha sido muy bien aprovechada por las multinacionales y la burguesía nacional para hacer jugosos negocios monopolizando el mercado de granos y otros alimentos e imponiendo precios exorbitantes para el consumo de esta clase de productos. Con la crisis económica toda esa problemática se agudizará, cuestión por la cual una política adecuada hacia el campo será clave para evitar un mayor empobrecimiento entre los trabajadores del campo y de la ciudad. En esencia las propuestas de AMLO y de Jesús Ortega en este terreno son similares, caminar en esa dirección significaría un aliento para el campesinado pobre, pero en el campo hay fuertes intereses que de no tomarse medidas sobre ellos haría inútiles las iniciativas propuestas por ellos. En el campo, también existe una fuerte capa de sectores que parasitan sobre el trabajo de los campesinos (coyotes, banqueros, terratenientes, agroempresarios,  etcétera) y que necesitan que las cosas sigan  como están pues en buena medida de ello brotan sus privilegios y fortunas. Es por ello, si realmente queremos superar la miseria que se vive en el campo y que su deterioro no se agudice aun más con la crisis económica,  además de la anteriores propuestas, los explotados del campo y de la ciudad debemos luchar por:
- Creación de un sistema de distribución y abasto popular controlado por comités de campesinos, colonos y trabajadores que asegure que la comercialización de los productos del campo beneficie a los campesinos y no a los coyotes, los “bodegueros” y los monopolios de trasporte. ¡Basta de parásitos del campo!
- Cancelación de las deudas bancarias de los campesinos pobres y por el acceso a créditos blandos. ¡No al embargo de tierras por la banca!
- Cancelación de los acuerdos del TLC.
- Por una plan de industrialización del campo: maquinaria, sistemas de riego, instalaciones fabriles para producción de insumos agrícolas así como para la manufacturación de alimentos procesados, etcétera.
- Nacionalización de todos los latifundios, velados y abiertos, y su colectivización bajo el control de obreros y campesinos.
- Nacionalización de los monopolios de la producción y comercialización de productos agrícolas.

Origen de los recursos financieros para aplicar esa política

- Recorte de 200 mil millones de pesos el gasto superfluo del gobierno y empleo de los 200 mil millones de pesos de excedentes que se recibirán este año por precios altos de petróleo. (400 mil millones de pesos en total)

- Dedicar al menos un punto y medio del PIB – financiado mediante la reducción de gasto corriente improductivo del gobierno federal, estatal y municipal. En especial una reducción de cuando menos el 10% de las percepciones de los altos funcionarios de los tres poderes de la unión y de los diversos órganos de gobierno, exceptuando los municipios más pobres del país.

Es cierto que no sólo la reducción sino además la cancelación de todo gasto suntuoso, de los privilegios y de los sobresueldos del aparato del Estado en todos sus niveles y poderes, liberaría una cantidad de dinero importante para atender las necesidades sociales de las mayorías; sin embargo estamos hablando de una crisis que amenaza con empobrecer aún más a los casi 70 millones de mexicanos que ya se encuentran en esta condición y hacer al mismo tiempo que esa cantidad crezca con otro tanto de millones más. Defender verdaderamente el empleo y los salarios, así como sacar de la bancarrota al campo exigen cantidades de dinero para las cuales sería ampliamente insuficiente el ahorro que se podría lograr por medio de la eliminación de absolutamente todos los gastos inútiles y privilegios en el Estado (lo cual no quiere decir que no haya que luchar por eliminarlos) es por ello que, en cuanto a los recursos públicos corresponde, nosotros debemos pugnar para:
- Que el dinero que Calderón está empleando para rescatar a los empresarios sea utilizado directamente para los trabajadores por medio de un seguro universal de desempleo que además de garantizar un ingreso fijo y digno para un trabajador en lo que encuentra nuevamente empleo, le otorgue a él y a su familia acceso a servicios de salud en condiciones optimas.
-Eliminación de los impuestos para los pobres y establecimiento de altas cuotas de impuestos para los ricos.                    
- Empleo de los recursos públicos para la nacionalización de las empresas en quiebra bajo control obrero. Si tras la crisis de 1995 se recató por medio del Fobaproa con más de 500 mil millones de dólares a los banqueros, por qué ahora no emplear cuantiosas sumas del gobierno para rescatar a las empresas quebradas pero no para regresárselas a los patrones, sino para que la pongan a producir los trabajadores bajo su gestión directa.
Una fuente para sanear a este tipo de empresas bajo control obrero, para un programa nacional de desarrollo de obras públicas, para acceder a créditos blandos, así como para industrializar el campo, debe ser la banca privada, sin embargo su papel parasitario que le permite tener magnificas ganancias al mismo tiempo que mantiene una sequía de créditos de ya más de un década, le impiden jugar ese papel y ser un factor de estímulo de la producción. Bajo el capitalismo los intereses de los banqueros y empresarios están por encima de los de los millones de pobres y desposeídos.  Ante esa realidad y ante el reconocimiento de que las acciones que verdaderamente puedan impedir que la crisis incremente la miseria un alternativa firme tiene que ir al fondo del problema y asumir que el dinero que se pueda obtener por medio de las arcas del Estado son insuficientes, es por ello que se tiene que ir a fondo en la lucha  bajo banderas como:
- Por la nacionalización de la banca, la industria, las empresas de trasporte, inmobiliarias, latifundios y los monopolios del comercio bajo control obrero.
- Confiscación de las fortunas y demás propiedades de los empresarios. (encabezadas por Carlos Slim, las 39 familias más acaudaladas de México suman en total una riqueza de unos 135 mil millones de dólares, alrededor del 13,5% de la riqueza de todo el país)

