Economía

El programa de transición ante la crisis capitalista

Lunes 2 de marzo, Casa Museo León Trotsky, Rio Churubusco 410, Coyoacán (cerca del metro Coyoacán), 11:00 a.m.

Para la burguesía y los líderes reformistas de las organizaciones de masas de los trabajadores, no existe otra alternativa para salir de esta crisis mas que los trabajadores se crucen de brazos y esperen pacientemente que se les reduzcan los salarios, que se queden sin empleo o que suban las mercancías y vean cómo sus niveles de vida se van a la basura.

En los hechos, plantean que esta desastrosa crisis la paguen los trabajadores, su visión es muy simple: cuando hay riqueza, ésa es para los dueños y poderosos, pero cuando hay crisis, que ésta se generalice entre los trabajadores.

Pero nosotros sí tenemos otra alternativa para la crisis y ésta fue escrita por León Trotsky en su libro “El programa de Transición”, el cual plantea medidas como la toma de fábricas, el control obrero y la escala móvil salarios-inflación para evitar, precisamente que las crisis causadas por la burguesía afecten a los trabajadores.

En este mitin rescataremos la importancia del Programa de transición y plantearemos el programa de la Corriente Marxista Internacional frente a la crisis capitalista actual.

Martes 17 de Febrero, 12:00 hrs., en auditorio de la Facultad de Físico-Matemáticas.

(Manifiesto de la Corriente Marxista Internacional)

La crisis del capitalismo mundial es un hecho que nadie puede ignorar. Ayer mismo los economistas nos aseguraban que era imposible otro 1929. Ahora hablan de la amenaza de otra Gran Depresión. El FMI advierte de un aumento del riesgo de una recesión económica severa y prolongada a escala mundial. Lo que comenzó como un colapso financiero en EEUU se ha extendido ahora a la economía real, amenazando los empleos, las viviendas y las vidas de millones de personas.

Luchemos por el socialismo

El anterior es el encabezado del volante que distribuiremos en la concentración para la que está convocando López Obrador este 17 de febrero en el Palacio Legislativo de San Lázaro. Invitamos a todos nuestros lectores y simpatizantes a reproducir este volante para distribuirlo en las movilizaciones, en su centro de trabajo o de estudio. Difunde y lucha por las ideas del marxismo.

11 de febrero de 2009.

Perspectivas nacionales e internacionales 2009

Los resultados que arroja el último periodo de la crisis del capitalismo han sido devastadores, el desempleo a nivel mundial se encuentra en su peor momento marcando el inicio de un sinnúmero de luchas entendidas como un paso adelante para el movimiento de los trabajadores y por supuesto de los hijos de éstos. La recesión se ha convertido en una  gran ola que arrasa con todo a su paso inundando “oficialmente” a los principales países capitalistas; Estados Unidos dando vacaciones obligatorias a los trabajadores sin goce de sueldo pero sin dejar de inyectarle miles de millones de dólares a las deudas de la burguesía ¡que irónico! “esto es capitalismo para la clase trabajadora y socialismo para la burguesía”.

El proletariado español en la misma tónica que el estadounidense se encuentra en uno de los peores momentos de su historia con las más altas cifras de desempleo cerrando el año 2008 con un regalo de Zapatero a la Banca privada de 50,000 millones de euros aunado a 21,000 millones en rebajas fiscales para los empresarios en éste año.

Particularizando en el caso de México gracias a las fluctuaciones en el precio de los hidrocarburos se ha provocado que el sector pesquero pare su producción por el incremento excesivo del diésel siendo insuficiente el subsidio estatal del 23.3% dejándolo sin rentabilidad. Pero éste no es el único caso ya que el sector de los transportes de carga y de pasaje han anunciado un paro general para el 16 de febrero sí el gobierno federal se niega a reducir el precio del diésel y mantenerlo.

Otro de los acontecimientos que ha conmocionado al mundo en este año ha sido la barbarie del capitalismo que ha golpeado con gran fuerza a medio oriente -un ejemplo más de la decadencia del sistema- donde la guerra es la única solución para la hegemonía de los países imperialistas teniendo como resultado una desmesurada matanza de personas civiles.

La lucha por la defensa de nuestros derechos implica riesgos y sacrificios; la burguesía no se detendrá hasta arrebatarnos todo -producto de las luchas obreras- sólo la lucha organizada los detendrá. Los que integramos el CLEP-CEDEP y Militante en Acatlán te invitamos a que asistas a la primera charla del año “¿Que, ya paso lo peor de la crisis?” Perspectivas Nacionales e Internacionales 2009, el miércoles 11 febrero a la 1pm en el Edif. A6 Salón A-604.

¡¡Socialismo o Barbarie!!
¡¡Unidos y organizados venceremos!!

Febrero de 2009.

Mientras el putrefacto sistema capitalista sigue hundiéndose víctima de su política rapaz, millones de trabajadores a nivel mundial siguen siendo arrojados a la miseria y a la pauperización de sus niveles de vida y la de sus familias. La actual crisis económica mandó al desempleo, tan sólo en nuestro país, a medio millón de personas en un mes solamente. Miles sobreviven con trabajos precarios y miles más buscan alguna alternativa que permita llevar más ingresos a sus hogares ante la embestida que el gobierno de nuestro país ha dado a los salarios.

“Con una inflación anualizada que ya llega a 6.23 por ciento, el Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CNSM) acordó otorgar un aumento general de 4.6 por ciento a los salarios mínimos de las tres áreas geográficas. Así, las percepciones mínimas legales que regirán a partir del primero de enero de 2009 serán de 54.80 pesos diarios para la zona geográfica A, 53.26 pesos para la B y 51.95 pesos para la C…” Jornada, 19 de diciembre de 2008.

Los generosos 2 pesos con 32 centavos que el gobierno federal aumentó al salario mínimo alcanzan para comprar un bolillo, dos chicles o un boleto del metro. El argumento que ofrecieron quienes aprobaron esta medida fue que con ello no se perderían más empleos, lo cierto es que “durante los últimos 31 años el poder adquisitivo del salario de los mexicanos ha caído 75 por ciento…” (La Jornada 5 enero 2009).

Contrario a lo que Calderón ha declarado sobre que la economía mexicana se encuentra mejor que la de países desarrollados en todo el mundo la verdad es otra. Por ejemplo, “un abogado en México devenga un salario promedio de 32.48 pesos por hora (2.8 dólares), mientras que su similar en el estado de California tiene un salario de 63.78 dólares por hora…un analista de sistemas en México tiene un salario promedio de 52 pesos por hora (4.5 dólares), en tanto que en Estados Unidos el mismo equivale a 37.01 dólares por hora, y una recepcionista en nuestro país devenga en promedio 20.15 pesos por hora (1.75 dólares), mientras en el vecino país la percepción es de 12.49 dólares por hora.” (La Jornada, 16 de abril de 2008).

Lo anterior es sólo una muestra de que, como en los viejos tiempos del priismo, a los trabajadores se nos quiere dar atole con el dedo. No sólo el incremento salarial ha sido raquítico sino que, además, los alimentos, la gasolina, las medicinas, la luz, el agua y el transporte, entre otras cosas, suben y suben como la espuma. “Artículos indispensables como la tortilla han tenido incrementos de 42 por ciento; la leche 53 por ciento; el pan 60 por ciento; el frijol 100 por ciento; el azúcar 40 por ciento; el arroz 30 por ciento y un elemento básico que ha desatado la inflación es el aumento gradual en los combustibles y la electricidad, ya que precisamente el costo del servicio de luz aumentó este año ciento por ciento, la gasolina ha tenido aumentos permanentes y el gas se encareció 12 por ciento.” (La Jornada, 12 de diciembre de 2008).

Como explica Trotsky en El programa de transición: bajo pena de entregarse voluntariamente a la degeneración, el proletariado no puede tolerar la transformación de una multitud creciente de obreros en desocupados crónicos, en menesterosos que viven de las migajas de una sociedad en descomposición. El derecho al trabajo es el único derecho que tiene el obrero en una sociedad fundada sobre la explotación. No obstante se le quita ese derecho a cada instante. Contra la desocupación, tanto de “estructura” como de “coyuntura” es preciso lanzar la consigna de la escala móvil de las horas de trabajo.

La burguesía prefiere mil veces someter a la barbarie, al salvajismo y a la explotación más feroz a millones de personas antes que perder sus lujosos privilegios y ante ello es obligación de todos los sindicatos defender tajantemente los derechos de los trabajadores. Los contratos colectivos de trabajo deben asegurar el aumento automático de los salarios correlativamente con la elevación del precio de los artículos de consumo.