Durante los últimos seis meses, el peso se ha devaluado respecto al dólar un 50%, el tipo de cambio pasó de 10 pesos por dólar en octubre del 2008 a más de 15 pesos por dólar en marzo de este año.

Esta pérdida del poder adquisitivo del peso es una consecuencia más de la crisis económica que se desarrolla a nivel mundial. Como en toda crisis de sobreproducción los capitalistas  paralizan y destruyen las fuerzas productivas, una masa de dinero en circulación no tiene espacio para invertirse, lo que a su vez disminuye el valor total de las mercancías producidas, la devaluación de la moneda ocurre en la medida en que es el valor de la producción lo que en el fondo permite comparar un patrón de moneda con otro.

Es decir, la devaluación del peso tiene su fundamento en la destrucción de las fuerzas productivas del país. En los últimos meses las empresas más determinantes para la economía han demostrado ésta tendencia; en lo que va del año la producción automotriz ha caído ¡56%!, PEMEX ha bajado su producción en 103 mil  barriles diarios, durante el 2008 la  industria minero metalúrgica produjo .5% menos que en el 2007, y ha iniciado el año con paros técnicos en las plantas más importantes del país.

Por supuesto durante los últimos años el gobierno de Calderón había mantenido un tipo de cambio artificial por medio de una reserva de dólares de casi 100 mil millones, no obstante esta maniobra artificial se desinfló ante la desbandada de dólares de los últimos meses (tan sólo en lo que se refiere al sector bancario la fuga supera los 50 mil millones en los últimos seis meses.

Por ello las medidas del gobierno espurio de Calderón para contener la caída del peso han sido y serán totalmente inútiles, ya que lo único que hacen es maquillar el estado real de la economía, alterando momentáneamente la ley de la oferta y la demanda, al ofertar enormes cantidades de dólares a precios por debajo de su valor real a cambio de pesos devaluados. Es decir el Banco de México hace exactamente lo contrario que cualquier capitalista  haría,  cambia una mercancía de mayor valor (dólares)  por una de menor valor (pesos). Esta farsa no cambia en nada el curso real de la economía por lo que la base productiva se sigue deteriorando mientras el gobierno transfiere los recursos del Estado a los banqueros.

El Banco de México que durante el sexenio de Fox logró acumular 92 mil millones de dólares en reservas (producto de la venta del petróleo a precios elevados) ha vendido aproximadamente el 20% de estas reservas (20mil 62 millones de dólares) en apenas cinco meses (octubre de 2008 a febrero del 2009) y por si no fuera poco el Banco de México acordó subastar diariamente 100 millones de dólares entre el 9 de marzo al 8 de junio del presente año, ¡por lo que a finales de junio tendríamos que en total se habrán vendido el 30% de las reservas en dólares del Banco de México!

 Pero para el capital financiero nunca es suficiente ganancia, los bancos han saboteado en diferentes ocasiones las subastas de dólares del gobierno, obligándolo a que baje aun más el precio de los dólares que ya de por si están sub valuados. Pero mientras ocurre el regateo termina perdiendo más valor el peso, esto tiene además la intención de que los bancos que comparten intereses con las empresas imperialistas aceleren la quiebra de sus competidores nacionales, que tienen créditos a pagar en dólares  y que con la devaluación no tienen más remedio que la quiebra, así los bancos matan dos pájaros de un solo tiro; consiguen dólares baratos y ahogan en deudas  a sus competidores mexicanos. Estas son las acciones de “la mano invisible” del mercado que operar en función de los intereses imperialistas.

Pero los que finalmente cargan con el peso de la devaluación no son tanto los burgueses nacionales, ellos aún con sus quiebras encuentran maneras de preservar su estatus y aunque los pequeños y medianos capitales caerán aplastados por los intereses imperialistas, son los trabajadores los que realmente están siendo exprimidos hasta el máximo con la devaluación.