Los trabajadores no debemos pensarlo más. No hay nada que pensar. Sólo existe una alternativa y es la lucha por el Socialismo. Luchar por el Socialismo es luchar por una vida digna, es luchar por el bienestar de la familia, es luchar por tener la vida de ensueño a la que siempre hemos aspirado. Aspiramos a una vida maravillosa porque la vemos reflejada en aquellos que se han hecho ricos a costa de nosotros. No estamos pidiendo nada que no nos pertenezca. No esperemos más, emprendamos la lucha ahora. Únete a la Tendencia Marxista Militante y lucha con nosotros por el Socialismo.

Enero de 2009.

Socialismo o más barbarie

Es un hecho innegable que bajo capitalismo en tiempos de crisis, sin excepción la clase trabajadora termina pagando los platos rotos. A nivel internacional el ejemplo histórico más representativo de esta dura realidad ha sido la Gran Depresiónde 1929 cuando, tras el colapso del sistema bursátil de los EU, arrancó lo que hasta el momento ha sido la crisis económica mundial más profunda y duradera. Tan sólo en los EU, dicha crisis mundial se tradujo en 14 millones de despidos; para el caso de Alemania esta cantidad llegó a los 6 millones y en Inglaterra los estragos del desempleo alcanzaron a 3 millones de personas.

Esto que es válido para la economía mundial, lo es también para el caso de México, el cual, a lo largo de su historia como nación capitalista ha experimentado diferentes crisis económicas. De cara a los estragos que estamos ya padeciendo a consecuencia de la actual crisis, es importante sacar las lecciones necesarias de las experiencias del pasado para prepararnos mejor y frenar la ofensiva de la burguesía contra nuestros derechos e intereses como trabajadores. Para dicho efecto nos remontamos a algunos de los casos más representativos y cercanos a la experiencia de las generaciones contemporáneas de proletarios.

La Crisis Económica de 1976

La crisis mexicana de 1976 va a ser la expresión nacional del colapso de la economía mundial desarrollado por aquellos años y que, sin ser ésta la causa de fondo, va a tener como catalizador el embargo petrolero dictado en octubre de 1973 por la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en contra de todos los países que apoyaron a Israel en la guerra del Yon Kippur contra Siria y Egipto. La crisis económica mundial de mediados de la década de los setentas marcó el final del boom más profundo y prolongado del capitalismo, el cual ya se había prolongado desde poco después de que finalizó la II Guerra Mundial.

El estallamiento de la crisis mexicana del 76 va a ser la culminación de un proceso que ya se venía incubando lentamente desde 1971, año en el cual se contrae la economía nacional registrándose un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 4.2%, siendo éste el peor dato registrado desde 1959. El impacto del colapso de la economía mundial va a significar para nuestro país el que prácticamente fueran suspendidas las compras de mercancías mexicanas en el mercado yanqui, traduciéndose esto a la vez en que la actividad industrial  cayera severamente, un 6.7%, además de quiebras y despidos masivos.

La desesperanzadora situación de la economía mexicana de aquellos años hizo que los capitales se lanzarán a la búsqueda de territorios más seguros y rentables, haciendo que se fugaran cuantiosas cantidades de dinero al mismo tiempo que caía la inversión foránea. Ante esta problemática el gobierno, con Luis Echeverría al frente, opta por tratar de financiar el déficit de divisas por medio de incrementar la deuda externa y las reservas internacionales, sin embargo estas medidas son insuficientes y las reservas terminan por agotarse no dejando otro camino mas que el de devaluar el peso el 1 de septiembre de 1976 de 12.50 a 24.75 unidades por dólar. Con esta medida quedaba hecha polvo la política de estabilización cambiara, el desarrollo estabilizador, que se extendió a lo largo de 22 años.

Además de una deuda externa que creció desde los 6 mil millones de dólares que tenía en 1970 a los 20 mil millones y los inevitables efectos negativos de esta sobre las clases desposeídas, la crisis de 1976 también dejó como saldo el estancamiento de los salarios durante los últimos meses de ese año, cuestión que para los trabajadores se vio agravada con el repunte experimentado por la inflación la cual fue del 11% que ya había acumulado de manera anualizada en junio a los 27.2 puntos registrados ya en diciembre.

La Crisis Petrolera de 1982

Para financiar la crisis, ya como presidente López Portillo (1976-1982), el régimen y la burguesía optaron por apostarle todo a la producción y exportación petrolera, la cual gozaba de un precio en el mercado mundial que aseguraba jugosas utilidades. Para aprovechar mejor las oportunidades se decidió desarrollar significativamente la infraestructura de PEMEX, obteniendo los recursos incrementando la deuda externa. De esta manera, la economía mexicana fue petrolizada, al depender de este medio el 80% de los ingresos del Estado.

Efectivamente la estrategia adoptada ayudó a la economía a salir de la crisis del 76, sin embargo el modelo encerraba contradicciones que lo único que estaban haciendo era preparar el camino para una nueva crisis de mayor trascendencia. Para su éxito las medidas adoptadas por el gobierno dependían de que los magníficos precios internacionales del petróleo se mantuvieran, pero ésta no podía ser una situación indefinida.

En los buenos momentos el optimismo era tanto que López Portillo declararía que los mexicanos teníamos que prepararnos para administrar la abundancia. Durante esos días el barril mexicano de exportación se vendía en promedio a 45 dólares, pero las condiciones favorables empezaron a cambiar en 1981, por ejemplo, los países de la OPEP, en especial Arabia Saudita, incrementaron significativamente su producción haciendo que los precios iniciaran una espiral descendente que significó que el precio del barril del Brent, pasara de los 36.83 dólares en 1980 a los 32.97 dos años después. Para 1985 dicho precio se ubicaba en los 15 dólares. Para México todo ese contexto se tradujo en lo que se conoció como la Crisis Petrolera de 1982.

Este colapso de la economía mexicana, que provocó entre otras cosas una devaluación del 400% al pasar el dólar de 22 a 70 pesos, motivó la firma en diciembre de 1987 del Pacto de Solidaridad Económica. Dicho acuerdo signado por los charros del sindicalismo oficial, los empresarios y el Estado, en ese entonces con Miguel de la Madrid como presidente (1982-1988), marcó el inicio de una política de contención salarial que se extendió por diez años bajo la firma de diferentes pactos. Esta Política diseñada como pilar para sacar al país de dicha crisis, trascendió hasta nuestros días por medio de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, provocando que los salarios reales en la actualidad sufran un retraso de 28 años al ubicarlos en un nivel similar al que tenían en 1980. Sobre la reducción de la capacidad de consumo de las masas basta recodar que la Crisis Petrolera orilló a que en agosto de 1982 el precio de los productos básicos se incrementara en prácticamente un 100%: en dicho mes el valor del kilo de tortilla pasó de 5.5 a 11 pesos; el del pan blanco brincó de 50 centavos a 1 peso la pieza; en gasolina el salto fue de 6 a 10 pesos; y el del gas doméstico fue de 4.30 a 5.10 el kilo, etcétera. 

Otro resultado de esta crisis fue lo que poco después se conoció como la crisis de la deuda: al arranque del gobierno de José López Portillo la deuda externa era de 21 mil millones de dólares, al finalizar dicha administración esta suma ya era de 76 mil millones de dólares. Esta problemática sería heredada por el expresidentes Miguel de la Madrid el cual al terminar su mandado dejó como uno de sus logros una deuda externa de 105 mil millones de dólares. La otorgación de estos préstamos para auxiliar a la economía mexicana significó la imposición de durísimas condiciones para el gobierno por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), representando ello el despliegue de una política que ya se ha extendido por mas de un cuarto de siglo consistente en privatizar prácticamente toda la industria paraestatal, en  bruscos recortes del gasto social, en la eliminación de prácticamente todos los susidios para el campo y en una apertura comercial que tendría años después su principal expresión en el Tratado de Libre Comercio (TLC)

La Crisis Petrolera de 1982 a la postre significo el tiro de gracia al Estado de Bienestar y el arribo del llamado neoliberalismo, acarreando todo esto tras de sí un proceso sin precedentes de deterioro de los niveles de vida de las masas obreras y campesinas y que perdura hasta el momento.

Los errores de diciembre y la crisis de 1995

En 1995 el proletariado mexicano sería forzado a padecer los efectos de una nueva crisis económica, pero esta vez con mucho más crudeza que las anteriores.

Los errores de diciembre es la expresión acuñada por el ya entonces ex presidente Salinas para calificar la medida adoptada el 19 de diciembre de 1994 por el nuevo gobierno bajo la conducción de Zedillo, consistente en devaluar el peso en un 15%. Dicha determinación desencadenó toda una serie de graves contradicciones acumuladas en los últimos años que derivarían en el colapso económico más catastrófico hasta el día de hoy de la historia contemporánea de México.

Los años de negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC), el cual sería firmado en 1993 para entrar en funciones en enero del siguiente año, crearon un espectro que Salinas consideró favorable para lanzar una verborrea de lo mas demagógica señalando que México se dirigía hacia ser una país del primer mundo. No obstante la realidad económica decía lo contrario. Un argumento de Salinas eran las exportaciones las cuales, debido a la apertura comercial que ya existía incluso antes del TLC, entre 1989 y 1993 pasaron de 20 mil 545 a 51 mil 886 millones de dólares. Pero la otra cara de la moneda era un cada vez más abultado déficit de la cuenta corriente (fenómeno que se tiene como resultado cuando un país gasta más de lo que obtiene como ingresos de todas sus transacciones internacionales en servicios, mercancías, transferencias financieras, etcétera) el cual fue, en proporción al PIB, del 1.6 que tenía en 1988 al 4.7 en 1993.

Ante estas adversidades Salinas optó por diferentes mecanismos para subsidiar ese déficit, entre ellas profundizar la política de privatizaciones (para julio del 94 el saldo alcanzado por la venta de 400 empresas paraestatales era de 63 mil 450 millones de los entonces llamados nuevos pesos) e impulsando los Tesobonos, títulos de crédito respaldados por las arcas del gobierno federal los cuales se compraban y vendían pesos, pero protegidos contra una posible devaluación al cotizarse en dólares; dichos títulos al momento de cambiarse en pesos se pagaban al tipo de cambio vigente.

Los Tesobonos se vuelven un imán para las inversiones, pero principalmente para las de carácter especulativo y de corto plazo, las cuales van a tener una significación más que limitada y efímera para estabilizar a la economía. Muestra de ello es el propio 1994 cuando estos títulos experimentan un desarrollo del ¡¡¡mil 118%!!! al llegar en julio a una cantidad de 13 mil 752 millones de dólares. Para diciembre dicha cantidad ya alcanza los 18 mil 384 millones de dólares. No obstante este espectacular salto, los resultados son lejos de lo esperado pues a lo largo de los doce meses de ese mismo año el déficit de la cuenta corriente ya arroja un déficit del 8% en proporción al PIB.

La dura realidad económica pesó más sobre los inversionistas que las optimistas declaraciones de Salinas, iniciándose un paulatino pero cada vez más enérgico proceso de fuga de capitales lo cual, a su vez, se reflejó en una merma significativa de las reservas internacionales, las cuales durante aquel periodo lograron su máximo histórico (29 mil 155 millones de dólares) en febrero del 94 para después caer hasta los 12 mil 471 millones de dólares en noviembre de ese año.

Esta variable generó una contradicción que puso a la economía sobre una barril de pólvora: para los primeros días de diciembre las obligaciones crediticias del Estado a través de los Tesobonos superaban significativamente el monto que se disponía en reservas internacionales. Además, como un recurso desesperado para tratar de ofrecerle estabilidad cambiaria a las inversiones, Salinas se negó a devaluar el peso conforme se agotaban las reservas internacionales. Así, para los primeros días de diciembre la sobrevaluación de la moneda nacional ya era del 17%.

Era una situación insostenible ante la cual Zedillo reaccionó devaluando el peso, pero la medida ya era incapaz de frenar la tendencia y finalmente, la economía saltó en mil pedazos. El dólar, que a finales de noviembre tenía un valor de 3.46 pesos, inmediatamente saltó a un precio de 5.15 pesos, mismo que se fijó en los 7.50 pesos en marzo de 1995. Por su parte el PIB desploma lográndose resultados de -17% y -21% durante el primero y segundo trimestres del 95 respectivamente.

Por otro lado, producto de los quiebras y despidos masivos, el desempleo, que en diciembre de 1994 alcanzaba al 3.6 de la Población Económicamente Activa (PEA) llega al 7.6% en agosto del 95. Además, mientras los salarios mínimos sólo reciben un incremento del 31% al pasar de 15.27 a  20.15 pesos diarios, la inflación acumulada a lo largo de ese año va a llegar al 45%.

De crisis en crisis

La crisis de los Errores de Diciembre, ha sido calificada como la más profunda de nuestra historia, sin embargo los acontecimientos actuales han creado un contexto el cual amenaza al planeta entero con padecer una crisis tan o más trágica que la de 1929, traduciéndose ello para nuestro país en una perspectiva que apunta a que la crisis que ya padecemos se traduzca en una catástrofe económica que supere a la desarrollada durante el primer año de gobierno de Ernesto Zedillo.

En México la actual crisis se expresó con mayor fuerza a partir del mes de septiembre de 2008, no obstante ésta aún no toca fondo y lo peor está por venir. De ello ya hablan las declaraciones del 8 de enero del titular de la Secretaría de Hacienda, Agustín Carstens, señalando que, sin mencionar alguna cifra concreta, en 2009 la economía nacional no crecerá. Cabe recordar que para el presupuesto público de este año aprobado por los diputados en noviembre pasado, el gobierno proyectó como meta de crecimiento del PIB un 1.8%, sin embargo semanas después sería el propio Carstens quien anunciara una reducción a dicho objetivo fijándolo en un 0.4%. Pero ahora Carstens simplemente se limita a decir que la economía no crecerá en 2009.

Lo peor de todo es el sombrío presagio que se desprende de las declaraciones hechas un día después por el Gobernador del Banco de México (BMx), Guillermo Ortiz, quien calificó de manera irónica el punto de vista del secretario de Hacienda como “optimista”, en clara alusión a que para él las cosas marcharán peor.

Y no es para menos, la económica mexicana está fuertemente atada a la del imperialismo yanqui, principal consumidora del petróleo mexicano y a la cual van dirigidas entre el 80 y 90 de las exportaciones nacionales, además de ser el país del cual provienen la inmensa mayoría de las inversiones que llegan a nuestro país, así como origen de la segunda fuente mexicana más importante de divisas, las remesas. Los EU viven una recesión que se ha prolongado desde diciembre de 2007, viéndose empujado éste hacia una bancarrota cada vez peor. Además los analistas coinciden en que el colapso económico aún no ha tocado fondo. De hecho, siguiendo con el optimista Carstens, éste recientemente ha admitido públicamente que la economía yanqui entrará en un proceso de recuperación sólo hasta el año 2011. Este gris panorama representa un tiro en la nuca para las expectativas de Calderón sobre una pronta recuperación económica y también para sus cacareados planes anticrisis, incluido el Acuerdo nacional en favor de la economía familiar y el empleo anunciado con bombo y platillo el pasado 7 de enero.

A pesar de que la actual crisis aún no muestra su rostro más desgarrador, los costos ya están siendo altos para los trabajadores, de ello hablan los 413 mil empleos perdidos entre octubre y diciembre pasados de acuerdo a los datos de afiliación del IMSS. Por su parte, la patronal Concamin reconoce que la producción fabril ya acumula un crecimiento negativo del 8.3%.

Cada crisis económica se traduce en una guerra abierta de la burguesía contra de los trabajadores. La clase dominante actúa de esa manera porque no le queda otro remedio si es que quiere salvar sus privilegios. Por ejemplo para salir de la crisis de 1995, Zedillo lanzó una de las ofensivas más brutales aniquilando o mutilando el 70% de todos contratos colectivos del país, precarizando masivamente el empleo y estancando los salarios, entre otras medidas antiobreras. Sólo reduciendo de esta manera los costes de producción, la burguesía podía aprovechar las ventajas que le daba la devaluación del peso para transformar a la exportaciones en la plataforma más importante de la recuperación económica, cuestión esta última que también encontró importante estímulo en el auge económico por el que pasaban en esos años los EU.

Además, fruto de las diferentes condiciones impuestas por el imperialismo yanqui, el FMI y el BM, pero en congruencia con los principios de la táctica de Zedillo y la burguesía nacional, el régimen impuso el rescate bancario por medio del Fobaproa, lo cual significó que 552 mil millones de dólares que los bancos tenían como pasivos se trasformarán en deuda pública. Para garantizar que México cubriera sus diferentes compromisos de deuda, varias instituciones financieras reaccionaron otorgando préstamos: el Fondo de Estabilización de Divisas del gobierno yanqui otorgó 20 mil millones de dólares; el FMI facilitó 17 mil millones; el Bank International Settlement, puso 10 mil millones; el Banco de Canadá colaboró con otros mil millones; finalmente diferentes bancos de América Latina, especialmente de Brasil y Argentina, auxiliaron con mil millones de dólares más. Todas estas instituciones necesitaban estabilidad financiera y mejores garantías de pago, las cuales no veían ante la quiebra de sistema bancario, razón por la cual, además de salvar el pellejo de los banqueros, también se lanzó dicho rescate.