Como hemos señalado la clase trabajadora no solo esta perdiendo su empleo o viendo reducido su salario como consecuencia de los paros técnicos, además el coste de la vida se ha vuelto mucho más caro, ya que  gran parte de los productos de consumo básico como los alimentos se importan de EUA y por lo tanto se tienen que pagar en dólares. Tan solo en 2008 las importaciones en bienes de consumo aumentaron 9.5%.

Además de ello la devaluación trae como consecuencia el encarecimiento de la deuda pública del Estado, que en los dos años  que lleva la administración de FeCal ¡ha aumentado en términos absolutos 43%, llegando a los 2 billones 843 mil millones de pesos! Y a pasando  de representar el 18.5% del PIB en 2006  al 22.6% del PIB en 2008. Tan solo durante el mes de enero la deuda se encareció en 11mil millones de dólares por la devaluación.

 Una vez más quien carga con el peso de esta deuda no son los banqueros ni empresarios si no los trabajadores, que la pagamos por medio de impuestos y en una disminución de los gastos del gobierno en salud, educación, vivienda, transporte público etc.

La devaluación se suma a la pesada carga que representa el capitalismo para la clase obrera, los burgueses tienen infinidad de mecanismos para que seamos los trabajadores los que paguemos la crisis que su sistema produce, por ello los proletarios debemos de plantear una serie de reivindicaciones en nuestros sindicatos, centros laborales, escuelas y el PRD, para que pongamos fin a este sistema decrépito y seamos los trabajadores los que controlemos democráticamente y en beneficio de la clase obrera la economía.

¡ aumento al presupuesto educativo, de salud y vivienda!
¡Aumento salarial por arriba de la inflación!
¡Fábrica cerrada, fabrica ocupada!

 

 

“Quiero limitarme aquí al aspecto psicológico del asunto, dejando a un lado la base social a que todo aquello respondía, o sea el cambio iniciado en la anatomía de la sociedad revolucionaria. Estos cambios son siempre y en última instancia los que deciden. Sin embargo, lo que primero echa uno de ver son los efectos psicológicos en que se reflejan.” L. Trotsky Mi vida.

Lo primero de lo que nos quejamos al leer las declaraciones de Zedillo y Calderón en Davos es de su comportamiento cínico, se presentan como héroes por salvar al sistema financiero en México gracias a sus audaces decisiones: “Gurría y yo (Zedillo) somos expertos en crisis”. Para entender por qué y de qué se ríen estos señores es necesario entender lo que pasa objetivamente ya que “Estos cambios son siempre y en última instancia los que deciden” y es por ello que empezaré hablando un poco sobre la historia del Foro Económico Mundial y sus asistentes, de entre los cuales destaca el FMI.

Después de la segunda guerra mundial en Europa hubo un periodo revolucionario dentro del colapsado sistema capitalista europeo, en Francia Italia y Grecia había obreros armados en la resistencia, por otro lado el arribo del ejército rojo a Berlín pintaba una situación abiertamente revolucionaria. La oleada revolucionaria en Europa se manifestó en la elección de gobiernos de izquierda y en la exigencia de los trabajadores de reformas concretas y un cambio social. Sin embargo el movimiento fue esquiroleado por las dirigencias reformistas y estalinistas.

Sea como sea, la principal característica del periodo de posguerra fue el auge económico que duro veinticinco años. Ted Grant dirigente del Partido Comunista Revolucionario (PCR) había defendido que en Europa se había alcanzado una estabilidad política momentánea -nadie sabía la longevidad que alcanzaría este auge económico-, mientras que los dirigentes de la cuarta internacional defendían que el sistema había colapsado y que habría una serie de colapsos económicos y recesiones. Solo el PCR supo adaptarse a la nueva realidad.

La clase dominante Estadounidense después de la guerra vio con angustia como se desarrollaba el movimiento en Europa y para evitar que el movimiento obrero se siguiera desarrollando tuvo que echar a andar el Plan Marshall con el propósito de reactivar la economía. Pero esto no fue suficiente, algunos capitalistas pedían regresar de nuevo al patrón oro abandonado en 1936 mientras que otros pedían mantener esta regla, así que para  crear un nuevo sistema de cambios internacional se convoco en 1944 en Breton Woods New Hampshire a una reunión. En esta nace el llamado Fondo Monetario Internacional (FMI). La idea era que los países morosos pudieran utilizar estos fondos para pagar sus deudas. Los países miembros tenían que pagar una cuota del 25% en oro y el otro 75% en moneda nacional.  Pero el fondo aquí reunido no alcanzo para cubrir la deuda para reconstruir las decrepitas economías, así que los estados Unidos compran el FMI y empiezan a impulsar el dólar como patrón de cambio en lugar del oro.