Esa fue la experiencia del colapso de 1995 respecto al cual, sin que ello haya significado gran cosa para las familias trabajadoras, la economía empieza a levantar cabeza después de 10 meses. Resultado para el cual, insistimos, se necesitó una de las ofensivas contra los trabajadores más salvaje en toda nuestra historia. Pero de cara a la crisis que en estos momentos vivimos, las cosas pintan peor; como vimos, la situación económica del imperialismo yanqui en el momento del colapso de los errores de diciembre era la de un boom que ya se había extendido en esos momentos media década y que prolongó aún más durante un periodo similar de años, esto le permitió a esa nación actuar con rapidez y ser un factor con un peso específico para auxiliar oportunamente a la economía mexicana. Sin embargo la fortaleza de aquellos días del imperialismo yanqui es un factor que simplemente en estos momentos está fuera de la ecuación. A diferencia de la segunda mitad de los noventas, el mercado gringo está muy lejos de ser un imán que atraiga enérgicamente exportaciones mexicanas; además el gobierno yanqui está muy limitado como para lanzar líneas de crédito tan cuantiosas como lo hizo en aquellos años, ejemplo de ello es el fuerte regateo de Bush y los empresarios del automóvil para lograr que se destinaran fondos públicos para el rescate de este sector industrial. Ante las adversidades actuales el imperialismo yanqui tendrá como prioridad el empleo de sus energías restantes para salvar su economía y no para rescatar a la de otra naciones.

La cuestión de fondo es que capitalismo mexicano, al igual que el capitalismo mundial, no puede escapar del círculo vicioso de las crisis recurrentes. La historia del capitalismo mexicano es la historia de las crisis económicas. En México el siglo XX arrancó con la crisis económica de 1907, la cual fue producto de la reducción abrupta del crédito bancario para empresarios y hacendados a consecuencia de la caída de las exportaciones de henequén, algodón y de algunos minerales industriales; ello a la par de las sacudidas que por aquellos días se registraron en Wall Street. La historia de las crisis económicas es larga, además de las ya mencionadas, está el caso de la Gran Depresiónde 1929, cuyos efectos se extendieron en México hasta 1934; otro caso es el de la crisis de 1943 en la cual la devaluación del peso provocó una escalada inflacionaria poco vista hasta entonces; durante el gobierno de Miguel Alemán (1946-1952) se presentó una nueva crisis similar a la anterior, la cual sería heredada por el siguiente gobierno, el de Adolfo Ruiz Cortínez; siguiendo con lo mismo, más recientemente se encuentra el caso de la crisis de 1987 cuando la Bolsa de Mexicana de Valores se desplomara tras el Lunes Negro del 19 de octubre de ese año en Wall Street.

Este es el panorama desesperanzador en el que han sido obligadas a vivir, crecer y morir generaciones enteras de proletarios. De hecho, las generaciones actuales de trabajadores no hemos tenido ni un remanso de tranquilidad, lo único que hemos conocido desde que nacimos y a lo largo de toda nuestra vida ha sido crisis y más crisis. Tenemos que poner un hasta aquí definitivo a este infierno, nosotros somos lo que producimos la riqueza de esta sociedad y sin embargo somos los menos beneficiados de ello. Al igual que el siglo XX, México hoy de nueva cuenta arranca el siglo XXI con una crisis económica. La crisis económica de 1907 tuvo importantes consecuencias políticas que, junto con otros factores, derivaron en alzamiento insurreccional de 1910, el más importante hasta nuestros días y que dio fin a la sangrienta dictadura de Porfirio Díaz.

Las clases explotadas de hoy en día somos mucho más fuertes y organizadas que hace un siglo, además contamos con un proletariado industrial mucho más desarrollado. Es momento de levantar en todo lo alto las banderas de la unidad en la lucha contra los explotadores. Arrebatémosle a los burgueses el monopolio sobre los bancos y la industria y pongámoslo bajo el control democrático de la clase trabajadora y, al igual que lo hicieron en 1907 los explotados de la época, hagamos de esta crisis económica una razón de peso para aplastar a nuestros enemigos de clase, aniquilando al capitalismo e instaurando el socialismo. Las crisis económicas son crisis del capitalismo, por ello para las generaciones actuales del proletariado mexicano y del mundo, la única alternativa es socialismo o más barbarie.

14 de enero de 2009.

Jueves 29 de enero 5:00 p.m. en La Casa del Obrero (15 Oriente, Número 8, colonia El Carmen, Puebla, Pue.)

  ¡Que la crisis la paguen los capitalistas! La crisis del capitalismo mundial es un hecho que nadie puede ignorar. Ayer mismo los economistas nos aseguraban que era imposible otro 1929. Ahora hablan de la amenaza de otra Gran Depresión. El FMI advierte de un aumento del riesgo de una recesión económica severa y prolongada a escala mundial. Lo que comenzó como un colapso financiero en EEUU se ha extendido ahora a la economía real, amenazando los empleos, las viviendas y las vidas de millones de personas.

Por todas partes el ambiente de las masas está cambiando. En América Latina existe fermento revolucionario, que se intensificará y extenderá a otros continentes. En Gran Bretaña, en EEUU y otras naciones industrializadas, muchos que antes no cuestionaban el orden social existente, ahora se hacen preguntas. Ideas que antes escuchaba sólo un número reducido de personas, encontrarán eco entre un auditorio mucho más amplio. Se está preparando el terreno para un auge sin precedentes de la lucha de clases en todo el mundo.

Cuando colapsó la URSS nos dijeron que la historia había terminado. Por el contrario, la historia aún no ha empezado. En el espacio de sólo veinte años el capitalismo ha demostrado ser un sistema en total bancarrota. ¡Es necesario luchar por una alternativa socialista! Nuestro objetivo es conseguir un cambio fundamental de la sociedad y luchar por el socialismo a escala nacional e internacional. Luchamos por la causa más importante: la emancipación de la clase obrera y el establecimiento de una forma de sociedad humana nueva y superior. Ésa es la única causa realmente digna por la que luchar en la primera década del siglo XXI. ¡Únete a nosotros! Asiste a la charla pública: “Una alternativa socialista a la crisis global del capitalismo”

Ahora que se ha disipado el polvo electoral, muchos ya se han desencantado con Obama y su elección de gabinete. Sin embargo, disfruta de unos niveles de aprobación superiores al 80 por ciento. Pero eso sólo significa que la reacción a la inevitable desilusión será mucho más explosiva.

La crisis económica mundial está sacudiendo la conciencia de la clase obrera mundial. En ninguna otra parte es más cierto que en el país más poderoso y rico del planeta: Estados Unidos. Después de décadas de relativa paz entre las clases, la lucha de clases ha regresado.

Aproximadamente se han perdido 1,3 millones de empleos sólo en los últimos tres meses de 2008. El mercado inmobiliario ha colapsado y el desempleo es más elevado que en cualquier otro momento desde principio de la década de los años ochenta, y puede ser aún peor. Se han evaporado 6 billones de dólares en precios inmobiliarios y 8 billones en el valor de las acciones. Las ventas al por menor durante las vacaciones cayeron un 4 por ciento, la peor cifra en décadas. Los tres grandes del automóvil están al borde del colapso e incluso el gigante japonés Toyota, que ha acaparado una parte del mercado norteamericano a costa de las empresas nacionales, ha anunciado pérdidas por primera vez desde 1941.

El período de vacaciones ha sido el peor en décadas, en diciembre, la actividad fabril en EEUU cayó a su nivel más bajo desde 1981. Miles de millones de dólares del contribuyente han ido destinados al rescate de los bancos y aseguradoras privadas sin que tengan que rendir ningún tipo de cuenta. Lejos de revigorizar la economía salvando empleos y terminando con los desahucios, cientos de miles más han perdido su casa y los despidos en masa se han disparado, mientas, los ejecutivos de las empresas rescatadas se embolsan la friolera de 1.600 millones de dólares en concepto de salarios, primas y extras. Así son "los negocios como se habitual" bajo el capitalismo.