Aquí sólo se tocan unas pocas causas básicas que explican el auge económico, para ver todo el panorama completo recomendamos al lector el articulo “¿Habrá una recesión?” de Ted Grant que se encuentra en: www.engels.org/pdf/TG_obras_01_v6.pdf

El Foro Económico Mundial (FEM) nace en 1971 para “contribuir en la resolución de los problemas de nuestra época”, hay que notar que este foro nace en el momento en que estaba finalizando el auge económico de posguerra. De nueva cuenta era necesario que la clase dominante se pusiera de acuerdo para resolver la siguiente recesión, cuando ellos dicen “problemas de nuestra época” hay que traducir recesión. Fue el profesor Klaus Schwab quien invitó a los principales expertos a la montaña suiza donde se encuentra Davos a discutir sobre estrategia comercial. Este foro se lleva a cabo desde esta fecha hasta el día de hoy.

Esta última reunión –la número 39- finalizó el 1 de febrero de este año  acabo en medio de un ambiente de tristeza y depresión debido a la actual crisis económica, para muestra un botón:

“La situación fue muy bien ilustrada al final del foro por el presidente de la financiera británica Standard Chartered, Peter Sands, al afirmar que "es muy difícil recuperar la confianza cuando no sabemos bien ni siquiera donde estamos"”

“Los mil cuatrocientos presidentes de grandes compañías, las decenas de analistas, los 43 jefes de Estado y los economistas presentes en Davos tampoco supieron aclarar con cierta precisión cuando puede terminar la crisis”.

“Los pronósticos van desde unos meses, a finales de este año, como estimó el número dos del Fondo Monetario Internacional (FMI) John Lipsky, hasta diez años como apuntó el financiero Georges Soros”. El financiero en línea domingo 1 de febrero 2009.

Ahora si queda claro las cínicas bromas de Calderón y Zedillo, todos están espantados y no saben de qué manera actuar al darse cuenta de la crisis que nos ha alcanzado y por ello Zedillo tiene que auto consolarse diciendo: “Gurría y yo  somos expertos en crisis”.

Los llamados de Calderón por evitar escenarios catastrofistas se parecen mucho a la tripulación del Titanic negándose a aceptar el hundimiento del barco, con la diferencia que México no es una embarcación de gran calado, sino una lancha sin motor atada al “Titanic gringo”. La economía de EUA sigue en una incontenible espiral descendente sin final a la vista.

En tres meses, a pesar de las “limosnas” millonarias que el conjunto de la población ha obsequiado a los más ricos (incluso economistas burgueses como el premio Nobel Paul Krugman han llamado este fenómeno “socialismo chatarra”), se contabilizan, desde diciembre del año pasado, 3.6 millones de personas que han perdido su empleo, las principales empresas automotrices están prácticamente en quiebra, junto con los principales bancos y  casi todos los sectores industriales; miles de personas están siendo expulsadas de sus casas obligadas a vivir en estacionamientos. El periódico burgués Wall Street describió elocuentemente la situación de la siguiente manera: “es el infierno, y empeorará”.  Mientras tanto el gobierno de Calderón sigue siendo orgánicamente incapaz de reconocer el impacto que indefectiblemente la crisis tiene y tendrá en la economía de México.

Obama empieza a mostrar el verdadero rostro de su gobierno detrás de esa máscara sonriente y amable, después de haber anunciado algunos cambios cosméticos de carácter propagandista (el cierre dentro de un año de la infame prisión en Guantánamo, declaraciones sobre el retiro de tropas en Irak, el tope de medio millón de dólares para las compensaciones de los altos ejecutivos, etc.) Obama plantea un nuevo plan de rescate para la burguesía por cerca de alrededor de 900 mil millones de dólares (su propuesta original era de 100 mil millones). Aún cuando la propaganda oficial señala que ese rescate será para promover el empleo, para la construcción de obras de infraestructura, para salud y educación es propaganda destinada para los incautos; es tan claro como el día, que ese rescate (que probablemente cuando este artículo vea la luz ya estará aprobado por las cámaras) será fundamentalmente para seguir absorbiendo deudas tóxicas de los grandes bancos, rescatar a las grandes industrias y a los más ricos; al mismo tiempo que se distrae la atención de las masas y se dirige su odio contra algunos ejecutivos y especuladores usados como cabeza de turco del capitalismo. El plan de Obama plantea una ley llamada Buy American que plantea dejar de comprar, entre otras cosas, productos manufacturados fuera de EUA; si bien ha sido matizada por las cámaras para que no aplique a los socios comerciales como México, es más que probable que en cuanto la crisis se profundice se apliquen políticas proteccionistas.

Sólo un caso clínico, como Calderón, incapaz de ver el abismo que se abre bajo sus pies, podría minimizar las implicaciones que esta crisis está teniendo y tendrá sobre la economía mexicana. Calderón se niega a ver la realidad porque la clase a la que representa es totalmente incapaz de hacer nada frente a la crisis; si la inyección de cerca de 900 mil millones de dólares y la anunciada inutilidad de los otros 800 mil por parte del gobierno estadounidense han sido y serán incapaces de detener la espiral descendente, menos aún puede hacer una economía totalmente débil, ligada colonialmente al ciclo estadounidense. Los discursos sobre el barco de gran calado y la solidez de la economía sólo pueden tener efecto sobre los más inocentes. Ahora mismo en nuestro país se han perdido de diciembre a la fecha más de medio millón de empleos, la producción automotriz ha colapsado más del 50%, la industria manufacturera está colapsando y todas las empresas e industrias continúan cercenando su planta laboral, continúa la más grade fuga de capitales desde finales del 94; además, la espiral inflacionaria es incontenible (con todo y las colosales ventas de dólares por parte del Banco de México). Si el 90 % de la exportaciones mexicanas son absorbidas por EUA, si EUA compra la mayoría de nuestro petróleo (principal fuente de divisas), si la segunda fuente de ingresos depende de la remesas, si la economía depende en buena medida de la inversión extranjera, es imposible que esta crisis se manifieste en un “catarrito” como ridículamente llegó a afirmar Carstens.

No obstante esta crisis acicateará la lucha de clases, la burguesía y sus partidos hablan ya del peligro de una explosión social; ya vemos que los grandes empresarios piden a gritos un rescate y condonación de impuestos y, al mismo tiempo, exigen más impuestos para la población y más contrareformas; esto es una receta acabada para un ascenso sin precedente del movimiento obrero, comenzando con las luchas sindicales (ya estamos viendo el inicio de este fenómeno). Si en el mismo corazón de EUA (Chicago) hemos visto a trabajadores tomando su fábrica, ya veremos, sin duda, ese fenómeno en nuestro país. La tarea de los trabajadores y sus organizaciones es el impulso de una huelga general por la caída de este gobierno inútil e incapaz  y la formación de un gobierno obrero que expropie a los parásitos que han provocado esta crisis (por más que el gobierno se empecine en afirmar que la crisis viene de fuera, la burguesía y su gobierno mexicanos no son más que la sucursal local del imperialismo). Cortemos de raíz la causa de las crisis liquidando el obsoleto sistema capitalista.

El 16 de marzo, una vez más, los trabajadores agrupados en el SME hemos emplazado a huelga en demanda de aumento salarial, pero la crisis económica y social mundial, harán esta ocasión especialmente convulsiva.

La crisis económica actual, que todos los economistas juraban por “la del Tepeyac” era sólo especulación, ahora ha alcanzado el terreno de la producción, millones de trabajadores en todo el mundo pierden su condición de tales en un abrir y cerrar de ojos y mientras las masas laboriosas se acercan inexorablemente al abismo de la pobreza y el lumpenizaje, el gobierno Calderón se embarra en el lodo de la perdida lucha contra el narco, la destrucción de la economía nacional y las crisis internas y contra ciertos empresarios “catastrofistas” que más bien padecen de un realismo burgués pesimista.

El trabajo y el salario no se mendigan ni se negocian, se exigen

La industria energética en este país, está en grave peligro, la experiencia reciente de PEMEX todavía está sangrando y los ojos del asesino (gobierno y empresarios nacionales y extranjeros) ahora apuntan hacia la electricidad, que como ya se ha dicho en incontables ocasiones, esta es un negocio de lo más redondo, pues actualmente nadie puede privarse de este servicio, sin embargo hay un gran obstáculo: el SME y sus trabajadores.

En esta revisión salarial necesitamos ante todo defender nuestras condiciones de existencia. Recuperar el poder adquisitivo del salario electricista significa fortalecer la capacidad de resistencia ante los embates del capitalismo, sin embargo para poder ganar esta lucha es necesario hacer un llamado a las tradiciones y métodos que han hecho triunfar a la clase obrera en todo el mundo, es decir, no sólo utilizar la huelga como amenaza o trámite administrativo sino realmente prepararla, llevando a la base a una politización y una conciencia del papel que como gremio se juega en la industria y en la sociedad para de ahí realizar acciones que pongan al sindicato en una posición de ventaja frente al gobierno federal, como todo buen general sabe, una batalla se gana antes del enfrentamiento.

Es necesario hacer un llamado de solidaridad a los trabajadores de confianza de LyF así como a los trabajadores en general de CFE para que se opongan al esquirolaje que con ellos quiera hacer el gobierno, de igual manera a todos los sectores organizados y sindicatos a realizar acciones en apoyo al SME y en defensa de sus propias reivindicaciones provocando un movimiento generalizado de la clase obrera para lograr la victoria, en esta ocasión sería muy provechosos recordar la huelga general de 1916.

Al capitalismo no se le reforma, ¡se le destruye!