Podría ser la peor crisis desde la Gran Depresión, un período en la historia de EEUU que provoca escalofríos en la columna vertebral tanto de los trabajadores como de la clase dominante. Pero la crisis económica de los años treinta finalmente llevó a un auge impresionante de la lucha de clases. La acumulación de contradicciones inherentes dentro del sistema, que se exacerbaron por la expansión del crédito, el endeudamiento y la burbuja inmobiliaria, ahora están saliendo a la superficie. Ya podemos ver ejemplos de lo que sucederá cuando los trabajadores estadounidenses lleguen a la dolorosa conclusión de que la ilusión del "sueño americano" es en realidad una pesadilla.

¿Pero van a ir mejor las cosas ahora que se ha ido George W. Bush? Como hemos explicado en otras ocasiones, dadas las expectativas que ha generado, Barack Obama tendrá que hacer algunos cambios y podría incluso hacer algunas inversiones considerables para reforzar la seguridad social, crear empleos, reducciones de impuestos y reconstruir la infraestructura del país. Pero esto de ninguna manera bastará para corregir el daño ya provocado y dejar el sistema intacto.

Muchos por supuesto darán la bienvenida a este relativo "alivio de las cadenas", incluso aunque sea mayoritariamente cosmético, podría aumentar la confianza de los trabajadores tras ocho años de Bush y un empeoramiento de la economía. Pero no cambiará nada fundamental. Los altos mandos de la economía seguirán en manos privadas y las decisiones reales de quién tiene un empleo y una casa aún se decidirán en los bancos y en las empresas que forman el Fortune 500.

Los nombramientos de gabinete apuntan a que todo seguirá igual en Washington. Sobre estos nombramientos y su política probable ya escribiremos en los siguientes números de Socialist Appeal. Pero basta con decir que no traerán un fin inmediato de la guerra en Iraq, él quiere extender la guerra a Afganistán y no ha descartado una invasión de Pakistán. En cuanto a América Latina, su visión en todo lo esencial es una continuación de la Doctrina Monroe que ha guiado la política norteamericana en la región durante casi doscientos años. En otras palabras, continuará la guerra en casa de la clase dominante contra los trabajadores y en el extranjero sucederá lo mismo.

La mayoría de las personas tendrán que aprender a través del camino más duro, de su propia experiencia, que Obama, como representante de la gran empresa, es orgánicamente incapaz de defender los intereses de la clase obrera. La mayoría de las personas no aprenden de los libros, historia o teoría. La vida les enseña, sin embargo, es una maravillosa profesora y la clase obrera norteamericana ahora ha aprendido algunas lecciones amargas sobre cómo funciona realmente el capitalismo, o mejor dicho, cómo no funciona. Con la economía empeorando y la situación internacional aún más inestable, la gente esperará de Obama resultados rápidos. Si no cumple, cada vez estarán más abiertos a la formación de un partido obrero de masas basado en los sindicatos. También aprenderán a ocuparse ellos mismos de las cosas, como hicieron los trabajadores de Republic Windows en Chicago (ciudad natal de Obama).

Enfrentados a la pérdida no sólo de sus empleos sino también de sus ingresos, indemnizaciones por despido y beneficios, muchos de ellos inmigrantes latinos, ocuparon la fábrica durante casi una semana. Generaron tal apoyo popular, a pesar de la total inactividad de la dirección sindical, que el Bank of America tuvo que garantizar los préstamos a la empresa para que pudiera hacer frente a las obligaciones con los trabajadores. Incluso Obama tuvo que apoyar a estos trabajadores, aunque utilizó el episodio para justificar la necesidad de los rescates bancarios. Y aunque los trabajadores perdieron sus empleos, pero cobraron sus indemnizaciones y salarios, el resultado fue percibido por millones de trabajadores como una victoria. Esto puede animar a otros trabajadores a seguir el mismo ejemplo. La industria automovilística, por ejemplo, está contra la pared, y el ejemplo los trabajadores de Republic seguro que hará pensar a los trabajadores del automóvil. Puede que un movimiento generalizado de ocupaciones de fábrica no esté a la vuelta de la esquina, pero ya se han plantado las semillas para una recuperación de las tradiciones combativas de la clase obrera norteamericana. Los acontecimientos se pueden desarrollar más rápidamente de lo que se espera.

El magnífico movimiento de los trabajadores inmigrantes en la primavera de 2006 es otro ejemplo de lo que está por venir. El movimiento al final fue coaptado por el Partido Demócrata y sacado de las calles. Pero las contradicciones fundamentales no se han solucionado. Tarde o temprano, estallará de nuevo, con la lucha a un plano superior. La campaña de "cien días" para presionar a Obama y exigir una amnistía para todos ya se ha lanzado.

Muchos comentaristas han comparado a Obama con Abraham Lincoln. Pero no debemos olvidar que Lincoln presidió uno de los períodos más tumultuosos de la historia de EEUU, una guerra de clases entre el norte capitalista y el sur esclavista. La tarea de Lincoln era defender y expandir el sistema capitalista, que en aquel momento históricamente era progresista. Pero la tarea de Obama es mantener a toda costa el sistema capitalista y en su época de decadencia imperialista.

Hemos entrado en una nueva época. Pero no será un período de pez, prosperidad y abundancia. Al lado del caos capitalista de guerra, crisis y miseria, se forjarán las fuerzas que terminarán de una vez por todas con este sistema de explotación. ¡Únete a nosotros en la lucha por un mundo mejor!

12 de enero de 2009

Frente la crisis económica saquemos lecciones y vayamos a la huelga este 1º de febrero

UAM-I, viernes 23 de enero en el Auditorio 2 Edificio C a las 14 hrs.

situamLa bancarrota del capitalismo mexicano
El mundo entero está padeciendo ya los efectos de la que amenaza ser la peor crisis económica en ochenta años. Nuestro país no es la excepción: en diciembre se perdieron 327 mil empleos formales; la inflación se disparó a cerca del 7% anual, cifra no vista desde hace 8 años. En ese marco de estancamiento económico, de desempleo creciente y de mayor carestía la clase trabajadora ha tenido que cargar con los costes más dolorosos, mientras que para los grandes banqueros y empresarios no ha habido más que rescates y subsidios. Los mismos que hoy arrebatan a la clase trabajadora sus prestaciones y su única fuente de subsistencia son aquellos que de forma cínica se jugaron nuestras pensiones en la bolsa y son los mismos a quienes el gobierno federal defiende a capa y espada.

Los sindicatos frente a la crisis

Hoy más que nunca es necesario que todos los trabajadores nos mantengamos unidos y que de manera contundente demostremos a la burguesía y al gobierno federal que nosotros somos los que hacemos que las fábricas, los medios de transporte, los hospitales y las escuelas funcionen. En esta tarea fundamental los sindicatos juegan un papel de primer orden. Sin sindicatos poderosos, la lucha por mejores condiciones de vida es imposible. 

Lecciones de la Huelga pasada

Las razones para volver a luchar están presentes y en esa lucha, el Situam es un referente importante ante el movimiento democrático universitario y ante la clase obrera mexicana en su conjunto.

Para todos aquellos trabajadores que sostuvimos la huelga del año pasado queda claro que la huelga no fue un error, que lo se necesitaba no era levantar la huelga, sino dar la lucha por sacar nuestro movimiento del aislamiento en el que se encontraba por la vía de los hechos, vinculando nuestras acciones con las de otros movimientos de la educación pública y del movimiento obrero y campesino en general. Los acontecimientos del año pasado pusieron a prueba a la dirección sindical anterior y a las corrientes  y de una forma descarada se quitaron sus máscaras para mostrar abiertamente la de agentes de la patronal y del Estado.

¡Huelga!

Hoy los trabajadores del Situam debemos de sacar las lecciones adecuadas y no permitir que aquellos agentes de la patronal nos intimiden diciendo que la huelga ha demostrado ser un método de lucha incorrecto, porque lo que demostró ser incorrecto y no estar a la altura fueron las direcciones reformistas en los sindicatos (aquellas que en el mejor de los casos prefieren limosnear que exigir y luchar por nuestros derechos). La conclusión es evidente: necesitamos hoy más que nunca una dirección auténticamente revolucionaria.

La Rectoría de la UAM tratará de convencernos de que no puede darnos lo que nos merecemos (un aumento salarial capaz de resarcir nuestro poder adquisitivo y en general, respetar nuestro Contrato Colectivo de Trabajo) diciendo que la economía mexicana está en crisis, que el gobierno federal no puede cubrir nuestras demandas y que de forma solidaria los afiliados del Situam debemos de apretarnos el cinturón. Pero en ningún momento debemos de olvidar que se trata del mismo gobierno que rescata y subsidia a empresarios y banqueros, que mantiene a una burocracia (como el rector de la UAM) con sueldos exorbitantes y que ha sido cómplice de aquellos burgueses que ocasionaron la crisis económica actual.