En este momento en Argentina se está desarrollando un movimiento contra el aumento obsceno y absurdo de las tarifas del servicio eléctrico encabezado por el Sindicato de Luz y Fuerza de Mar de Plata, ellos han hecho un llamado a la población en general a sumarse y organizarse para denunciar y dar la batalla por la reducción en las tarifas eléctricas, habrá que recordar la experiencia de la huelga electricista en 1996 en Honduras donde ésta triunfó gracias al apoyo que la población brindó al  sindicato en su reivindicación por la reducción de las tarifas; el SME debería retomar estas experiencias y también hacer un llamado a lucha de los usuarios por la creación de una tarifa social y la eliminación de la tarifa DAC, explicando que los responsables de los altos cobros no son los trabajadores, sino el gobierno.

La única manera de garantizar una industria eléctrica al servicio del pueblo trabajador y el desarrollo social es que los mismos que producen la electricidad sean los que decidan como y para quien se produce, es decir, con el control obrero de la producción, eliminado la corrupción a través de la democracia obrera y la planificación social y con la misma combatir los intereses privatizadores de la burguesía nacional y extranjera. El problema no son las políticas neoliberales, sino el capitalismo en sí.

Por un aumento salarial que asegure la vida digna de los trabajadores electricistas y la clase obrera nacional.

Rompamos la política anti obrera de Calderón, ¡preparemos la huelga!

Frente a la crisis económica que padecemos, Andrés Manuel López Obrador y Jesús Ortega, este último dirigente nacional del PRD, han presentado cada uno por separado sus iniciativas (planes anticrisis) que, de acuerdo con ellos, evitarán que la crisis económica continúe dañando los niveles de vida de las familias trabajadoras del campo y de la ciudad.  Son diferentes la áreas sobre las cuales elaboran sus propuestas (educación, salud, vivienda social y políticas públicas de asistencia social, por mencionar las más significativas) sin embargo entre ellas hay tres rubros que por su relevancia en las condiciones de vida de las mayorías (empleos, salarios y el campo) es necesario centrar especial atención, pues los efectos que la crisis tenga sobre éstas serán determinantes para el futuro de millones de mexicanos.

Con el objetivo de exponer nuestro punto de vista sobre estas propuestas y con la intención además de llevar nuestras ideas a la clase trabajadora respecto a los planteamientos de los marxistas sobre nuestra alternativa socialista para luchar contra la crisis económica y sus efectos sobre las clases desposeídas, Militante elaboró el siguiente cuadro en el que compara con su alternativa las propuestas de ambos dirigentes perredista. En este número, sólo abordamos la parte referente a empleo y salario, el resto de puntos (campo, recursos financieros y método de lucha)  los presentaremos en los siguientes números.

Invitamos a los trabajadores y a los jóvenes a discutir en torno a estas propuestas y a organizar círculos de debate, en los que apoyados en las ideas del marxismo, se evalúen y definan acciones para impulsar una lucha tenaz y sin cuartel contra el gobierno de Calderón y la burguesía parasitaria. Únete a nosotros y lucha por el socialismo.

Rubro

Qué propone AMLO

Qué propone J. Ortega

Qué propone Militante

Defensa del empleo

- Llevar a cabo un programa de construcción de obras públicas.
- Construir tres refinerías de PEMEX

- De manera inmediata iniciar la construcción de la nueva refinería de PEMEX

Es cierto que obras como las de más refinerías para PEMEX, generarían empleos, sin embargo sean una o tres refinerías,  el efecto de esta medida sería limitado pues no lograrían satisfacer la demanda un millón 300 mil nuevos empleos que cada año demandan los jóvenes que se integran al mercado laboral. Además, por otro lado, esa cantidad  tendría que sumarse al medio millón de desempleos que aproximadamente han sido destruidos de noviembre a enero pasados a consecuencia de la crisis económica.

El despido masivo es uno de los dos recursos más empleados por la burguesía para tratar de salvar sus privilegios en tiempos de crisis a costa de los trabajadores. Esta realidad requiere respuestas, que aseguren una legítima defensa del empleo, tales como:

- Ni un sólo despido más. Reinstalación inmediata de todos los trabajadores que han sido despedidos con el pleno reconocimiento de todas sus prestaciones laborales y de antigüedad.
- Reducción de la jornada de trabajo de 8 a 6 horas sin reducción de salario. Que el trabajo existente se reparta entre todos los brazos disponibles.
- Fábrica cerrada, fábrica tomada bajo el control democrático de los trabajadores. Si la burguesía es incapaz de mantener  trabajando a las fábricas, que se hagan a un lado. Los trabajadores debemos tomar esas fábricas y ponerlas a producir para mantener viva la fuente de sustento familiar.
- Por la nacionalización bajo control obrero de las diferentes empresas quebradas para rescatar esas fuentes de empelo.
- En el terreno de la infraestructura, la propuesta de más refinerías para PEMEX, nosotros la complementaríamos de la siguiente manera: Por un verdadero plan nacional de inversión en obras públicas (agua potable, drenaje, electrificación, escuelas, hospitales, caminos, puentes, sistemas de riego, vivienda popular, presas, etcétera) bajo el control y administración de comités de vecinos y trabajadores.

Defensa del Salario

- Cancelar los aumentos de precios de la gasolina, el diesel, el gas y la electricidad

- Aumento de emergencia del 8 % al salario mínimo y al derivado de las revisiones contractuales.
- Congelación del precio de la gasolina, disminución en un 10% del gas LP y del precio del diesel y el del gas natural y las gasolinas.

En definitiva la defensa del salario pasa por aumentar su monto y por combatir la carestía de la vida, no obstante los enormes niveles de la inflación (el precio de la canasta básica en los dos últimos años se encareció en un 67.1%) y la fuerte depreciación de los salarios (los cuales sólo se han incrementado 12.5% a lo largo del gobierno de Calderón, de acuerdo a la UNAM) nos permiten afirmar que la cancelación de los aumentos a los precios a los productos que propone AMLO sería un paso al frente, pero que sería necesario ir más lejos para efectivamente contrarrestar la carestía, la cual empobrece a las familias trabajadoras.

Por  otro lado, de acuerdo al  Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM, la combinación de inflación y decremento salarial ha dado como resultado que hoy en día la llamada Canasta Alimenticia Recomendable (ojo, es decir sin tener en cuenta los gastos de una familia trabajadora en higiene personal, salud, vivienda, vestido, transporte, educación y ni qué decir de viajes y esparcimiento, por ejemplo) tenga un precio de 132. 12 pesos diarios contra los 54.80 pesos en que se establecieron los salarios mínimos para este 2009. Mirando esta realidad, y sólo teniendo en cuenta las necesidades promedio de una familia trabajadora exclusivamente en el terreno de la alimentación, el aumento salarial del 8% que propone Jesús Ortega sería más que insuficiente.

Para los marxistas dignificar las condiciones de vida de los trabajadores y sus familias pasa por acciones como las siguientes:

- Por un salario mínimo de 10 mil pesos mensuales que cubra de manera satisfactoria todas y cada una de las necesidades
 de una familia trabajadora.
- Reducción del 50% y congelación de los precios y tarifas de los productos y servicios necesarios para la vida cotidiana de
 una familia trabajadora (alimentos, vestido, transporte, vivienda, educación, gas, gasolina, electricidad, teléfono, salud,
 cultura, recreación, etcétera)
- Escala móvil precios-salarios
- Por la nacionalización de los monopolios y cadenas mercantiles para asegurar el abasto de alimentos y otros productos y contra el acaparamiento y la especulación de éstos para encarecer sus precios.
- Por la conformación de comités de trabajadores y vecinos que administren y organicen el abasto de alimentos y otros productos básicos y que combatan toda clase de acaparamiento y especulación.

Cuando el capitalismo era joven era frecuente ver como grandes fortunas se perdían en el marco de las severas crisis capitalistas. Los burgueses espantados señalaban tal o cual factor como el causante y como niños traviesos prometían que eso no volvería a suceder.

A finales del siglo XIX parecía que las cosas estaban solucionadas pero el crecimiento económico capitalista trajo consigo un crecimiento hasta entonces no conocido de la competencia internacional.  El Estado se convirtió en el campeón de cada burguesía en la búsqueda de materias primas baratas, mercados y espacios de inversión de capitales.

Pero estalló la crisis expresada en la feroz guerra mundial y los capitalistas se refugiaron de tras de sus propios aparatos estatales para “defender la propiedad privada”.  Con la ayuda del reformismo, la burguesía salió adelante para repetir el esquema anárquico que los llevó a la crisis del 29.  

Al  grito de “sálvense quien pueda” implementaron medidas proteccionistas. El resultado fue una explosión de la crisis a nivel mundial que llevó a un estancamiento que sólo se pudo romper con el advenimiento de la segunda guerra mundial.

El capitalismo daba fin a su crisis sacrificando a más de 50 millones de personas, destruyendo las fuerzas productivas de bastas regiones del mundo, especialmente Europa y Asia. En suma llevando a la humanidad a un estado de barbarismo que no tiene antecedente en la historia humana.

Desde entonces la combinación de una política de relativa apertura comercial, con un Estado que hacia las veces de “gran capitalista en jefe” fueron los principales estandartes del crecimiento económico mundial, aunque no debemos dejar de señalar que la coyuntura revolucionaria que se abrió en la postguerra pudo haber significado el fin del capitalismo. Sólo con las garantías del estalinismo de que no habría revolución en occidente la burguesía pudo levantar cabeza.

Luego llegó la crisis de los setentas, nuevamente la burguesía, en su voracidad por la máxima ganancia, llevó las contradicciones a tal grado que sobrevino un nuevo colapso de la actividad económica.