La base de nuestro sindicato debe de defender su independencia del Estado, controlar a sus dirigentes, y obligarles a luchar enérgicamente por los intereses de los trabajadores. Las huelgas y manifestaciones son una forma de conseguir que los trabajadores comprendamos nuestro poder y preparar el terreno para un cambio fundamental de la sociedad.

¡Únete a Militante y lucha por una corriente revolucionaria dentro del Situam!

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¡Huelga General!

Sólo existen dos caminos para la humanidad: Socialismo o Barbarie….
Carlos Marx

02ConmovidoNo hay nada más cierto y vigente que esta frase.  Han pasado sólo unos meses de que la principal potencia mundial anunciara la crisis que paralizaría los principales mercados mundiales. Miles de personas están siendo afectadas por lo que se vislumbra, y de hecho es la crisis económica más brutal que ha tenido el sistema capitalista en su historia, incluso más que la de la década de los años 30. Lo que en un inicio se presentó como un sueño para la humanidad  ahora es un enfermo crónico en la sala de terapia intensiva de un hospital. Hablamos del sistema capitalista, ese que ha traído para la población mundial hambre, miseria, guerras y explotación.

Cualquier persona podría tomar el periódico La Jornadade cualquiera de los días de diciembre y ver en la sección de economía el anuncio de miles de despidos como plan anticrisis de las principales empresas del mundo. No hay un día en que alguna empresa no anuncie el recorte de personal bajo el argumento de que la crisis los ha obligado. En realidad es sólo un pretexto para cargar la crisis que la burguesía internacional ha generado a la espalda de los trabajadores.

Es insolente la manera en que se habla del despido masivo de trabajadores. Cual si fuéramos un objeto, los empresarios hablan de eliminar de sus plantas laborales a millones de personas. Pero no sólo se vanaglorian de despedir a miles de trabajadores sino que, además, amenazan a diestra y siniestra a aquellos que intentan organizarse para defender los puestos de trabajo, los salarios o bien los contratos colectivos del trabajo.

Tan sólo lo que va de diciembre diversas industrias, como la automotriz, la del vestido, la farmacéutica, la textil, la minera, los bancos, las telecomunicaciones, los servicios, el comercio y un largo etcétera, han anunciado el despido de casi medio millón de personas como parte de la política que los capitalistas están adoptando a nivel internacional.

Cínicos y descarados, como siempre lo han sido, los capitalistas se atreven a plantear que no hay de qué preocuparse, que de ésta saldremos pronto, que lo único que hay que hacer es trabajar más y con más esfuerzo para preservar el empleo. Pero ¿con qué cara esta gente se atreve a dirigirse a la población? Son los burgueses, esta clase parasitaria, quienes, cuales viles garrapatas, exprimen hasta la última gota del sudor de los trabajadores. Esos que se dedican a mandar, a comer, a ir de compras, a viajar, mientras miles de obreros tienen que conformarse con un miserable salario que no alcanza ni siquiera para pagar cuestiones elementales como una buena alimentación, educación o vivienda para sus familias.

El pasado 1º de diciembre La Jornada publicaba que, “el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advirtió a los trabajadores que solicitar incrementos salariales por encima de la inflación esperada para el próximo año sería contraproducente, pues se vería en riesgo la preservación de la planta laboral, la meta oficial sobre el crecimiento de los precios y la operabilidad de las empresas, ante la debilidad económica…” para, acto seguido, anunciar que “la producción de la industria automotriz caerá un 50% y con ello miles de empleos.”

Desfachatados, como suelen ser, los capitalistas sueltan un sinfín de anuncios similares con el objetivo de sembrar el pánico de los trabajadores a la organización y lucha por la defensa de sus intereses. Pero resulta que los trabajadores estamos hartos de la forma en que el burgués se dirige a nosotros, la forma en que nos trata e incluso la forma en que se comporta. Los trabajadores vivimos en carne propia la explotación, sabemos lo que es pasar hambre, lo que es vivir con el dinero contado en los bolsillos, lo que es no poder dar una vida digna a nuestras familias, sabemos lo que es vivir al día, y de todo ello nos hemos hartado. Todo tiene un límite y ahora ha llegado.

En tan sólo trece días del mes de diciembre, las principales notas de La Jornada, referentes al tema de la crisis mundial, se muestran de la siguiente forma:

1 de diciembre de 2008

  • Se perderán empleos si suben salarios.
  • Caerá 50% la producción automotriz en México en 2009.

3 de diciembre de 2008

  • Por fusión despedirán a 30 mil empleados: Bank of América.
  • Cancela AHMSA 12 mil empleos como estrategia ante la recesión.

4 de diciembre de 2008

  • Pobres, excluidos y sin trabajo, dice la OIT.

5 de diciembre de 2008

  • Despedirán a 20 mil empleados empresas de telecomunicación, noticias y química de EU.

6 de diciembre de 2008

  • Perdió Estados Unidos 533 mil empleos en noviembre; la peor caída en 34 años.
  • Anuncian principales automotrices cierre temporal de miles de plazas.
  • En riesgo 35 mil empleos temporales: Lorenzo Ysasi.

7 de diciembre de 2008

  • Quedaron sin trabajo 150 mil personas. Cierre de 3 mil 286 empresas textiles.
  • La PGR proyecta desaparecer 10 mil 500 plazas, señala el sindicato de la institución.
  • Recorta 2 mil empleos industria metal mecánica y automotriz.

8 de diciembre de 2008

  • Cierran más de mil firmas en un año; desaparecen 189 mil empleos.10 de diciembre de 2008
  • Podrían desaparecer 50 mil empleos en el sector farmacéutico: Anafarmex.
  • Despedirá Sony a 16 mil empleados.

11 de diciembre de 2008

  • La industria del vestido perdió 36 mil empleos.
  • La sueca SKF, de repuestos para autos, eliminará 2,500 puestos.
  • La minera Río Tinto despedirá a 14 mil personas por la crisis.
  • Office Depot cierra 126 tiendas y recorta 2 mil 200 empleos.
  • Baja en la producción de tabaco causa la pérdida de 300 mil empleos en Nayarit.

12 de diciembre de 2008

  • Newsweek planea recortar personal y reducir páginas y ejemplares.
  • Editores de periódicos españoles piden ser incluidos en los planes de rescate.
  • Eliminará Bank of America hasta 35 mil empleos por integrar a Merrill Lynch.
  • Récord en EU de solicitudes de subsidio por desempleo.
  • La recesión empeorará en 2009, con más desempleo.
  • Hay en el DF 110 mil familias en situación de pobreza alimentaria.
  • Los salarios obreros en México, los más bajos de AL: Bertha Luján.

13 de diciembre de 2008

  • GM cerrará temporalmente sus tres plantas instaladas en México.

Tras la maraña de cifras, anuncios de despidos masivos y amenazas entre líneas que los empresarios se han encargado de difundir a través de los medios masivos de comunicación un trabajador sólo puede sacar la siguiente conclusión: el sistema capitalista no sirve y lo que hay que hacer es transformar la sociedad.

10Valiente deninciaLos responsables del caos económico, político y social en el que hombres y mujeres nos vemos sumergidos no pueden hacer otra cosa más que ocultar que décadas de explotación y mal gobierno han llevado a millones de individuos en el mundo a sufrir terribles condiciones de vida, aún así, las cifras los han rebasado y los han obligado a aceptar su ineptidud, muy a su pesar. Por ejemplo, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), anunció el 10 de diciembre pasado que “el número de personas que pasan hambre en el mundo en 2008 aumentó fuertemente y se sitúa ya en 963 millones, cifra que podría incrementarse a causa de la crisis…el compromiso adoptado en 1996 en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación para reducir a la mitad el número de desnutridos hacia 2015 podría no cumplirse antes de 2150. Recomendó invertir “más en la agricultura”. La Jornada, 10 diciembre de 2008.

Mientras eso sucede, los gobiernos de casi todo el mundo están regalando millones de dólares, euros, pesos a los banqueros y a los empresarios. Pero incluso los empresarios nos demuestran que saben protestar en contra del gobierno cuando éste ataca sus intereses. Carlos Slim, el segundo hombre más rico del mundo, se quejaba amargamente de que las tasas de interés de los bancos eran altísimas; pero claro, a este señor no le importa aplicar la misma política contra aquellos que se atreven a adeudar algunos centavos de los recibos telefónicos. Cuando se trata de altos costos para él se convierte en una tragedia y en un abuso, pero cuando se trata de un trabajador común y corriente hay que aplicarle todo el peso de la ley, amenazarlo vía telefónica con denuncias y embargos y ejercer una presión psicológica en su contra.