Para entonces el Estado sin dejar de intervenir como “Big Brother” de cada burguesía local estableció una desregulación, es decir eliminó reglas, con la supuesta creencia de que el motivo de la crisis eran los excesivos controles gubernamentales sobre los negocios, y por supuesto el gasto social que para la burguesía es una inversión improductiva e inútil.

El Estado disminuyó su papel como propietario de empresas pero no como agente económico, especialmente mediante el impulso de toda una contrarrevolución económica que consintió en otorgar todo negocio redituable a la burguesía y eliminar toda ley que impidiera su enriquecimiento, incluyendo leyes laborales.
Mediante el Estado, la burguesía asegura leyes a su conveniencia, pero últimamente más importante ha sido que se ha convertido en una fuente de recursos ilimitada. Cuando algo va mal “pues que venga el Estado y empleé las finanzas publicas para rescatarnos”

Así sucedió durante la crisis de los noventas  donde  en México  se empleo el 20 % del PIB; en Francia  el 0.7 %;Estados Unidos 3.2 % en 1982; Tailandia  en 1997 el 32.8%; Corea del  Sur en 1997 26.5%; Japón en los noventas el 20%; Indonesia en 1997 el 50% ( la Jornada 3 de febrero del 2009)
Ahora se dice que el rescate en Estados Unidos representará algo así como el 10% de su PIB, eso está por verse: en 1995 el rescate empezó con 50 millones de dólares, se prometía que era un problema transitorio, para finales del 2008 el monto del rescate lleva a los 62 mil millones de dólares
Muchos de estos rescates implican el control del Estado de las instituciones financieras, son una especie de estatización. El caso más reciente es Estados Unidos, donde prácticamente todo el sector bancario de segundo piso, es decir bancos que prestan a bancos, es ya propiedad del Estado. No obstante se trata de rescates; el Estado  pretende sanearlos para después volvérselo a entregar a los capitalistas que los hicieron tronar. Es como un mecanismo de trasferencia de riqueza cada día más descarado.

Incluso la población norteamericana, acostumbrada a ver a sus banqueros como “ganadores” con el derecho a vivir bien, está indignadísima ante noticas tales como la de que con el dinero del rescate bancario John Thanin directivo de Merril Linch, distribuyó a sus ejecutivos 4 mil millones de dólares. No fue el único, durante el año 2008 los directivos de bancos e instituciones financieras de Wall Street cobraron 20 mil millones de dólares.
En un Estado de clase, siempre que hay problemas se trata de apoyar a la clase dominante, en este caso la burguesía se solidariza consigo misma y saquea los fondos del Estado con la mayor impunidad y cinismo.

Este “socialismo de millonarios” de parásitos es el que hay que derribar lo más pronto posible. Porque nunca en la historia veremos un “capitalismo con rostro humano”, prefieren hundirse y hundir al mundo con ellos que atender el bien común.

El programa de transición ante la crisis capitalista

Lunes 2 de marzo, Casa Museo León Trotsky, Rio Churubusco 410, Coyoacán (cerca del metro Coyoacán), 11:00 a.m.

Para la burguesía y los líderes reformistas de las organizaciones de masas de los trabajadores, no existe otra alternativa para salir de esta crisis mas que los trabajadores se crucen de brazos y esperen pacientemente que se les reduzcan los salarios, que se queden sin empleo o que suban las mercancías y vean cómo sus niveles de vida se van a la basura.

En los hechos, plantean que esta desastrosa crisis la paguen los trabajadores, su visión es muy simple: cuando hay riqueza, ésa es para los dueños y poderosos, pero cuando hay crisis, que ésta se generalice entre los trabajadores.

Pero nosotros sí tenemos otra alternativa para la crisis y ésta fue escrita por León Trotsky en su libro “El programa de Transición”, el cual plantea medidas como la toma de fábricas, el control obrero y la escala móvil salarios-inflación para evitar, precisamente que las crisis causadas por la burguesía afecten a los trabajadores.

En este mitin rescataremos la importancia del Programa de transición y plantearemos el programa de la Corriente Marxista Internacional frente a la crisis capitalista actual.

Martes 17 de Febrero, 12:00 hrs., en auditorio de la Facultad de Físico-Matemáticas.

(Manifiesto de la Corriente Marxista Internacional)

La crisis del capitalismo mundial es un hecho que nadie puede ignorar. Ayer mismo los economistas nos aseguraban que era imposible otro 1929. Ahora hablan de la amenaza de otra Gran Depresión. El FMI advierte de un aumento del riesgo de una recesión económica severa y prolongada a escala mundial. Lo que comenzó como un colapso financiero en EEUU se ha extendido ahora a la economía real, amenazando los empleos, las viviendas y las vidas de millones de personas.

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