09Que detallazo“Defenderemos los empleos”…Calderón

De la boca de Calderón no salen otra cosa que demagogia pura. Se pronuncia por la defensa de los salarios, en contra del desempleo, a favor de las mayorías (entiéndase minorías) y por los derechos de los trabajadores pero, ¿cual es su política en realidad?

La política de Calderón, desde el primer momento en que subió al poder, vía fraude electoral, ha sido la de atacar los derechos democráticos de los trabajadores. Primero, las jubilaciones y pensiones mediante la aprobación de la nefasta Ley del ISSSTE; luego, la privatización del petróleo, mediante una reforma que, en la vía de los hechos deja abierta la posibilidad  de intervención a la industria privada y, más recientemente, la llamada Alianza por la Calidad de la Educación. Y entre las grandes, pequeñas reformas que atentan, por aquí, por allá, por allende y por acullá, contra los derechos de los trabajadores y sus hijos.

Aunado a ello, intenta desviar la atención con la llamada guerra en contra del narcotráfico que a la fecha ha cobrado más de 6 mil vidas de hombres, mujeres y niños. El ejército es utilizado no para detener esta guerra, sino para amedrentar a los trabajadores. No olvidemos el caso de la familia que fue asesinada a mansalva en un retén militar bajo el argumento de que portaban drogas, cosa que después resultó ser totalmente falsa, o más recientemente, el caso de una mujer embarazada que fue muerta a tiros en un reten bajo el argumento de que, según la SEDENA, "cumplían un plan de defensa" ya que dos autos que pasaron con anterioridad habían disparado contra el puesto militar…” La Jornada, 14 diciembre 2008.

Calderón ha invertido millones de pesos en el ejército. Ha duplicado, y en algunos casos triplicado el salario de los soldados con el objetivo de crear una base de apoyo ante cualquier revuelta social que pudiera desatarse. Víctima de su propia política, la medidas que ha implantado no le ha funcionado en lo más mínimo. Eso lo demuestran las brutales cifras de deserción existentes a lo interno del ejército mexicano.

“Con objeto de evitar la elevada deserción en el Ejército –28 mil efectivos en los primeros dos años del gobierno de Felipe Calderón y 100 mil en el sexenio foxista–, la Cámara de Diputados reformó el marco legal que rige la actuación del Ejército y de la Armada para conceder licencias de seis a 12 meses a los militares y marinos en activo, y evitar así la “separación de la unidad familiar”. La Jornada, 8 diciembre 2008.

Aunque han tratado de atribuir la deserción al motivo de separación familiar la verdad es otra. Buena parte de los mandos bajos del ejército, principalmente cabos, son gente cuyas familias viven en la miseria absoluta; esto es un factor importante pues, en un momento decisivo, podría resultar contraproducente la utilización del ejército para reprimir las luchas sociales como sucedió en Oaxaca en 2006.

A pesar del clima de hostigamiento y represión hacia los trabajadores organizados, el débil gobierno calderonista no ha logrado ganarse ni un ápice de la confianza de la población en su política. No sólo ha reprimido las luchas de los trabajadores, sino que se ha encargado de encarcelarlos y ponerles condenas dignas de lo que se merecería un tipejo como él. Tal es el caso de Ignacio del Valle, preso político desde hace más de 2 años y quien pugna una condena de más de 100 años por delitos fabricados.

Pero no sólo ello. El gobierno calderonista y toda la gente que lo rodea ha aplicado la misma política. Hoy se despide a trabajadores por el simple hecho de afiliarse a un sindicato como lo hizo recientemente Lilia Izquierdo Carballeda, dueña de una gasolinera ubicada en Churubusco, quien “despidió a ocho despachadores por haberse afiliado a un gremio perteneciente al Frente Auténtico del Trabajo (FAT)”.  La Jornada, 13 de diciembre de 2008.

No olvidemos también la represión de la que ha sido objeto el magisterio. El caso de Xoxocotla, quizás el más reciente, donde se mandaron tanquetas del ejército para desalojar la toma de una carretera de acceso a esta población. También está el caso de los mineros, cuyos dirigentes han sido encarcelados de manera arbitraria en pasados días. Incluso el sector estudiantil ha sido brutalmente reprimido, no olvidemos la detención de 150 estudiantes pertenecientes a la Escuela Normal de Tiripetío, de los cuales más de 140 eran mujeres que fueron golpeadas e insultadas por los “cuidadores del orden”.

El gobierno de Felipe Calderón arroja la piedra y esconde la mano. La burguesía no conoce otros métodos  que los de la represión pues, en última instancia, como bien explicaba Lenin en El Estado y la Revolución, el Estado es el producto y la manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase. El Estado surge en el sitio, en el momento y en el grado en que las contradicciones de clase no pueden, objetivamente, conciliarse. Y viceversa: la existencia del Estado demuestra que las contradicciones de clase son irreconciliables.

La burguesía se está jugando su prestigio, fortuna y comodidades y no puede permitir que los trabajadores, que la proveen de estos elementos, se subleve en contra de ellos. Aquella falsa idea de que la lucha de clases debe ser pacífica es falsa a lo ancho y largo. Los trabajadores debemos emprender una lucha en contra de esta clase zángana. No hay caminos a medias.

La otra cara de la moneda

A estas alturas del partido el panorama podría presentarse desolador. Pero no hay que ser fatalistas. El anuncio constante de los despidos masivos tienen el objetivo claro de infundir incertidumbre y temor a perder el empleo, a ser reprimidos, a tener salarios más bajos y a desmoralizar al movimiento de los trabajadores, sin embargo no han logrado disuadir a los trabajadores de la idea de luchar en contra de las injusticias y ruindades que el capitalismo significa. Perro que ladra no muerde reza un refrán muy famoso.

Los medios masivos de comunicación representan a una clase, y esa es la burguesía. En ellos no podemos encontrar otra cosa que morbo, amarillismo, chismes y mentiras.  No es común encontrar, en un periódico de la burguesía, noticias sobre alguna huelga de trabajadores, sobre alguna movilización en defensa de los derechos de los mismos, o sobre alguna lucha que haya triunfado. Contados son los medios que hacen este tipo de labor, pero no propiamente porque sean afines a la lucha de los trabajadores sino porque la presión del movimiento los obliga a dar este tipo de noticias para que no se queden sin lectores.

Millones de personas a nivel mundial están saliendo a las calles a luchar por una sociedad mejor. En Europa, por ejemplo, millones de jóvenes y trabajadores italianos, españoles, griegos, alemanes y franceses, entre otros, han salido masivamente a poner un alto a sus derechistas o reformistas gobiernos. El caso más sonado últimamente ha sido el de las revueltas estudiantiles en Grecia. A pesar de que lo han informado sólo se dedican a señalar los disturbios existentes en las manifestaciones, pero no señalan que ha habido una huelga general que ha paralizado en su totalidad a esa nación.

Para no irnos tan lejos, podemos mencionar dos casos recientes de luchas que han resultado triunfales en Estados Unidos. El primero, el de los trabajadores de la  fábrica Republic Windows and Doors, quienes este 13 de diciembre pasado, después de tomar por algunos días la fábrica, tras el anuncio del cierre de ésta por parte del patrón, lograron un “acuerdo…que otorga a los trabajadores ocho semanas de sueldo como liquidación, dos meses de seguro médico y pago para vacaciones aun no usadas –todas las demandas básicas que presentaron-...” o el caso del Comité de Trabajadores de Immokalee (CIW, por sus siglas en inglés) quienes, tras el lanzamiento de la Campaña por la Comida Justa en 2001 recibieron el apoyo de decenas de organizaciones sindicales, vecinales, religiosas y universitarias, mismo que les ha ayudado a triunfar en sus demandas en 2005, en contra de la empresa Taco Bell; en 2007, contra Mc Donald’s; en este año en contra de Burger King, Whole Foods (cadena de supermercados de productos orgánicos) y hace una semana en contra de la gigantesca cadena de comida rápida Subway.  Cabe mencionar que la CIW es una organización de migrantes en su mayoría conformada por trabajadores mexicanos.

A nivel nacional tampoco nos quedamos atrás. Sectores enteros de trabajadores han sido los actores principales que han triunfado a pesar de las circunstancias desde 2006. El magisterio ha dado un ejemplo a millones de trabajadores mexicanos en sus luchas. El movimiento ha sido tan fuerte que el gobierno no ha podido aplicar, en algunos estados, la llamada Alianza por la Calidad de la Educación (ACE). El caso de los mineros no es menor. Una y otra vez han salido triunfales de su lucha a pesar de que la Secretaría de Trabajo y Previsión Social se ha empeñado en declarar las huelgas de los mineros como inexistentes o ilegales.

Pero el caso de México no lo podemos ver de manera asilada. México se encuentra en un proceso revolucionario, al igual que Venezuela y Bolivia. Millones de trabajadores Latinoamericanos están tomando en cuenta las luchas del pueblo Venezolano como ejemplo. No existe un solo régimen de la burguesía estable desde el Río Bravo hasta la Patagonia. La crisis mundial, las terribles condiciones de vida y los ataques constantes a los trabajadores y sus familias son elementos que están jugando un papel importante en la toma de conciencia. Debemos luchar por extender nuestros brazos más allá de lo posible. Sumar al resto de América Latina a la órbita de la revolución.

De Sindicatos y PRD

A pesar de que el ambiente al interno del movimiento obrero es bastante bueno las dirigencias de los principales sindicatos de nuestro país y del PRD no han hecho gran cosa por detener la oleada de despidos masivos. Su política ha estado por debajo de las circunstancias. En lo que se refiere a la UNT solamente hasta la reciente detención de algunos dirigentes mineros la dirección colegiada de esta central obrera convocó a una movilización, cuestión con la que estamos totalmente de acuerdo, sin embargo sobre la oleada de despidos que ya se está presentando la reacción de los dirigentes sindicales en el mejor de los casos no ha pasado de sólo hacer declaraciones y por el momento no han lanzado un plan concreto de movilización y lucha para frenar los ceses laborales.  

Por su parte, en el PRD, de la derecha encabezada por Jesús Ortega ni qué decir, se trata de abiertos agentes de Calderón en el seno del partido; por otro lado está el movimiento de masas encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) el cual si bien ha dado un paso al frente a este respecto vinculando a su lucha original por PEMEX, la problemática de los efectos de la crisis sobre las mayorías trabajadoras (tras las recientes sacudidas económicas y sus inminentes efectos de estas sobre las condiciones de trabajo y de vida dicho movimiento ya no sólo se llama “en defensa del petróleo” sino que también de la “economía popular”) y llamando a movilizaciones a este propósito, es necesario que pase a acciones más firmes tales como la huelga general pues la experiencia demuestra que ante problemas tan fuertes en los que está de por medio la defensa de los derechos de la clase trabajadora, la burguesía suele retroceder siempre y cuando sienta que el suelo se le mueve debajo de los pies, viéndose sus privilegios e intereses en peligro. Es por ello que AMLO tiene que ir más lejos de lo que hasta ahora ha hecho si es que realmente está dispuesto a defender los derechos de los trabajadores y los más pobres.

Una huelga general habría derrotado al frade electoral del 2006; una huelga general habría derrotado a la contrarreforma petrolera. Ante la crisis el camino a seguir es el de la huelga general. El PRD y los sindicatos deben formar un frente único contra los despidos y los salarios de miseria e impulsar una seria y verdadera convocatoria a la huelga general.

Hoy más que nunca es necesario que todos los sectores que nos encontramos en lucha la unifiquemos en una sola. No es lo mismo asestar un golpe a la burguesía con la mano abierta que con un puño cerrado. El tambaleante gobierno Calderonista necesita tan sólo un empujón para  caer. Un soplo de la clase trabajadora podría terminar con décadas de explotación.

Los trabajadores mexicanos debemos tomar el ejemplo de los trabajadores venezolanos o brasileños que mantienen fábricas ocupadas. Fábrica cerrada, fábrica tomada bajo control de los trabajadores. Debemos entender que una empresa puede funcionar sin empresarios, pero no sin obreros. No se prende un foco, no funciona una máquina, no suena un teléfono sin el permiso de la clase obrera. Es la burguesía la que necesita de nosotros, no al revés.

AMLO, que se ha mantenido siempre al frente del movimiento de la CND debe pasar de las palabras a la acción. Es necesario que llame a defender el PRD, a sanearlo, a limpiarlo de esos sectores oportunistas y reaccionarios que se encuentran enquistados en su interior. Gente sin escrúpulos como Jesús Ortega que está dispuesto a negociar y vender cualquier cosa con el afán de mantener su prestigio y beneficios que obtiene.

15PreparadosTodo aquel sector consecuente que se diga de izquierda debe defender a capa y espada los intereses de los trabajadores, debe luchar por establecer un gobierno a favor de los mismos y debe dar una batalla decisiva en contra del sistema capitalista, de lo contrario se presentarán como oportunistas ante el movimiento de las clases explotadas.

Los trabajadores que hemos pasado por la escuela de la vida no nos tragamos el cuento de que con un rescate bancario se mejorarán las cosas. Lo hicieron en 1994 y tuvo consecuencias catastróficas, miles de familias perdieron todo lo que habían logrado juntar después de años de trabajo. Sabemos perfectamente que tras el intento de rescate bancario está todo, menos la defensa de los derechos laborales y mucho menos la intención de que la crisis no golpee a los trabajadores.

Es necesario convocar a una huelga general no mediante llamados abstractos sino organizando comités de huelga en cada fábrica, centro de trabajo, colonia y escuela. Comités de huelga que preparen la huelga de manera militante, una huelga que demuestre el poder que los trabajadores tenemos, una huelga que transforme radicalmente la sociedad, que ayude al capitalismo a morir a bien y para siempre.

Únete a Militante y lucha por una sociedad socialista

2009 será un periodo convulsivo en el cual cada uno de nosotros jugaremos un papel, quizás el decisivo para ladear la balanza hacia el lado de los trabajadores. Desde 2006 México se encuentra en un período revolucionario. Miles de personas han entrado de manera decisiva en la política y tomando su futuro en sus manos. Marx explicaba que una vez que los trabajadores entran de manera tajante a la lucha no hay fuerza humana que pueda detenerlos y eso es lo que estamos experimentando en la actualidad.

Imagen(2081)Los trabajadores tenemos casi todo para obtener la victoria, tenemos ímpetu, fuerzas, ganas y coraje de luchar y triunfar en la defensa de nuestros derechos, sin embargo hace falta la palanca que nos permita avanzar en nuestros objetivos. A pesar de que hoy podemos estar organizados en los sindicatos o la CND tenemos que luchar por conformar un partido revolucionario que canalice la fortaleza del movimiento obrero.

No es suficiente con tener buenas intenciones, de buenas intenciones está rodeado el mundo. Tampoco es suficiente con hacer únicamente movilizaciones o mítines, por supuesto que estos métodos sirven al movimiento de los trabajadores, sin embargo, una huelga general que paralice al país pondría de manera clara las cartas sobre la mesa; demostraría que el verdadero poder lo tenemos los trabajadores.

La Tendencia Marxista Militante (TMM), sección mexicana de la Corriente Marxista Internacional, hace un llamado a todo aquel trabajador y joven consciente a unirse y participar con nosotros. A casi 20 años de su fundación en México, en los cuales hemos desarrollado una orientación decidida hacia los sindicatos y el PRD para extender las ideas del marxismo entre la base proletaria de esas organizaciones, los trabajadores y jóvenes aglutinados en la TMM hemos conseguido grandes triunfos en contra del Estado cada vez que éste ha intentado atacarnos. Nos hemos sumado siempre al movimiento de los trabajadores. Cada marcha, mitin o movilización ha contado con la presencia de nuestros camaradas. Es con el movimiento obrero y estudiantil con quienes hemos participado desde hace ya algunos años. Como diría nuestro compañero Ted Grant, fuera del movimiento obrero no hay nada. Es por ello que la TMM te invita a luchar por mejores salarios, empleos de calidad, educación de calidad, vivienda digna, seguridad social digna y, en general, por la transformación socialista de la sociedad, nacionalizando a los bancos, la industria y la tierra para ponerlos bajo el control democrático de los trabajadores de la ciudad y el campo. Hoy debemos dejar en claro a la burguesía mundial que los trabajadores no estamos dispuestos a soportar un solo ataque más en nuestra contra. Es tiempo de impulsar una huelga general que derroque al gobierno de la burguesía. Dejemos claro: ¡¡Que la crisis la paguen sus responsables: los capitalistas!!

Basta de despidos
Exigimos un salario digno
Unidos y organizados…¡¡Venceremos!!

 

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